Archivo mensual: junio 2011

Si el Crimen está organizado, ¿porqué nosotros no?

Sicilia: “Estamos dando los primeros pasos de esta gran cruzada para dignificar el país”

16 de junio 2011

Por Marta Molina
Especial para The Narco News Bulletin

Antes de la Caravana del Consuelo, muchas de las familias que habían perdido a los suyos durante la guerra contra las drogas les recordaban en la intimidad de los salones de sus casas. Vivian bajo el yugo del miedo impuesto por la criminalización de las víctimas por parte del gobierno y no se atrevían a levantar la voz del llanto para pedir justicia. Ahora, como resultado de la caravana, muchos se conocen y se reconocen entre ellos, se atreven a salir a la calle y a decir que su hijo, hija, marido, esposa, padre, madre, no era un criminal. Familias que no se conocían empezaron a compartir el dolor, abrazándose entre si, en la calle, para pedir paz, justicia y dignidad.


María Elena Herrera Magdalena en Chihuahua sosteniendo una pancartacon las fotografías de sus 4 hijos desaparecidos y dos familiares más. DR 2011 Marta Molina.

El reconocimiento de unos con otros, el compartir historias de vida y de muerte, el dolor, el consuelo, el amor, las ganas de que se haga justicia, de dignificar el nombre de sus familiares, amigos y vecinos. Esto es lo que une a María Elena Herrera Magdalena de Morelia, que tiene 4 hijos desaparecidos con los padres de Juan Martín Ayala y de Sarahy Méndez Salazar asesinados en San Luís Potosí. Esto une en abrazo y consuelo a María América Nava de Ecatepec (estado de México), a quien le asesinaron a su hermano, un luchador social, con Nepomuceno Moreno, venido desde Sonora y que subió a la caravana para seguir pidiendo justicia para su hijo. Estela Ángeles Mondragón, indígena rarámuri, (tarahumara) comparte con ellos el constante peregrinar en su caso, desde la sierra a los tribunales, para reclamar justicia para su hija que fue baleada y por su marido asesinado.

Gloria Aguilar Hernández salió para denunciar la desaparición de su marido y sus hijos y se abraza con Melchor Flores Landa, padre del joven asesinado conocido como el Vaquero Galáctico, que quería ir a Barcelona a trabajar como estatua callejera en Las Ramblas bajo su atuendo de vaquero plateado. El padre de la universitaria de Monterrey, Gabi Pineda comparte el dolor con Soledad Marina, de Ciudad Juárez, a la que le mataron a su hijo grafitero. Todas las víctimas que han alzado su voz durante la Caravana se unen a ellos en este constante “hacer camino”, como dijo Estela en tarahumara “bohuerasa”. Todos alzaron su voz y a ellos se unieron, con pancartas, fotografías de rostros inocentes, nombres, lágrimas, abrazos, los familiares de las víctimas de esta guerra.

Como un Sol que atrae hacia su órbita planetas enteros de familias que se habían quedado aislados y destruidos por la militarización de la guerra contra las drogas desde 2006, Sicilia ha congregado a las voces de más al norte de Chihuahua, como Julián Julián LeBaron y Olga Reyes, del sur de Cancún, Quintana Roo, como Teresa Carmona, madre de Joaquín, estudiante de arquitectura en la Universidad nacional, asesinado en su apartamento en Ciudad de México el año pasado.

Durante esta Caravana del Consuelo que, en palabras de Sicilia significa “estar con la soledad del otro” no solamente se han roto silencios, se ha roto con el miedo a salir a la calle provocado por la criminalización de las víctimas que llevó a la atomización y a la fracturación de la sociedad mexicana. Este es el primer gran paso de esta Caravana.

Visibilizar, organizar, actuar

Como dijo Artemisa Ibarra, que denunció en Chihuahua la desaparición de su hermano Aristófanes Ibarra Rodríguez “Nuestro México está despertando de esta apatía por el dolor ajeno, por la injusticia, de esta apatía que ha permitido que la violencia creciera a estos niveles”

El primer paso: visibilizar, conocerse, ver quien está ahí, poner nombre y apellido a todos y todas los que están sufriendo la violencia indiscriminada en su cotidianidad, para que vean que no están solos, para que se empiecen a tejer redes de solidaridad, y a exigir al gobierno, sin miedo, porque no son ni uno ni dos, son todas las familias y conocidos de 40.000 muertos. Se acabó con la apatía.

En este sentido, como dijo Javier Sicilia el pasado sábado, al finalizar la caravana, “el gobierno tiene que ver que la gente salió a la calle, que visualizamos su dolor. Simplemente estamos haciendo lo que el gobierno no hace. La gente saliendo al paso de las carreteras para evitar ser víctimas que va a borrar el sistema.”

Organizarse para ser agentes del cambio

El pasado sábado, finalizó la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad que partió de Cuernavaca (Morelos) el 4 de junio y que recorrió la “geografía del dolor” durante ocho días hasta llegar a Ciudad Juárez (Chihuahua). Después de atravesar 11 estados mexicanos parte de la comitiva cruzó la frontera con Estados Unidos para reunirse, en El Paso (Texas), con más víctimas de la guerra contra las drogas, exiliados políticos y mexicanos y mexicanas que dejaron su país de origen porque, como dijo Sicilia durante el Acto Público en la Plaza Lagarto de este estado norteamericano, “el suyo no les daba lo que necesitaban.”

Echando la vista atrás, recordamos los momentos de los actos públicos en las ciudades que definieron “la ruta del dolor”, siempre atentos a la posibilidad que alguien desvelara, aunque fuera entre líneas, alguna estrategia o táctica inicial para dar forma y continuidad al movimiento después de la caravana. Nos dieron algunas pistas, a veces entrelíneas.

Claramente, los protagonistas de la nueva historia mexicana serán los que se unan para organizarse bajo el lema del ¡Ya Basta!, los que decidan, como dijo LeBaron durante su discurso en Chihuahua, ser agentes del cambio y trabajar activamente en sus comunidades:

“Hoy me bajo del autobús de las víctimas. Así debe ser.

“No puedo viajar en él toda mi vida. Es tiempo de ser agentes del cambio y trabajar activamente en comunidad para que los que todavía no nacen aspiren a un futuro de Paz”

En San Luís Potosí se comenzó a hablar de la necesidad y la responsabilidad de los ciudadanos de organizarse para combatir la violencia. Cuando Julián LeBaron dijo: “La violencia está en nosotros. Las instituciones, gobierno, ejército y policía también son ciudadanos no son cosas, ajenas a lo humano. Cada uno de nosotros tiene su responsabilidad en esta lucha”. Este fue sin duda, un punto de inflexión. A partir de este momento, los discursos más apelativos llamaban a la organización comunitaria y al compromiso colectivo.

La intervención de LeBaron en Zacatecas, invocaba a lo indispensable, al paso numero uno, que es conocer a nuestros vecinos para luego identificar lo que cada uno puede aportar para construir un movimiento que, desde la base, sirva para trazar una red de ciudadanos que refuercen el tejido social y participen, que ocupen sus lugares de decisión, que se apoderen de sus calles para que finalmente puedan transitar libremente por ellas, gente dispuesta a luchar por una democracia real.

“Comenzaron a organizarse en cada cuadra de las colonias donde viven. Me platicaron que los vecinos se juntaban e iban tocando, puerta por puerta, casa por casa y se presentaban entre ellos con nombre y ocupación: – Buenos días, me llamo Julián, construyo casas.

