Archivo mensual: diciembre 2011

14 años después de la tragedia, Acteal comparte sus lecciones de organización noviolenta

La inspiración de Las Abejas de Acteal sigue creciendo como modelo de lucha

Por Marta Molina

Especial para The Narco News Bulletin

27 de diciembre 2011

Un contingente del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) salió el pasado 19 de diciembre desde Cuernavaca pasando por la Ciudad de México rumbo a Acteal, Altos de Chenalhó, Chiapas. Es la tercera vez que el movimiento mexicano por la paz viaja a esta comunidad para unirse con La Sociedad Civil Las Abejas. La primera, durante la Caravana al Sur, el 15 de septiembre, día del “Grito”; la segunda, en el mes de octubre durante el encuentro de jóvenes “Sembrando semillas de la noviolencia” y ahora, para acompañarles durante tres días en las jornadas de ayuno y oración por la memoria de los 14 años de la masacre de los 45 tzotziles en Acteal.

Las Abejas invitaron a estas jornadas a sus aliados nacionales e internacionales que vinieron como cada año de distintas partes del mundo, sobre todo de Europa, América del Sur y del Norte para solidarizarse con ellos y recordar su ejemplo de 14 años de lucha por la justicia y la paz. Periodistas, padres, monjas, obispos y observadores de derechos humanos se unieron también a la celebración de la memoria de la masacre del 22 de diciembre de 1997.

Teresa Carmona fue la única representante de las víctimas del Movimiento que se unió a la Caravana durante estas fechas navideñas. Después de un día entero de viaje desde Cancún se reunió con el contingente del MPJD en San Cristóbal de las Casas, Chiapas para llegar el día 20 a Acteal y unirse a la jornada de “ayuno y oración por la memoria, la resistencia y la vida”. Durante tres días, pidieron que no se repitan más masacres, más muertes en México y en el mundo, para que, en palabras de Las Abejas, “la sangre de nuestros muertos transforme esta violencia que nos cerca y fortalezca a nuestros corazones para seguir en nuestra lucha y resistencia”.

Manuel: el guardián de la memoria

Manuel Vázquez Luna a sus 26 años durante el segundo día de la Jornada de Ayuno y Oración en Acteal (21 de diciembre de 2011). DR 2011 Aida Nicol Gómez

El mismo día 20, después del rezo tradicional de los ancianos y la misa, se proyectaron películas y documentos audiovisuales sobre la masacre de Acteal. Durante la cena, los integrantes del movimiento por la paz, inspirado hace nueve meses por el poeta y periodista Javier Sicilia, conocen a Manuel. Él tiene ahora 26 años y es uno de los sobrevivientes de la masacre de 1997. Tenía 12 años cuando ocurrió. Cena junto a los integrantes de la Caravana y les entretiene contándoles chistes, adivinanzas y cantando canciones. Esta es, dice, su forma de escapar del dolor, de no ponerse a llorar cada vez que recuerda lo que ocurrió aquel 22 de diciembre.

El miércoles 21, amanece temprano en Acteal. Ese día Manuel conoce a Joaquín, el difunto hijo de Teresa Carmona asesinado en 2010. Teresa, con su estandarte al lado con la foto del joven Joaquín, le cuenta que mataron a su hijo y que por eso se unió al movimiento por la paz, para pedir justicia y acabar con esta guerra absurda contra las drogas que sólo trae muerte. Manuel y Teresa se dirigen a la capilla donde se encontraban rezando los 45 tzotziles en el momento de la masacre de 1997 y entonces, el joven Manuel cuenta la historia de lo que pasó mientras muestra algunos agujeros de bala que aún conservan las viejas y desgastadas paredes de madera. Estamos en un espacio sagrado.