– Yo soy María, soy maestra.

– Somos vecinos, usted como se llama y a qué se dedica Queremos conocernos mejor y crear una comunidad en esta cuadra…

“Dicen que al día siguiente de hacer esto, algunas personas desaparecían, dejaban de vivir en esa cuadra. Seguramente se dedicaban a algo deshonesto. Qué pasaría si todas las cuadras de una colonia hicieran esto y después todas las colonias de una ciudad, y después todas las ciudades de un estado y después todos los estados del país. ¿En dónde se esconderían los criminales de México?”

Y fue precisamente en Chihuahua, durante la marcha hacia el zócalo, donde leímos el lema de una pancarta que reclamaba la necesidad de conocerse, de saber el uno del otro, de organizarse: “Si el crimen está organizado, porqué nosotros no?” La ciudadanía esta dispuesta a hacer el paso.

“Volver a Gandhi, volver a King”


Pancarta durante la marcha en Chihuahua desde la Plaza de la Madre hasta el palacio de gobierno. DR 2011 Lucero Mendizábal.

En menos de 3 meses, desde el asesinato de Juan Francisco Sicilia, se ha caminado, y mucho. Y se ha caminado porque des del inicio fue la ciudadanía quien quiso caminar y quien siguió y apoyó las acciones de resistencia civil que se fueron llevando a cabo. Acciones que, como recordó Sicilia en rueda de prensa en El Paso, se han llevado a cabo en distintos momentos: desde que organizaron el plantón en la Ciudad de Cuernavaca y llenaron el zócalo de placas con los nombres de las víctimas de esta guerra, también con la marcha noviolenta que partió desde esta ciudad a México, y sobre todo a través de la misma Caravana que recorrió la ruta del dolor, mostrando que lo que el pueblo quiere, que es poder transitar tranquilamente por sus calles. La visita al procurador en Monterrey la madrugada del día 7 de junio durante la parada de la caravana en dicha ciudad en la que se le exigió, junto a la presión ciudadana, que se movieran 9 casos emblemáticos que estaban atascados para que en un mes den noticias de los avances fue otra acción de resistencia civil. También lo fue la propuesta de poner las placas de los asesinados y desaparecidos en las entradas de los palacios municipales de gobierno allí donde paraba la caravana que, con su caminar y su destino a Juárez.

En definitiva, Sicilia llamó a la acción noviolenta y a la resistencia civil en varios momentos de la caravana recordando siempre que, a su modo de ver “La resistencia civil es inventiva pura hacia los problemas” y alegando que “hay que volver a la era Gandhi, hay que volver a la era Luther King”.

Fue en Juárez, el “epicentro del dolor” donde se firmó el Pacto Ciudadano basado en los 6 puntos que se leyeron en el Zócalo de la Ciudad de México el día 8 de Mayo. Durante la mañana del día 10 de Junio se organizaron mesas de trabajo entorno a temas clave (verdad y justicia, fin de la estrategia de guerra, seguridad ciudadana, corrupción, juventud, recuperación del tejido social, democracia participativa y representativa, derechos y cultura indígena). De estas mesas salieron muchos puntos que hay que seguir trabajando o incluso empezar a trabajar, pero para continuar caminando, según Sicilia, habrá que hacerlo bajo un acuerdo de mínimos y no “empezar con cien demandas” cuando la base aun no es sólida. (ver nota de Al Giordano, Un Movimiento Mexicano en la encrucijada: Un Pacto de papel o una comunidad organizada? Narco News, 16 de Junio, 2011)

Después de la lectura de cada una de las relatorías de las mesas de trabajo Sicilia reconoció que lo que se hizo forma parte del proceso, de este ejercicio democrático “Yo siempre he creído que la democracia es un horizonte que a veces aparece, nunca está plena. La democracia ha aparecido en cada marcha en cada momento en que hemos caminado y que hemos visibilizado a las victimas y nos hemos arropado, consolado, alimentado, allí ha estado la democracia, emergiendo, para volver otra vez a sumir en las profundidades de los procesos y volver otra vez a emerger y mantenerse como un horizonte. Creo que ha sido un gran ejercicio” y terminó con las palabras de un discípulo de Gandhi: “no importa tanto el fruto del árbol cuanto haber caminado hacia él” (bohuerasa).

“Estamos en marcha y seguimos en marcha y en cada momento y a cada paso de esa marcha emerge un momento la democracia para mostrarles a quienes no la quieren, a los señores del poder, a los señores de la muerte que México sigue siendo tremendamente democrático y va a pelear por su paz, su justicia y su dignidad”

Y es que como dice Eudardo Galeano, la utopía sirve para caminar “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Para eso, sirve para caminar”

“Formemos ejércitos noviolentos”

Nadie debe esperar, con razón, que un poeta, padre de Juan Francisco, asesinado fruto de la guerra a las drogas, en tan solo diez semanas, tenga todas las respuestas a las preguntas que se refieren a cómo cambiar una nación. Sin embargo, Sicilia ha respondido ya a algunas de las preguntas correctas: que el camino para poner fin a la violencia debe ser el de la noviolencia, que los nombres y los rostros de los 40.000 muertos de esta guerra deben ser visibilizados y que sus familiares y los supervivientes de la guerra constituyen una base social de gran alcance y compromiso para iniciar un movimiento nacional para dignificar a su país.

Julián LeBaron, durante la Caravana del Consuelo, ha dado ejemplos de organización comunitaria a través de mensajes cotidianos que apelan a una nueva generación de mexicanos y mexicanas dispuesta a trabajar para el cambio. A todos ellos los convocó de nuevo en El Paso para, como dijo en su discurso, “formar un ejército noviolento y defender a nuestro país en contra de la violencia”. Habló de “una nueva raza mexicana que ya no inclina su cabeza ante las amenzas, la política o cualquiera que ataque a otro mexicano (…) que esta creando un nuevo país, un país que tiene dignidad, orgullo y honor”

En palabras de LeBaron, “el reloj avanza mientras la mano del crimen aprieta el corazón de nuestro país en un puño sangriento”

Los próximos pasos para que el movimiento obtenga los frutos de estas semillas plantadas en medio del desierto del Norte mexicano que recorrió la caravana durante ocho intensos días, que consiguió romper con la apatía de muchos y con el miedo de otros, está pronta para construir ejércitos noviolentos. Porque como bien dijo Sicilia, “El dolor convoca a la unidad, y el dolor no tiene ideología”; la base existe, se está trabajando. La capacitación de estas células ciudadanas noviolentas a lo largo y ancho del país y la organización comunitaria, son los próximos pasos y la respuesta al cómo.

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En Chihuahua la Caravana en contra de la Guerra contra las drogas encuentra coherencia y unidad

Miles de personas, junto con Javier Sicilia, instalan placa en memoria de Marisela Escobedo la mañana antes de la llegada de la caravana a Ciudad Juárez

Por MM y AG

Especial para The Narco News Bulletin

10 de junio 2011

CHIHUAHUA, MEXICO; JUEVES 9 DE JUNIO DE 2011: Hace seis meses, en este mismo punto – frente a la oficina de gobierno del estado de Chihuahua, en la capital con el mismo nombre – la defensora de derechos humanos Marisela Escobedo, de 52 años de edad, fue asesinada a tiros por un hombre enmascarado. Hoy, en memoria de Marisela miles de ciudadanos se reúnen para instalar una placa en la banqueta frente al palacio de gobierno. Ahí, el poeta Javier Sicilia advirtió al gobernador que sería un “delincuente” si ordena la remoción de esa placa memorial así como lo hizo antes en múltiples ocasiones con placas similares con el nombre de Marisela inscrito.

Hace tres años, en 2008, Marisela perdió a su hija de 17 años (los restos calcinados de Rubí fueron descubiertos en 2009 en el interior de un bote de basura), y en el momento de su asesinato, Marisela estaba protestando por la liberación del hombre que fue acusado del crimen. A pesar de que las autoridades han hecho muy poco para clarificar lo que pasó, los ciudadanos locales creen que el hombre liberado fue el mismo que asesinó a Marisela en frente del palacio de gobierno y de la oficina del Procurador General, al otro lado de la plaza central.


Javier Sicilia contempla a los miles de ciudadanos que lo recibieron el jueves en la capital del estado de Chihuahua, en ruta a Ciudad Juárez. DR 2011 Tyler Stringfellow.

Hoy, el espíritu de Marisela caminó junto con miles de mexicanos de la Plaza de la Madre al zócalo de la ciudad, bajo un brutal sol desértico, guiados por ocho marionetas de palomas blancas, ocho siluetas de cuerpos asesinados, un camión local con la campana de la libertad que viajó desde Cuernavaca donde se unió a la caravana y que acababa de recorrer más de 2 mil kilómetros hasta este punto, familiares y amigos de mujeres asesinadas en el estado con grandes carteles con sus nombres y fotografías, y el poeta Javier Sicilia que ha conducido el dolor de tantos mexicanos hacia un movimiento nacional para detener la guerra contra las drogas.

Mientras caminaban por la avenida Cuauhtémoc, la gente salía de cada tienda, casa y oficina en la ruta para saludar, tomar fotos, aplaudir y expresar su solidaridad. “¡Es él!” dijo uno a sus compañeros de trabajo. “¡Es Javier!” El poeta estaba flanqueado por una docena de mujeres desarmadas vestidas de negro y con sombreros color lavanda de paja con el lema “Ni un muerto más”, y lo rodeaban también personas, que como él habían perdido familiares en la guerra contra las drogas.

Mariano Coredero Vaca, abuelo del fallecido Mariano Enteros, asesinado el 25 de junio de 2009 en el pueblo de Parral, Chihuahua, caminó junto a una docena o más de ciudadanos de su pueblo llevando camisetas blancas con la foto del joven y las palabras “Mariano Enteros: Presente.” Otra delegación, de Creel, Chihuahua recordaba la masacre de dieciséis civiles inocentes el 16 de agosto de 2008 en ese pueblo, y que entre los muertos había cuatro niños.

Un hombre caminaba solo sosteniendo un cartel hecho por él mismo mientras esperaba a que comenzara la marcha: “Por cada bala que mata, hay millones de abrazos que alimentan la vida. ¡Animo!”

Durante la semana, parecía que cuanto más al norte avanzaba la caravana, más se vislumbraba el objetivo principal – terminar con la guerra contra las drogas. Hoy en Chihuahua, se expresaba la causa absoluta y unificadora en carteles y cánticos. Fue aquí en Chihuahua donde el mensaje de la caravana ganó la coherencia que cualquier causa necesita para ganar respuesta y acción ciudadana.

A lo largo del camino del dolor

Este periódico ya ha reportado sobre las primeras paradas en el camino, desde Cuernavaca, la Ciudad de México, Toluca, Morelia, San Luis Potosí, y sobre las tensiones visibles entre las prioridades de los ciudadanos que salían a acompañar la caravana porque querían terminar con la guerra, y aquellos que empujaban otras causas buscando llevarlas al inspirador brote de la conciencia nacional.

El 4 de junio, en Morelia, los llantos de los asesinados en 2009 por una granada durante la celebración de la independencia nacional fueron casi ahogados por los miles de temas de las listas de la compra, ideologías y organizaciones que se habían apuntado al primer evento de la caravana. El 5 de junio, en San Luis Potosí – donde compañías mineras multinacionales y políticos locales y nacionales ven solamente el oro de las colinas que les rodean – Sicilia habló de lo que se conoce como la Regla de Oro : que los ciudadanos deben actuar comoles gustaría ser tratados a ellos, comenzando así una lección nacional sobre el poder de la noviolencia.


Sobrevivientes de la masacre en Creel, Chihuahua de 2008 erigieron una cruz con los nombres de los 16 amigos y familiares de los asesinados allí, frente al palacio de gobierno estatal. DR 2011 Tyler Stringfellow.

Desde San Luis Potosí, la caravana cruzó el desierto el lunes 6 de junio, con una parada en la ciudad colonial de Zacatecas, donde Julián LeBaron, de Chihuahua – que perdió a su hermano y a un primo en manos de secuestradores que actúan con impunidad y protección por parte de las autoridades – compartió una parábola sobre la importancia de la organización comunitaria y cómo este país podría despertar siguiendo simplemente una estrategia de vecinos cuidando a vecinos, de puerta a puerta, de concientización comunitaria.

La caravana avanzó entonces a la ciudad vaquera del occidente de México, Durango, Allí la clase trabajadora inundó las calles y desde el escenario contaron historia tras historia de asesinatos de familiares en nombre de la guerra contra las drogas, un limpio centro colonial de miedo donde la única tienda abierta después de la medianoche era una casa funeraria.

El martes 7 de Junio, la caravana cruzó el desierto nuevamente – Oeste a Este – a Saltillo, donde el obispo Raúl Vera y miles de feligreses recibieron a los 600 participantes de la caravana con un plato de pollo asado (muy deseado por los caravanistas después de horas de carretera) y rezos de consuelo. De ahí avanzó a Monterrey – la capital económica del norte de México – donde participante tras participante contaba, muchos entre sollozos, como la policía y las fuerzas militares habían desaparecido o asesinado a sus hijos e hijas.

Fue en Monterrey donde la reunión pública nocturna se convirtió en una marcha hacia la oficina del procurador que recibió al poeta Sicilia después de la medianoche. Llevaba bajo el brazo una lista de casos sin resolver de asesinatos a manos de la policía y el Ejército, y se le prometió que en una semana – según ha podido saber Narco News– obtendrán una respuesta, y en un mes estarán los resultados detallados de la investigación y el castigo a las autoridades responsables por cada asesinato o desaparición.

Al día siguiente, el miércoles 8 de Junio, en la ciudad de Torreón, LeBarón ofreció una nueva parábola, citando los eventos de la noche anterior en Monterrey, y explicando el porque está convencido de que “vamos a ganar” y que aquellos que se oponen a la guerra contra las drogas “tenemos más poder del que sabemos.”

Chihuahua: La puerta hacia Juárez

La caravana llegó a las 2:22 a.m. del jueves a Chihuahua y ocho horas después estaba en marcha por las calles de la capital una vez más.