“El 22 de diciembre del 97 estaba yo ahí donde se quedaron muertos. Yo me quedé debajo de 3 cadáveres ahí abajo. Yo estaba sentado abajo. Algunos se quedaron arriba y cuando se murieron se cayeron encima mío”. “Mi papá se llamaba Alonso Vázquez Gómez y mi mamá, María Luna Méndez. Éramos 8 hermanas, un hermano y yo. Mis papás tuvieron 10 hijos: 8 mujercitas y 2 niños. De estas 8 mujercitas 5 se murieron, las más pequeñas, una de dos años y medio y una de 8 meses. Me duele mi hermana de 8 meses. ¿Qué hizo para que la mataran? No hizo nada malo. ¿Por qué la mataron a ella y no a mi que soy bien pecador?”.

Manuel cuenta que llevaban 2 días de ayuno cuando llegaron los paramilitares. “Ahí, se murieron, ayunando. ¡Qué triste de veras!. Se murieron ayunando para pedir justicia y paz y para que no haya mucha muerte. Mi papa estaba en esta iglesia cuando vinieron a dar el aviso de que mañana vendrían aquí a matar personas, pero él dijo: “No, no voy a salir. Si Dios dice que voy a morir aquí voy a morir y si dice que no, pues no. Mi papá no tenía miedo de la muerte.”

Manuel Vázquez Luna sobreviviente de la Masacre de Acteal a sus 12 años habla con un reportero el 23 de diciembre de 1997. Fotograma de un fragmento del Programa “La Verdad Sea Dicha” emitido el 25 de diciembre de 2007

A Manuel le vuelve a molestar lo que él llama “la chillona”, el llanto, la pena, la tristeza, el dolor, pero queda en él mucha alegría y humor, lo que ve como “la forma para poder seguir luchando con mi organización, para que no me mate la chillona. ¡Ya me dio ganas de contar un chiste!”

“A veces trato de olvidar lo pasado pero no puedo porque aquí perdí 9 personas de mi familia: mi papacito chulo, mi mamacita chula, mi abuelita que esta requetechulísima y mi tío que esta requetechulísimo, y 5 hermanas. Es imposible olvidar. Lo bueno es que tengo algo para no estar tan triste”. Manuel cuenta otro de sus chistes y canta una canción que escribió cuando fue el décimo aniversario de la masacre, en 2007.

Manuel Vázquez Luna, su vida tiene un sentido profundo: el de ser guardián de la memoria y contar lo que pasó ese 22 de diciembre de 1997 en Acteal. Nos cuenta que convive con un tumor en la cabeza pero aun así, no se desanima, y su actitud frente a la desgracia que le tocó vivir es un ejemplo a seguir para todos los que luchan por la verdad y la justicia.

Un ejemplo de persistencia

Después de casi cuatro horas de oración, la tarde del día 21 a las 18:30h llega el obispo de Saltillo, Coahuila, Monseñor Raúl Vera, quién entre 1995 y 1999 fue obispo coadjutor de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas junto a Samuel Ruiz. Las palabras de Monseñor Raúl no responden para nada a las de una liturgia tradicional, son palabras que apelan a la resistencia y a la lucha por la paz y que denuncian el horror que vive el país y a la necesidad de organizarse para combatir el mal gobierno.

Vera dijo que la voz de Las Abejas ya no sigue sólo clamando por la paz en Chiapas sino por la paz en México y en el mundo y que las vidas que se entregaron en la masacre del 97 se convirtieron en “un grito por la justicia por la dignidad y la paz para nuestros pueblos”.

El obispo de Saltillo recordó a Las Abejas que su lucha “ahora tiene muchos aliados” y que se encuentran en un momento clave donde “todos debemos articularnos para construir nuestro país con instituciones honestas”. Las palabras de Vera se convierten en una dosis de ánimo para seguir adelante y no desanimarse a pesar de que después de 14 años pidiendo justicia por la Masacre que se vivió en Acteal, el crimen sigue impune y a los paramilitares que fueron arrestados como culpables, los liberaron hace dos años.