Poco antes del mediodía, la marcha llegó a la puerta del palacio de gobierno – el mismo lugar en el que la sangre de Marisela Escobedo fue derramada en Diciembre de 2010, arrebatándole la vida – y desde el escenario, muchos ciudadanos chihuahuenses contaron las historias de como perdieron a sus seres amados a manos de la violencia de la policía, militares, narcotraficantes y delincuentes comunes – y, en muchos casos, no tenían idea de quien se había llevado a sus hijos, hijas, padres, compañeros, debido a la indiferencia de las autoridades de gobierno – y amigos y familiares de Marisela pusieron una placa metálica en su memoria en la banqueta que da a la entrada del palacio de gobierno.


Placa memorial instalada en la entrada del palacio de gobierno. “Aquí fue asesinada el 16 de diciembre de 2010, Marisela Escobedo Ortiz, por exigir justicia en el feminicidio de su hija, Rubí.”

Cuando Javier Sicilia subió al escenario, habló de su conversación en abril – días después del asesinato de su hijo de 24 años de edad, Juan Francisco Sicilia – con el hombre que ocupa la presidencia en México, Felipe Calderón. Y recordó lo que le dijo al jefe de estado ese día: que “esta guerra nunca debió haberse librado sin rehacer al gobierno primero, sin una Asamblea Constituyente para cambiar la Constitución, porque la paz sin justicia no es paz. Es una guerra.”

Y luego Sicilia dirigió la atención de los miles de reunidos hacia el sonido de un taladro perforando una piedra: la placa en memoria de Marisela Escobedo instalándose en la banqueta, frente al palacio de gobierno, para que nadie entre o salga del edificio sin ver su nombre.

Y el poeta dijo, “Vamos a poner una placa. Me han dicho que esa placa de Marisela Escobedo que recuerda un pendiente grave que tiene la autoridad con ella y con los ciudadanos, me han dicho que la han quitado y vamos a volverla a poner. Le digo al señor gobernador desde esta plaza, le decimos a través de mi voz que recuerde que la soberanía radica en el pueblo, que esta plaza no es del gobierno es del pueblo, que el mandato del pueblo es dejar esa placa allí, que si la quita es un criminal, un irresponsable que no esta entendiendo su condición de gobernador, que es servir al pueblo, que se la vamos a demandar si la quita. No sólo eso, le pido a los ciudadanos de Chihuahua que pongan una placa junto a la de ella de cada uno de sus muertos…

“Esas placas, como las hemos estado poniendo en Cuernavaca, Morelos, deben estar en todas las plazas y nadie, nadie, a menos de ser un insensible, un criminal, o un poco cosa, tiene la posibilidad de quitarla. Nadie las puede quitar. Vamos allá, como un gesto nuevamente de Resistencia Civil, nuestra resistencia civil . Vamos a poner esa placa para decirles que el dolor que nos están infringiendo no lo vamos a convertir nunca en odio, sino en amor, en justicia, en paz y en dignidad.”

Las familias de los muertos bajaron del escenario y rodearon la placa enfrente de las puertas del palacio. El taladro terminó su trabajo, Sicilia pidió un minuto de silencio, y la multitud calló.

Ocho horas después la caravana llegó a Ciudad Juárez, donde el viernes miles de sus participantes de los 32 estados mexicanos discutirán, debatirán y firmarán un Pacto Nacional para terminar con el problema de la “guerra contra las drogas”, una guerra impuesta a México por su vecino del norte. La ocupación noviolenta de la ciudad más violenta del mundo ha comenzado.

Publicado originalmente en The Narco News Bulletin

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Sicilia rechaza la política del insulto y da una lección de noviolencia al movimiento

“La violencia empieza con mentadas de madre” advirtió Sicilia a los activistas que, seguidamente, se unieron a su petición de cinco minutos de silencio y reflexión

Especial para The Narco News Bulletin

6 de junio 2011

DOMINGO, 5 de JUNIO de 2011: Los dos primeros eventos públicos de la Caravana del Consuelo que llegará este jueves a Ciudad Juárez, región infligida por la guerra de las drogas, podrían no haber sido tan distintos.

El sábado, 4 de Junio, en Morelia, Michoacán, (597,000 habitantes), unos 1,000 activistas locales y organizadores esperaron al poeta Javier Sicilia, en su mayoría, con las mismas pancartas, eslóganes, y lemas que se oían hace cinco años; llamadas en nombre de distintos grupos activistas: estudiantes, profesores, socialistas, marxistas-leninistas, anarquistas, colectivos de artistas, ecologistas, feministas, un entramado de organizaciones puestas una al lado de la otra, con sus banderas, cantos y logos, dando voz a sus luchas particulares, como si de productos en mercado público se tratara. Era como ver una repetición de los momentos menos memorables de la Otra Campaña Zapatista en la misma ciudad en 2006.


Javier Sicilia pide cinco minutos de silencio para los 40,000 muertos en la guerra de las drogas de México en San Luis Potosí. DR 2011 Tyler Stringfellow.

Echamos de menos, con algunas excepciones inspiradoras, (la corresponsal de Narco News, Erin Rosa, reporta, y la periodista Colombiana Ingrid Morris está elaborando un reportaje con estos testimonios) a la gente común y corriente, a los que dieron vida a las marchas contra la guerra de las drogas inspiradas por Sicilia en Morelos y la Ciudad de México el pasado mes de Abril y Mayo, con mas energía, conexión y apelo para un público distinto al habitual a “los de siempre”, a los ya convencidos, a los que asisten a las protestas y eventos políticos que tienen lugar a menudo a lo largo y ancho del país ante la indiferencia de la mayoría de la población.

Un día después y a una distancia de seis horas de conducción hacia el norte, en San Luís Potosí (689,000 habitantes), la capital del Estado con el mismo nombre, unos 800 habitantes locales esperaron la Caravana. No sostenían banderas anunciando listas de nombres de organizaciones y colectivos. La mayoría estaban sentados en los escalones del Teatro de la Paz de la cuidad. Habían venido a escuchar lo que Sicilia y los seguidores del movimiento tenían que decir. Eran gente normal. Y si sostenían algunas pancartas, eran hechas a mano y apelaban al fin de la violencia, de la guerra de las drogas, llevaban escritos lo nombres de sus familiares desaparecidos. Los organizadores de este evento no eran políticos, eran poetas, como Ignacio Betancourt, que leyó uno de sus poemas sobre la plaga de violencia en México cuando Sicilia y los 500 caravanistas caminaban hacia la Plaza del Carmen acompañados por toda la prensa local y los periodistas que viajan en la Caravana.
La historia de este movimiento marcará una etapa memorable este día 5 de Junio de 2011 en San Luís Potosí, un día en que Javier Sicilia -sobre el cual prácticamente todas las causas y luchas en México han puesto sus banderas al pecho como si se tratara de poner medallas al San Judas Tadeo de las causas perdidas, quitando el peso de la misión de Sicilia de unificar el dolor de una nación para un cambio concreto- se plantó ante todos los que quieren unirse al movimiento pero que parece que no consiguen salirse de las formulas de siempre, del repetir las tácticas fallidas del pasado que no les van a llevar a ningún sitio.

Esta tarde marcó un punto de inflexión para Sicília también. Algunos podrían decir que ha perdido el norte encima del escenario, dejándose llevar, pero esto no es precisamente lo que vimos y oímos. Nuestros once reporteros, fueron testigos del momento en que Javier se salió del guión en un evento publico y decidió centrarse en la urgencia inmediata de la situación y empezar a dar forma al movimiento. Lo que sucedió después es digno de mención, de estudio y de acción.