El movimiento por la paz es uno de los aliados de Las Abejas, un movimiento que busca acabar con la guerra contra las drogas y conseguir justicia para las víctimas. Hace casi 9 meses que camina. Las Abejas, 14 años, y aún siguen trabajando. Pero el MPJD y Las Abejas se reconocen en la misma lucha, porque, en palabras de Monseñor Raúl, “El gobierno que un día alimentó a los paramilitares para cometer este crimen atroz, apoya ahora al crimen organizado. Es lo mismo que pasó aquí: Así como los paramilitares eran jóvenes indígenas hermanos nuestros, ahora son los jóvenes sicarios los mismos que están matando a sus hermanos”.

Vera apeló al horror que vive México y a la cantidad de crímenes que quedan impunes usando los mismos mecanismos de destrucción: “Muchos políticos están apoyando a los cárteles en todo México. Ante eso no podemos callarnos. Ustedes son nuestros hermanos mayores, los primeros que se han puesto en movimiento contra estas masacres y las actitudes inmorales de los que no quieren hacer justicia. Ustedes nos enseñaron y no podemos desanimarnos. Así como Tatik Samuel Ruíz o Alonso Vázquez lucharon por la justicia hasta el final de sus vidas son muchos los que se siguen uniendo con ustedes.”

Al final de la liturgia se encendieron 49 velas en el altar Maya para los 45 mártires y los 4 tzotziles que no llegaron a nacer. Un altar presidido por la Virgen de Guadalupe pero también por la Virgen Masacrada, envuelta en una tela blanca porque fue baleada durante la matanza del 97.

Las Abejas: 14 años tejiendo la Paz

La madrugada del 21 de diciembre a las 4 de la mañana parte una marcha desde San Cristóbal de las Casas rumbo a Yabteclum, Chenalhó para llegar el día 22 a Acteal, la “Caminata por la paz, la memoria y contra la impunidad”. Se trata de una marcha contra la violencia de estado, contra la guerra contra las drogas desatada por Calderón y en solidaridad con la lucha de Las Abejas.
El contingente del MPJD sale de Acteal por la mañana junto con algunas de Las Abejas para encontrar a los peregrinos que salieron de San Cristóbal en la tijera (cruce de caminos) de Majo’mut (donde se encuentra una base militar) para regresar a Acteal y continuar con las ceremonias.

Durante la caminata, el Padre Carlos Morfín Otero, uno de los tres jesuitas que vino a Acteal unos meses después de la masacre contó la historia de Las Abejas, cómo están organizándose desde la noviolencia y cómo su comunidad no se desanima después de 14 años de lucha.

Mujer tzotzil durante la oración. DR 2011 Marta Molina

Las Abejas existen desde 1992 –cuatro años antes del levantamiento zapatista- y nacieron a raíz de que tomaron presos a 4 tzotziles de la comunidad de Sahalchén acusados injustamente de un asesinato. Entonces, las comunidades de esta y otras zonas se organizaron para liberar a sus compañeros y lo lograron. A partir de la liberación nacieron Las Abejas como tal. Siempre han existido con esta vocación pacifista y noviolenta, es decir, aunque simpatizan con las demandas del EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) se distinguen de ellos porque optaron por no usar las armas, pero han mantenido siempre una postura afín a las demandas del EZLN.

En 1997 se dio un conflicto intercomunitario muy fuerte y muchos tzotziles fueron expulsados de sus comunidades y se refugiaron en Acteal, en Xoyep en Sakamch’en en Naranjatik en Polhó y en otras comunidades que acogieron a los desplazados. Por aquel entonces ya empezaba a organizarse este grupo paramilitar que el 22 de diciembre atacó Acteal y mató a los 45 indígenas hombres, mujeres, niños y ancianos.

La lucha de las Abejas siempre ha tenido que ver con una demanda de justicia desde una postura noviolenta, desde su fundación, y a partir del 22 de diciembre del 97 por una demanda de justicia ante el crimen de Acteal tanto sobre los autores materiales como los autores intelectuales. No creen en hacer justicia por su propia mano, buscan que los mecanismos que en este país son los encargados de hacer justicia, funcionen, y esta demanda se ha mantenido hasta hoy. También se resisten a recibir cualquier ayuda del gobierno estatal o federal mientras no se haga justicia por el crimen de Acteal.

Desgraciadamente en México situaciones como estas, no sólo la de Acteal sino otras muchas, han quedado en la impunidad. Las Abejas se han mantenido durante 14 años con esta demanda y alrededor de ella se han acuerpado otros grupos también de gente agraviada, de víctimas cuyos crímenes también han quedado en la impunidad. “Año con año ves que pasa gente por aquí que comulga con la causa de Las Abejas porque en parte también es su propia causa. Ahora por ejemplo tenemos el grupo del MPJD que es un movimiento que agrupa sobre todo a víctimas de la violencia de este sexenio y que se suman a esta causa porque es también la suya”.

Las Abejas siempre se han organizado a partir de la noviolencia activa, un principio de acción que, según Padre Morfín, “nace de lo que ellos son, de su propia tradición cultural Maya, pero también de una tradición cristiana que tiene que ver mucho con el modo con el que Don Samuel supo dirigir su diócesis a lo largo sus años de obispo aquí (entre 1959-2000) y creo que la tradición cristiana es una tradición de una paz activa: Hay que pedir esa paz que no nos deja en paz. Aquí hay gente que busca la paz, la construye y no es pasiva, es activa.”

Próximos pasos para el Movimiento mexicano

Totik Raúl junto al sacerdote jesuita Carlos Morfín durante la marcha camino a Acteal. DR 2011 Marta Molina

Preguntado sobre cuáles son los próximos pasos que debería dar el movimiento mexicano una vez reunidas las víctimas de la guerra contra las drogas y qué puede aprender este movimiento de Las Abejas, el Padre Morfín dijo “Creo que el MPJD tiene algo que también tienen las Abejas y es la verdad desnuda, llana, libre de ideologías una verdad contundente, la verdad de las víctimas. Y así es en todo el mundo. Las víctimas siempre tienen la verdad y eso es lo que hay que atender. Que alrededor de esta verdad se articule un movimiento y que ese movimiento tenga unas ciertas características organizativas es lo que vemos en Las Abejas: Alrededor de la búsqueda de la verdad de este crimen, se articula una comunidad indígena, que no tiene los valores de occidente. Las Abejas se presentan como alternativa a nuestros sistemas económicos políticos y sociales. Es otro modo de relacionarse, de encauzar una lucha, de resistir.”

Según Morfín, el movimiento mexicano por la paz está en un primer momento donde lo importante es que las víctimas expresen la verdad de lo que sucedió. “Esto es lo más complicado en México: reconocer la verdad. Luego, activar a los aparatos de justicia en el país para que no queden en la impunidad todos estos crímenes.” Otro reto del MPJD, apunta Morfín, es también su articulación “y creo que han logrado articular en un primer momento a las víctimas de la guerra desatada durante este sexenio y a sus familiares y me parece que el reto que sigue es cómo articular otros movimientos, grupos y personas que quieren también construir una paz activamente”.

Mariano Pérez Vázquez, presidente de Las Abejas, también da un consejos valioso al movimiento nacional mientras camina rumbo a Acteal para seguir con la ceremonia. En este caso se refiere al cómo organizar a todas estas víctimas que durante 8 meses han estado expresando su dolor por todos los estados del país: “Para organizar, para poder defender nuestros pueblos también podemos entrar en un taller como aquí en Acteal. Aquí hay un grupo que se llama noviolencia. Pues hay jóvenes que realizan talleres sobre cómo podemos manifestar nuestros pueblos, caminar en nuestros pueblos y convertir nuestro grito en la luz del mundo. Hay que enseñar a los jóvenes y a las víctimas como organizarse en la vía pacifica y aprender a través de la noviolencia”.