“La Paz no se hace mentando madres”

La intervención de Sicilia dirigiéndose a la ciudadanía de San Luís de Potosí y a los integrantes de la Caravana, cobró fuerza por sí misma, gracias al momento necesariamente espontáneo que se vivió cuando el poeta pronunció el nombre de Felipe Calderón, el actual presidente de México.


“¿Entendieron lo que dijo Julián LeBaron? ¿Que la violencia empieza con las mentadas de madre? ¿Quieren eso? Estamos tratando de cambiar el corazón de la clase política y ustedes están también alimentando el odio! Así no caminamos! Estamos recorriendo el país para juntar la paz, para juntar el consuelo, !Por el amor de Dios! ¿A dónde vamos con esto? Vamos a exigirles la paz y la justicia y con dignidad al gobierno, o vamos a acabar como ellos”, dijo Javier Sicilia a los presentes en San Luis Potosí el sábado 5 de Junio. DR 2011 Carolina Corral.

Escuchar este nombre provocó indignación y se empezaron a oír silbatos increpadores de la mano de varios de los ciudadanos y ciudadanas que llenaban la Plaza del Carmen. Este fue el momento clave para que el movimiento que inspiró a Sicilia entendiera cuál es su papel en la lucha contra la violencia. El poeta se salió del guión que venía reforzando día tras día en sus intervenciones des del inicio del movimiento para hacer entender su mensaje.

“¿Entendieron lo que dijo Julián LeBaron? ¿Qué la violencia empieza con las mentadas de madre? ¿Quieren eso? ¡Estamos tratando de cambiar el corazón de la clase política y ustedes están también alimentando el odio! ¡Así no caminamos! ¡Estamos recorriendo el país para juntar la paz, para juntar el consuelo! !Por el amor de Dios! ¿A dónde vamos con esto? Vamos a exigirles la paz y la justicia y con dignidad al gobierno, o vamos a acabar como ellos”.

Estas fueron las palabras más viscerales del poeta en un acto de intentar, por fin, hacer entender que la sociedad no puede responder con la misma arma, que, como bien dijo Julián LeBaron en su intervención, “Cada uno de nosotros tiene su responsabilidad en esta lucha, juntos creamos la violencia, todos los días, o la dejamos que exista. Y sólo juntos vamos a poder terminar con ella”.

Un discurso ejemplar, el de LeBaron, que definía con palabras lo que Sicilia tachaba de innombrable, esta violencia y este miedo que se ha convertido en el pan de cada día de muchos mexicanos: “Las balas, la sangre y las cabezas cortadas antes fueron gritos y mentadas de madre y desprecio por el piso elemental de cariño que todos los seres humanos necesitamos”

Des del público un individuo se volvió a increpar a Sicilia sobre el cómo actuar contra esta violencia, pidiendo una solución, como si de una varita mágica se tratara. “Cómo lo vamos a hacer si nos están disparando”, se oyó entre la multitud.

Sicilia insistió una vez más, en un esfuerzo de ir más allá de las consignas atomizadas, en una tentativa de apelar a la unidad, que la lucha es por la paz, “y la paz no se hace mentando madres, la paz no se hace con violencia, la paz se hace mostrando la dignidad, visibilizando el horror de lo que es la violencia, y es de lo que estoy hablando”

Por fin Javier pronunció un mensaje nuevo y claro a la población que se unió a este movimiento des del inicio, a aquellos que ven alguna esperanza de acabar con la violencia, un mensaje claro del como no hacer las cosas. Su intervención del domingo en Potosí se dirigió a todos quienes quieren ver el fin de la violencia y la guerra, un grito, una apelación al entendimiento: “Si no nos entendemos no tiene sentido lo que estamos haciendo”

Javier, exhausto, se sumó a los gritos de “unidad, unidad” de los presentes e insistió en que hay que tocar el corazón de los criminales, “porque no sólo se trata de Felipe Calderón, se trata de toda la clase política, empezando por los partidos que van a hacer gobierno”. Reforzando la idea de que este es un camino de lucha y hay que ir paso a paso, pero sobre todo, es un camino “diferente a lo que nos han enseñado ellos y a lo que quieren los criminales, es el camino del corazón, el camino de la paz, el camino del amor”.

El poeta quiso dejar claro que lo que hay que hacer es presionar al gobierno para que haga su trabajo y añadió, por primera vez en su discurso que “si no logramos transformar el corazón de las instituciones, de los partidos, a través de las seis demandas que vamos a firmar en el Pacto Ciudadano en Juárez hay otros métodos legítimos y noviolentos como el boicot y la desobediencia civil”

Después de todo este fervor, de esta lección de necesidad de humildad, de este apelo a la noviolencia activa gandhiana, el poeta pidió cinco minutos de silencio que fueron respetados más que nunca. Cinco minutos que se convirtieron en un espacio de reflexión necesario para empezar a convertir la movilización en movimiento, un espacio para pensar en la lección de hoy de como no se debe actuar, para pensar en las armas noviolentas que existen para luchar.

Publicado Originalmente por: The Narco News Bulletin

Peregrinación a las fuentes de Javier Sicilia, el poeta que estremece a México

Las raíces filosóficas, literarias y políticas del hombre que convirtió muchas luchas en una sola para acabar con la violencia y la guerra de las drogas

por Marta Molina para The Narco News Bulletin

1 de junio 2011

¿Quién era Javier Sicilia antes de la muerte de su hijo? ¿Por qué sus demandas como luchador social se quedaron ahora en una sola? ¿Quiénes fueron sus referentes, los que le empujaron a ser como es y a tener la fuerza y la entereza para liderar esta movilización?¿Quién era antes de convertirse en el punto de mira nacional? ¿Qué hay en su pasado que le hizo inspirar un movimiento unitario contra la guerra y la violencia en México? ¿Por qué dejó de escribir poesía?

Peregrinación a las fuentes

Javier Sicilia le habla a la Escuela de Periodismo Auténtico el 20 de mayo en la CIudad de México. DR 2011 Noah Friedman-Rudovsky.

Nos encontramos en Cuernavaca, el día 17 de mayo, con dos de los mejores amigos de Javier para que nos cuenten un poco de su pasado y llegar a entender las fuentes de su filosofía de vida, de su poesía, de su forma de ser y sobre todo de lo que le movió a convertir su propia existencia en una lucha por un México sin violencia. Son Silvia Marcos, líder del movimiento anti-psiquiatría en México y Jean Robert, arquitecto e intelectual de origen rauraco naturalizado mexicano y amigo personal del pensador austriaco radicado en México Ivan Illich.

Conversando con ellos descubrimos que Javier nació en Ciudad de México en 1956 y contra pronóstico nos enteramos de que su apellido ¨Sicilia¨ no es precisamente de origen italiano sino español. Su padre, Oscar Sicilia, provenía de las Islas Canarias y parece que tenía descendientes asturianos.

Según Jean Robert, Javier es un hombre que siempre “ha jalado el diablo por la cola”. Cuando sus dos hijos eran pequeños tenía que arreglárselas para llegar a fin de mes. “Es cierto que recibió algunas becas que le dieron cierta libertad de movimiento pero era un hombre que vivía al día”. Nada que ver entonces con lo que publicaba el Washington Post hace unas semanas, concretamente el día 8 de Mayo, que lo definía como “well to do” (“un hombre rico,” en inglés). “Cuando yo lo conocí trabajaba de corrector de estilo en el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA)” nos cuenta Jean Robert. Imagínense, un poeta, escritor, sumido en la burocracia de un organismo público como corrector. Si hubiera sido rico… Tal vez se hubiera dedicado enteramente a la poesía, o tal vez nunca hubiera sido poeta.