La enfermedad del país por los malos gobiernos

Los peregrinos llegaron a Acteal sobre las 10 de la mañana del día 22. Las gradas que rodean el centro ceremonial estaban repletas de gente, Abejas que vinieron de otras comunidades cercanas, observadores de derechos humanos, periodistas, sacerdotes, niños y niñas tzotziles que recordaron un día que ellos nunca vivieron y que hoy se convierten en el motivo principal de la lucha de sus padres, madres, abuelos y abuelas.

En su comunicado, Las Abejas son explícitas: hoy conmemoran un hecho vergonzoso, un crimen cometido por el estado mexicano que “por su negligencia ha hecho que la masacre de Acteal se pisotee y se manipule con intereses políticos y económicos”. Recuerdan que lo que ellos llaman “la Suprema Corte de Injusticia de la Nación” alimentó la impunidad al liberar a 44 de los responsables materiales de la masacre. También responsabilizan al presidente Felipe Calderón por la muerte de más de 60 mil compatriotas a causa de su “guerra contra el narco” y denuncian las maniobras de Juan Sabines que “sigue entregando a las trasnacionales minas y recursos naturales de Chiapas además de ser un represor de pueblos organizados, de defensoras y defensores de derechos humanos.

Después de 14 años siguen las amenazas en contra de Las Abejas, porque el gobierno liberó a los paramilitares responsables de la matanza. Los paramilitares de Chenalhó se están reactivando, mientras en el Norte del país siguen habiendo más muertes por la guerra de Felipe Calderón. Desde Acteal levantan la voz y gritan indignados también por la muerte de Nepomuceno Moreno Muñoz y Trinidad de la Cruz, integrantes del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad y denuncian el hecho reciente del gobierno de Guerrero que permitió el asesinato de dos estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, Guerrero.

Después de compartir en palabras “la enfermedad que padecen nuestras comunidades y país por los malos gobiernos” y sus exigencias de justicia, Las Abejas expresan su convencimiento de que “la justicia no va a venir de allá arriba, sino, que el pueblo organizado es el que va a decir cómo debe de ser la justicia y la vida”

Felipe Arizmendi, obispo de San Cristóbal de Las Casas, ofició una homilía en la que insistió en que “No podemos callar ni olvidar, mientras no se haga verdadera justicia”. Los asistentes oraron a su Dios, el Dios de la verdad, con lágrimas en los ojos, que les conceda justicia.

Reconocimiento a Jtotik Raúl

Uno de los momentos más emotivos para Monseñor Raúl Vera fue durante el reconocimiento que le hicieron Las Abejas de la mano de dos de las sobrevivientes de la masacre, María Vázquez Pérez y María Vázquez Gómez.

Un reconocimiento por abrir sus ojos y luchar al lado de los pueblos indígenas y de todos los oprimidos y perseguidos, como los mineros, los migrantes, los homosexuales, los defensores de derechos humanos aunque “Igual que a Jtotik Samuel eso le valió ataques, calumnias y persecuciones”.

Este bastón significa aceptar un cargo de poder y servicio al pueblo y se lo entregan al Obispo Raúl Vera, a quien han atacado, difamado y calumniado varias veces por defender la lucha de los pueblos indígenas, a quien nunca calló ante tanta injusticia.

Totik Raúl recibe el bastón de mando de la Sociedad Civil Las Abejas. DR 2011 Marta Molina

“En ti Totik Raúl vemos el rostro y corazón de Jtotik Samuel. En ti, vemos y palpamos las luchas de mujeres y hombres de otros pueblos de México y del mundo. vamos caminando juntos, hay que seguir luchando como lo hemos venido haciendo. Si se van unos a descansar en el seno de la Madre Tierra, otras y otros nacen. La lucha será como un árbol que caen sus ramas, pero que siempre retoñando está…”

Ante este reconocimiento, “Totik Raul” pronuncia unas palabras de agradecimiento y se refiere al panorama que hoy vive el país: “una guerra abierta nuevamente por el presidente de la República de turno, en donde las principales víctimas las pone el pueblo mexicano, pues nuevamente, como aquí en Chiapas, no importa la justicia. En esta supuesta guerra contra el crimen organizado, nuevamente, como hace 14 años en Chiapas, se vuelve a utilizar al Ejército que sigue violando derechos humanos y realiza ejecuciones extrajudiciales y sus crímenes permanecen impunes. Hoy también los policías son cómplices de quienes cometen robos, asesinatos, secuestros y desapariciones forzadas. Hoy, como ayer, los criminales también tienen aliados dentro de los tres niveles de gobierno federal, estatal y municipal, de lo contrario, no contarían con la protección que mantiene impunes el 98 por ciento de sus crímenes. “

Dejando el dolor para la construcción del buen vivir

La radio Almantal Yu´un Lekilal (Radio “Guardianes de la memoria y la paz”) junto con el colectivo Koman Ilel retransmitieron en directo durante los 3 días de las jornadas de ayuno y oración desde su nuevo espacio convertido en un estudio de radio. Recordaron un hecho doloroso mientras fuera, se celebraba la vida para construir un mundo distinto, el “del buen vivir”

Las Abejas han transformado el dolor en su motor de lucha y festejan el 22 de cada mes, la vida por la memoria de los caídos para seguir adelante. Los mártires siguen vivos en la Tierra Sagrada de Acteal. Ellos empezaron esta lucha y por ellos siguen pidiendo justicia.

Teresa Carmona con el estandarte que llevaba la foto de su hijo, durante la oración. DR 2011 Marta Molina

El contingente de la caravana estaba ya a punto de marcha. Pero antes, Teresa Carmona se acercó a la oficina de Las Abejas. Allí se encontraba Mariano Pérez Vázquez, la autoridad del pueblo, y Teresa le expresa su admiración por el ejemplo de lucha de Las Abejas y agradece que invitaran al Movimiento por la Paz durante estos tres días de oración y ayuno. “Mariano, me pesa mucho este estandarte, es el dolor de la muerte de mi hijo. Yo sé que me entiendes”. A estas palabras Mariano le respondió que podía dejarlo en Acteal, junto al altar de los 45 masacrados: “déjalo aquí, el también es un mártir, aquí va a estar bien” y dejando a sus visitantes distinguidos agarró a Teresa del brazo y la llevó al santuario donde están enterrados los cuerpos de 45 indígenas tzotziles.

Teresa Carmona se fue con los integrantes del MPJD sin el estandarte de su hijo, con la intención de continuar su lucha y pedir justicia para Joaquín, para Las Abejas y para organizar a los suyos con el objetivo de “construir el buen vivir”, en paz, con justicia y dignidad. Ahora su hijo descansa junto a los mártires que mataron en la masacre del 22 de diciembre de 1997. “Allí dejé la fotografía de Joaquín donde su sonrisa luce más luminosa que nunca”, dijo Teresa.

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Urgencia organizativa para el joven movimiento mexicano contra la guerra de las drogas

Después de 8 meses de lucha la muerte de Nepomuceno Moreno obliga al Movimiento por la Paz a hacer un ejercicio de autocrítica y capacitación de lideres

Por Marta Molina

Especial para The Narco News Bulletin

8 de diciembre 2011

El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) empezó con 6 muertos la madrugada del 28 de marzo de este año. Uno de ellos, Juan Francisco, hijo del poeta Javier Sicilia. Después de un largo caminar las víctimas empezaron a organizarse y a aprender como trabajar juntos por un mismo objetivo: el fin de la guerra contra las drogas. Pero hace falta un paso de gigante en términos de organización de base para que el movimiento logre su fin.