En 1994 Javier fundó la revista Ixtus desde la cual, hasta 2007 insistió en su crítica a la modernidad desde el Evangelio y desde la espiritualidad de personajes como Gandhi, Iván Illich y Giuseppe Lanza del Vasto, el “apóstol de la noviolencia”. Personajes que, sin duda, influyeron en su personalidad y en la forma de acatar sus luchas.

Jean Robert nos cuenta que Javier, formaba parte de un grupo de mexicanos interesados en la experiencia de Lanza del Vasto, un siciliano (que después se hizo francés) y se fue a vivir con Gandhi a la India, en un ashram y luego emprendió su peregrinación al nacimiento del Ganges. Fue lo que Del Vasto llamó la peregrinación a las fuentes. Al volver a Europa, sintió una especie de señal, una llamada que le llevó a fundar una comunidad semejante a un ashram pero en Europa, concretamente en Francia. Estas comunidades, llamadas Arca, siguen la filosofía gandhiana de la noviolencia y al mismo tiempo creen que la sociedad industrial moderna se va a terminar por sus propias contradicciones.

Actualmente hay cuatro comunidades Arcas en Francia, y Javier había ido a una de ellas junto con un amigo suyo belga, flamenco, llamado Georges Voet. Javier se quedó con la nostalgia de haber vivido en una comunidad que no es monacal pero que a su vez tiene un fuerte elemento espiritual y de meditación. Fue por eso que a sus 30 años, junto con un grupo de jóvenes, quiso fundar una Arca en un terreno en el Sur de estado de Morelos.

Jean Robert asistió a las últimas reuniones de los que pensaban fundar esta Arca, pero llegaron a edad adulta, con sus títulos universitarios, sus mujeres, algunos ya con hijos… y así era difícil llevar adelante el proyecto. En conversaciones con Javier confiesa que no funcionó. “todos los intentos de cultivar fruta y tomates fallaron”.

Este proyecto se disolvió. Pero por aquel entonces, Jean Robert empezó a colaborar en la revista Ixtux escribiendo sobre Ivan Ilich y así se empezó a interesar Javier por él y su pensamiento. “Un día le llevé a su casa y se cayeron muy bien. Fue una inmediata y profunda amistad y se siguieron viendo hasta la muerte de Ilich”. Javier fue el primero en traducir las palabras de Ilich al español y editó las Obras Reunidas con Valentina Borremans, la heredera editorial.

La poética de la acción

Descubrimos que uno de los números de Ixtus llevó por título ¨La poética de la acción”. Un título bien gandihano. Pero Jean Robert nos cuenta que Javier se inspira en un discípulo de Lanza del Vasto que se llamaba Pierre Soury que creía que existía un lenguaje primigenio que debíamos recuperar. “Así, si nos vamos a la etimología de la palabra poesía (poiesis, poieo) significa yo hago”, sostiene.

La poesía es acción, y en Javier se ha convertido en una acción noviolenta a través de las palabras. Dijo que ya no escribiría más poesía después del brutal asesinato de su hijo. Pero está haciendo poesía aunque sin pluma, esta actuando.

El poeta alemán Friedrich Hölderlin decía que “el hombre habita poéticamente”, por lo tanto, habitar un lugar es ser poeta. Pero con eso no es suficiente, hay que encontrar la forma de habitar ese lugar, y Javier lo ha hecho. Ha conseguido realizar la poesía, convertirla en acción. Y como dijo Raoul Vaneigem el situacionista, la poesía pocas veces ocurre en poemas, Sólo ocurre cuando las palabras estimulan acción.

El ahimsa y los poetas para recuperar un México desgarrado

Tras el cierre de Ixtus, Javier creó una nueva revista en 2009 llamada Conspiratio, a través de la cual intenta replantear las estructuras sociales y culturales de occidente para generar un espacio de reflexión que dé como fruto “una sociedad más humana”.

¿Como “humanizar” una sociedad? Según Lanza del Vasto, debemos empezar por nosotros mismos. Tal vez otro de los motivos por los que Javier consigue movilizar a tanta gente es porque ha hecho su trabajo. Como Gandhi, ve la vida como algo que surge de una unidad del ser, porque en él no existe una división entre lo espiritual y la actividad práctica y por qué, trató de vivir de esa manera. Gandhi hablaba de un principio espiritual que para él, tenía un valor práctico, el ahimsa, la fuerza de la vida. Si alguien no puede expresar un conocimiento absoluto de la verdad (satyagraha), nadie podrá usar la violencia para obligar a los demás a actuar contra su sincero y distinto entendimiento de ella.

El ahimsa tiene raíces profundas en el budismo y el hinduismo, pero en las palabras de Javier Sicilia durante la rueda de prensa del 19 de Mayo, encontramos una fuerte expresión del mismo precepto en el pensamiento cristiano cuando dice que “ la primera marcha, desde Cuernavaca al DF fue, en clave cristiana “una expresión del reino”. Ahí está también al ahimsa, la fuerza de la vida , junto con lo que Gandhi nombró satyagraha, la verdad, los dos principios necesarios para el Nuevo Pacto y la resurrección de México.

A este paralelismo gandhiano debemos sumarle otro que hace referencia a la importancia que daba Gandhi a los poetas para dar fuerza al movimiento no es gratuito. Sarojini Naidu fue una mujer poeta que lideró varias marchas noviolentas como activista del movimiento para la independencia de la India, acompañó a Gandhi durante la Marcha de la Sal. El mismo Gandhi, cuando fue arrestado, dijo que debía ser una poeta como Sarojini la que continuara el movimiento porque convierte la poesía en ahimsa. Silicia, hoy en día, de algún modo sigue los pasos de la poeta Sarojini Naidu.

Poeta y luchador social

Javier es un intelectual de formación católica y comprometido desde siempre con las causas sociales. Su padre, empresario del textil, también fue poeta pero en la soledad. Tal vez de ahí le vino a Javier esta vocación, aunque, según José Gil Olmos, periodista de la revista Proceso, en algún momento de su juventud quiso ser sacerdote jesuita acabó optando por la poesía, porque “no pudo con el voto de obediencia papal”. Su gran espiritualidad unida a la lucha social le llevó a unirse a Sergio Méndez Arceo, conocido como “obispo rojo”, cercano a la teología de la liberación y “uno de los primeros en llevar la política a la iglesia,” según Rubén Flores, viejo amigo del obispo Méndez Arceo. Por ello, en los años ochenta empezó a formarse en las CEB (Comunidades Eclesiales de Base) que pretendían influir en la transformación social y democrática de México y Latinoamérica

En 1994, cuando se dio a conocer internacionalmente el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), Javier se unió a la propuesta de transformar al país mediante un diálogo nacional y viajó a Chiapas para defender los Acuerdos de San Andrés sobre los derechos de los pueblos indígenas.
Este fue seguramente, uno de los motivos por el que se confiaron en unir de inmediato a Sicilia, en su reclamo de justicia, los protagonistas de movimientos y acciones con los que se ha identificado.

En 2001 se unió al movimiento de defensa cultural y ecológica del Casino de la Selva, edificio de la capital de Morelos cuyos murales y restos arqueológicos fueron afectados por la construcción de un supermercado. Y es que Javier seguramente cree en lo que decía Albert Camus, de que en la labor del escritor, y en su caso de poeta, está el compromiso.

Durante más de 30 años, Sicilia ha escrito poesía, ensayo, y artículos en los que analiza la situación del país, las injusticias cometidas por sus gobernantes y ha defendido siempre la lucha de los ciudadanos y las comunidades de base. Continua siendo hasta hoy, colaborador de la revista semanal Proceso donde empezó a firmar sus textos con una coletilla final tomada de los discursos de Catón el antiguo romano, que terminaba sus discursos diciendo: “y además opino que hay que destruir Cartago”. Javier les dio forma de alegato por demandas sociales antiguas o vigentes en su hora.

Durante años fue: “Además, opino que hay que respetar los acuerdos de San Andrés.” Y a las reivindicaciones del cumplimiento de dichos acuerdos se le fueron sumando otras tantas que se llegaron a convertir en una extensa lista de la compra de demandas imposibles: “…liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Costco-CM del Casino de la Selva, esclarecer los crímenes de las asesinadas de Juárez, sacar a la Minera San Xavier del cerro de San Pedro, liberar a los presos de Atenco y de la APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca) y hacer que Ulises Ruiz salga de Oaxaca”.

¿Cuáles de estas demandas se cumplieron? Seguramente, aludidos en esas líneas, los zapatistas se manifestaron día 7 de Mayo en San Cristóbal de las Casas, pero su demanda y la de Sicilia no se ha satisfecho: los acuerdos de San Andrés Larráinzar, que debieron ser la base para la reforma constitucional en materia indígena a la que se comprometió el presidente Fox en el primer momento de la alternancia, siguen sin cumplirse. El Casino de la Selva fue otro fracaso, sin desmerecer esfuerzos, una lucha que no llegó a buen puerto. Allí sigue el supermercado. Los crímenes de Juárez, sin resolver. Eso si, algunos de los presos de Atenco y de la APPO fueron liberados y muchos de los integrantes de esos movimientos estuvieron en la Marcha o en las marchas locales que se multiplicaron día 8 de Mayo.

Javier – al igual que muchos mexicanos – vivía una vida con demasiadas demandas sociales que tocaban flancos distintos de la política nacional, tal vez demasiado dispersas para convertirse en una sola y tomar coherencia. Se trataba, al fin, de una extensa lista de peticiones que parecían imposibles de acatar, pero que formaban parte de las reivindicaciones del Javier “luchador social”. Una lista de la compra de demandas que, a partir del asesinato de su hijo se convirtieron en una sola: “Estamos hasta la madre. No más Sangre, Fin a la violencia. ¡Alto a la Guerra!”

El asesinato de su hijo fue un punto de inflexión en la vida de Javier, un antes y un después que de repente convirtió una lista de la compra de demandas en una exigencia única, valga la redundancia, en la que todas las otras demandas de la sociedad mexicana, encontraron cobijo.

Quiero cambiar este país

Javier casi nunca viaja. Pero un día como hoy, hace ya casi dos meses, se despertó en Manila con la peor de las noticias: su hijo Juan Francisco, Juanelo, había sido asesinado de forma brutal junto con seis de sus amigos y vecinos. Esto ocurrió el pasado 27 de Marzo, pero por desgracia, episodios como este se han repetido miles de veces provocando el dolor y la indignación de muchas familias mexicanas durante años a causa de la guerra contra el narcotráfico.

En el año 2006, cuando Calderón ganó ilegalmente las elecciones, los mexicanos salieron a la calle y se manifestaron en contra de un gobierno que no habían elegido. Acto seguido, su primera y casi única política fue comenzar a usar el arma del miedo contra sus propios conciudadanos sacando el ejército a la calle para supuestamente proteger a la población. Empezaba la “Guerra contra el Narco” que hasta hoy ha provocado al menos 6.000 huérfanos de guerra y 40.000 muertos. Juanelo, uno de ellos.

Tenía 24 años y quería cambiar el mundo. Estaba harto de vivir en un país en guerra. Quería hacer algo. Jean Robert, amigo íntimo de Javier Sicilia nos confesó la desesperación de un padre que oye a su hijo hablar, lleno de energía y creatividad para acabar con la violencia en México. Él ya no puede cambiar las cosas, pero su padre asumió el compromiso social en momentos de emergencia nacional. Javier le dijo una frase conmovedora a Jean Robert: “Juanelo, tu me pusiste aquí, por algo lo hiciste¨.

Éste fue el punto de inflexión de las luchas de Javier. La muerte de su hijo es el motor que le da fuerzas para intentar que el pueblo mexicano se úna. En palabras suyas, espera “la resurrección de México con la sangre de su hijo”.

Jean Robert nos habla del Javier de ahora: “Yo creo que Javier descubrió, con sorpresa que él es una especie de animal político en el buen sentido de la palabra”. Hasta el periodista Enrique Krauze, de tendencia política opuesta a la de Javier, escribió en el editorial del periódico Siglo de Torreón el pasado domingo15 de Mayo que “Gandhi no podía haberlo hecho mejor, el texto y las acciones de Javier Sicilia¨ Y seguramente lo dice porque es consciente de que este momento puede ser clave. Le pide a Javier, en otras palabras, que haga durar este movimiento, manifiesta textualmente: “Sicilia, gran admirador de Gandhi, sí tiene la inspiración que se requiere para hacer que su movimiento dure”.

Javier es una muestra de la astucia política. Llevaba años sin ofender a nadie, afirma Sylvia Marcos, dialogando escuchando, aceptando que lo criticaran de la derecha y de la izquierda, sin enojarse. Forma parte de su personalidad, esto es lo que le dio todo este poder político y de liderazgo que tiene ahora. Sus amigos insten en que hay un Javier “de antes” y un Javier “de hace dos meses”. Cuando se ven en privado, sin micrófonos, sin prensa, se pone en los zapatos del Javier de antes, que ya no existe, y dice: “ay, lo que me cae encima… ¿Que voy a hacer?” pero cuando esta en la acción se embebe, se revela, se transforma, y esto le da fuerzas. En definitiva, es un hombre que la necesidad histórica puso en frente de una nueva modalidad de acción para la cual tiene inmensos talentos. Haz que esto dure.

Silvia insiste en que Javier ya tenía talentos políticos. “Conocíamos su don de gente, era muy diplomático, gran comunicador, y ahora es una personalidad nacional, pero no fue la flor de un día”.

Hay que decir también que, según nos cuentan sus amigos íntimos, encontró una compañera admirable: Isolda. Ella es arquitecta y poeta quien también perdió una hija. Los dos han perdido hijos. “Ella es co-artífice de esta transformación de Javier” dice Jean.

Asfixiaron al verso pero no callaron al poeta

Javier Sicilia es ahora un poeta al que le han asesinado un hijo, un poeta que dejó de escribir poesía porque le asfixiaron la palabra, igual que le desgarraron a su hijo los pulmones. Ya no escribe porque dice que el mundo no es digno de la palabra, porque el dolor esta en los corazones y en la vida cotidiana del pueblo mexicano.