Una serie de ataques al Movimiento por la Paz (o al menos así lo han considerado ellos mismos) en forma de hostigamientos, secuestros y asesinatos están poniendo trabas a este segundo paso necesario después de haber juntado a las víctimas del país: la capacitación en la noviolencia y la organización comunitaria para que cada decisión o acción que lleven a cabo dirija a una secuencia de acciones que sean iniciadas por el movimiento en lugar de tener que reaccionar constantemente a tragedias casi inevitables.

Lejos de lo que se pueda pensar, formar parte del movimiento no provoca como consecuencia estos hostigamientos o ataques que, seguramente, seguirían ocurriendo con o sin él. Esta violencia ha sido una constante desde hace cinco años con la militarización de la guerra de las drogas. Esta es la razón por la cual se formó el movimiento. Lo que sí posibilita es justamente hacer más visibles estos casos, seguir su lucha y poner nombre y apellidos a los que fueron asesinados; uno de los cometidos del movimiento desde sus inicios.

Lo que realmente puede llegar a convertirse en un obstáculo creciente es este “andar de crisis en crisis” que quita el tiempo necesario para organizar, capacitar e idear los protocolos de actuación adecuados para cada acción. Es sabido, y lo han demostrado otros movimientos exitosos a lo largo de la historia de las luchas de resistencia noviolenta en el mundo que, organizar y capacitar a sus integrantes es la clave para triunfar.

En definitiva, en estos momentos, el Movimiento por la Paz está defendiendo un terreno que aún no ha ganado y esto (las crisis) impide que pueda realizar los pasos necesarios para la capacitación de sus tropas noviolentas, las que reclutó desde la primera Marcha entre Cuernavaca y la Ciudad de México del 5 al 9 de mayo de este año pasando por la Caravana del Consuelo al Norte, en junio, y la Caravana de Paz al Sur del país, en septiembre.

Las crisis les han conducido a hacer un replanteamiento autocrítico. La última, el grave asesinato de Nepomuceno Moreno Nuñez el pasado 28 de noviembre en Hermosillo, en su natal Sonora. Un padre que buscaba a su hijo, Jorge Mario Moreno León, desaparecido el primero de julio de 2010 y que vio en el Movimiento por la Paz la única esperanza para encontrarle y luchar junto con otros mexicanos, para acabar con la guerra que se lo llevó.

Nepo, la sonrisa del camión “Seis”

Nepomunceno sabía que no era el único en este país al que le habían arrancado a su hijo sin motivo alguno, pero le hacía falta encontrarse con otros en su misma situación para empezar a organizarse. El segundo paso lo dieron ellos, gente como Nepomuceno, sin los que hoy no existiría el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. El primero se llamó Javier Sicilia, el tercero ya fueron “todos”, las víctimas y los mexicanos y mexicanas solidarios con ellos y preocupados por el devenir de su país.


Nepomuceno Moreno durante la Caravana al Sur con las fotos de su hijo pegadas a su estandarte. DR 2011 Isolda Osorio

Lo asesinaron hace diez días mientras viajaba por la calle Pesqueira, en Hermosillo, Sonora. Tenía 56 años. Don Nepo el del camión 6, el de la sonrisa contagiosa. Así le llamaban sus compañeros de la Caravana por la Paz, que le recuerdan hoy por su sentido del humor pero sobretodo por su ejemplo de lucha. Nepo vio con sus propios ojos como crecía el Movimiento. Lo vio caminar, caminó con él, aprendió con él. Formó parte de la Marcha silenciosa a la que se unieron 600 personas que salió el 5 de mayo desde Cuernavaca (Morelos) hacia la Ciudad de México. Nepo quiso formar parte de este primer acto poético ciudadano noviolento para pedir el esclarecimiento de la desaparición de su hijo y de todos los hijos de México.

El día 9 del mismo mes, llegaron los 600 marchantes al Zócalo capitalino que fue ocupado por decenas de miles de personas hartas de la política de guerra desatada desde 2006 por el gobierno de Felipe Calderón. Nepo ya no estaba sólo en su lucha. Encontró decenas de miles de “Nepos”, corazones calientes dispuestos a luchar y a unirse para pedir justicia. Se sintió tocado por la muerte de Juan Francisco Sicilia y conmovido por la llamada de su padre, Javier Sicilia a esa marcha que enseñaría a caminar de nuevo, juntos, a los mexicanos.