Javier ha decidido convertir el llanto en acción y poner toda su indignación y dolor, al servicio de la exigencia para el cambio. El pueblo le sigue, comparte su lucha porque es la lucha de todo el pueblo mexicano que “está hasta la madre” de vivir bajo el yugo de la violencia y la guerra.

Su forma de hablar, de ser, de mirar, de escuchar con atención, nos deja entrever su espíritu en cada palabra que pronuncia, su preocupación por el otro. Aunque sepamos que el mundo está formado por los indignados y los indignos y que este es un mundo infame, personas como Javier nos hacen tener esperanza. No será fácil que nazca, pero hay otro mundo que puede nacer, y sus palabras dan alas a la esperanza y nos hacen pensar de nuevo, que, como dijo Eduardo Galeano desde la Plaza Catalunya de la ciudad de Barcelona, uno de los epicentros de la incipiente revolución de los indignados en España en contra de la violencia estructural del sistema que exigen una democracia real ya, “este mundo de mierda esta embarazado de otro que sólo si nos lo creemos, puede nacer”. Si Javier tiene tal fuerza, ¿porqué no debe tenerla el resto de la humanidad?

Tiene una gran responsabilidad, y lo sabe. Y también sabe que no está solo. Y esto le da fuerza. Cuando llega a casa puede abrazar a su compañera Isolda y preguntarse una y otra vez por qué se ha convertido en uno de los motores que motivan esta movilización. Pero ahora está al frente de un movimiento nacional de protesta que el domingo, 8 de Mayo se expresó con marchas simultáneas en 38 ciudades. Javier sintió el horror, vive el dolor. Pero es poeta y padre, y tiene una misión por cumplir.

La pieza clave para la unión

“El dolor el hundimiento de esta nación es tan grande que rebasa cualquier ideología. Nos unimos en lo humano, sumimos en la búsqueda de un suelo para que los problemas políticos puedan articularse, ser beneficiosos para la nación. Es una guerra contra los mexicanos, por eso estamos unidos todos”

Esta fue la respuesta que dio Javier al periodista Greg Berger el día 8 de Mayo en Cuernavaca, antes de la Marcha, cuando le pregunta sobre por qué están presentes en las marchas caras distintas, de diferentes ideologías, procedencias, culturas y clase social.

Y es que por primera vez en mucho tiempo, miles de personas ocupan las calles de México y se manifiestan de forma pacífica para pedir el fin de la guerra y la violencia en su país. ¿Por qué ahora? ¿Por qué así? Porque, como decíamos, finalmente hay una demanda común, que no entiende de clases sociales ni de etnias. La violencia no discrimina y nos afecta a todos.

Podemos ver a Javier como la pieza clave de un puzzle que pretende reconstruir el tejido social mexicano. Su discurso es inclusivo y ha logrado una cohesión inaudita: des del ELZN pasando empresarios y clase media, una cohesión clave para acabar con la guerra contra las drogas. La izquierda se identifica con él; es periodista, y el gremio se identifica con él; es poeta, y la gente de la cultura también se identifica con él. Es católico y los católicos se solidarizan con él, su hijo era de clase media y toda la clase media con o sin hijos, también ha salido a la calle.

Durante la rueda de prensa del pasado 19 de Mayo, Javier reiteró que “no lo esperaba pero lo agradezco profundamente. Pudimos abrazarnos y acompañarnos pudiendo nombrar nuestro dolor y pudimos empezar a exigirle al Estado una recomposición de la sociedad”. Javier no lo esperaba, no esperaba la unión de todas las clases, pero lo agradece día tras día. “Lo que no podemos perder de vista es la ética y las víctimas, no podemos perder de vista el corazón y hacer que el discurso ideológico y político se sobreponga a la dignidad humana”. Por este motivo exige también al gobierno que deje de lado esta “cifritis” en sus discursos y poner nombre y apellido a las víctimas de esta guerra. Una de las primeras acciones en este sentido fue colocar placas con los nombres de los muertos en las plazas públicas de las ciudades y pueblos “para rescatar el espíritu de cada uno de los muertos victimas de este Estado Podrido. Estas víctimas tienen nombre. No son cifras”

Según Javier, no importa la ideología, no importan las diferencias, “lo que nos une es el corazón para restablecer el sueño de esta nación. Pero en el fondo, todo depende de si seguimos amando la palabra poética oyendo el corazón, oyendo lo humano profundo, oyendo lo que es la vida y no las articulaciones ideológicas, evitando que se nos cuelen los intereses políticos, los intereses de partido, y manteniendo siempre el corazón y el ser humano como punto de referencia, sea de donde sea.”

Aprendemos de Javier que no podemos esperar que la transformación llegue del gobierno. No podemos esperar que la varita mágica gubernamental resuelva la cosas. En palabras suyas: “La transformación viene de la sociedad. Esta es la gran significación de este movimiento y de tantos otros que están teniendo lugar alrededor del mundo”. Después de Túnez, vino Egipto, ahora en Europa, en España, donde los protagonistas de la revolución son los que tienen dinero en el banco, pero están hartos de seguir viviendo bajo un concepto de estado obsoleto. Estamos indignados. Y sólo la creatividad, la constancia el amor y la poesía nos hará salir de esta espiral de violencia que azota al mundo en todas sus formas y contextos.

Puede ser que desde fuera se vea como una debilidad que el movimiento aglutine tanta gente de diferentes orígenes y tendencias. Se puede ver como difuso, como demasiado “de todo un poco”. Nadie dijo que fuera fácil romper barreras de clase o políticas. Va a costar mucho. Pero este aspecto acompaña a todas las luchas, es tal vez fruto de la desilusión generalizada en todo el país hija de la tendencia a desatar luchas excluyentes empeñadas en definir lo que no son.

Pero, insistimos, la violencia no entiende de clases. Aun así, sabemos que el movimiento que inspiró Javier Sicilia seria impensable que lo inspirara la muerte de un albañil con padres campesinos. Pero Javier fue maestro de mucha gente, animó a estudiantes y poetas, tenía redes infinitas en varias capas del tejido social mexicano que lo siguen, que se solidarizan con él.

Se trata de una unión inaudita, pero que sigue un modelo. Al Giordano, periodista de Narco News vio en la Marcha gran parte de lo que esperaban en el tiempo en que se erigió la Otra Campaña. Y es que sin duda, el EZLN está detrás como modelo a seguir pero “nadie ha tenido la capacidad de convocar este espectro social. Esta es la única lucha incluyente que he cubierto desde hace 14 años en México”.

Además opino que hay que respetar la dignidad humana

El poeta español Gabriel Celaya decía que la poesía es una arma cargada de futuro: “Cantemos como quien respira. Hablemos de lo que cada día nos ocupa. Nada de lo humano debe quedar fuera de nuestra obra. En el poema debe haber barro, con perdón de los poetas poetísimos”. Y es que si algo nos ha enseñado Javier es que la poesía no es un fin en sí. La poesía es un instrumento, entre otros, para respetar la dignidad humana y transformar el mundo.

Javier se convirtió en un poeta mutilado, y dejó por escrito que ya no escribiría más poesía después del brutal asesinato de su hijo hasta que vea la “resurrección de México”.Pero está haciendo la poesía, sin pluma, esta actuando. Y tal vez el poeta en este caso sea su hijo, Juanelo, que le dicta los versos a su padre para que los convierta en acción para el cambio que él siempre anheló.

Artículo publicado originalmente en The Narco News Bulletin

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