Nepo, antes de unirse al Movimiento, llevaba un año denunciando la desaparición forzada de su hijo que, según su testimonio, fue detenido el primero de julio de 2010, por policías del estado de Sonora cerca de Ciudad Obregón. Don Nepo empezó una campaña con el objetivo de demandar al gobernador de Sonora, Guillermo Padrés Elías, solicitando una audiencia para la presentación de su caso. A su vez, expuso públicamente que había recibido amenazas de muerte y había solicitado medidas de protección a las autoridades de la entidad. No fue jamás recibido por el gobernador, ni su solicitud de protección atendida.

De la primera marcha, decidió unirse a la Caravana del Consuelo al Norte del país a su paso por Durango. Allí lo vimos por primera vez, en la Plaza de Armas de la capital (Durango) con su pancarta “de doble lado” en la que se podían leer palabras claras de exigencia de una respuesta: “Autoridades de Sonora: ¿Dónde están nuestros hijos?”

Desde ese día, 6 de junio, este lado de la pancarta junto con el otro en el que aparecía la fotografía de Jorge Mario y sus 3 compañeros, (José Francisco Mercado Ortega, desaparecido, Mario Enrique Díaz Islas, asesinado, Geovani Otero, desaparecido; todos, el mismo 1 de julio) no se separaron de él. Giraba su estandarte de lado a lado para unificar este mensaje de exigencia: “¿Dónde están nuestros hijos?”

Con el mensaje de Don Nepo resonaban las palabras de Julián LeBarón ese mismo día en Durango: “¿ dónde está el gobierno?, ¿dónde está la autoridad? ¿dónde esta la justicia? (…) Creo que es tiempo de que nos empecemos a hacer otras preguntas, antes de que en esas mantas estén nuestros hijos y nuestros hermanos, y nuestros padres, o nosotros. ¿Dónde estamos nosotros? Siendo 112 millones de mexicanos, ¿dónde estamos?”. Ese 6 de junio, Nepomuceno se unió al Movimiento para nunca más soltarlo.


Javier Sicilia con Nepomuceno Moreno durante la visita de la Caravana al Sur a la Junta del Buen Gobierno en Oventic, Chiapas DR 2011 Moyses Zuñiga

Javier Sicilia se encontraba en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara el día del asesinato de su amigo y compañero de viaje y de movimiento, Nepomuceno Moreno. Las palabras pronunciadas por el poeta en este espacio, que se convirtió durante varios días en una agradable burbuja cultural, hicieron recordar a los presentes que cuatro días antes, el 24 de noviembre, aparecieron 26 cadáveres en Guadalajara, a 3 cuadras del recinto del evento. Sicilia hizo presente a su compañero de lucha y de alguna manera se sumó a las palabras pronunciadas por LeBarón el 6 de julio en Durango y al porqué Nepo decidió unirse al Movimiento:

“Nuestro mayor obstáculo es la aceptación de la miseria, que la tomemos como algo normal. Necesitamos sentir que lo que le pasa a uno les sucede a todos. Esto es una afrenta para cada mexicano. Mientras no comprendamos eso, va a ser muy difícil entender que juntos somos mucho más fuertes que todos ellos. Pero juntos”.

Las palabras de Sicilia recordaban al “Todos somos Juan Francisco Sicilia”, “Todos somos hijos del poeta”, emblemas de las primeras movilizaciones contra la guerra. Hoy, muchos integrantes del movimiento sienten la misma identificación con Nepo (muchos han agregado su nombre a sus cuentas de Facebook y redes sociales, por ejemplo).

El MPJD señaló públicamente en un comunicado que Nepomuceno estaba resignado a pelear “solito” contra el gobierno de Sonora: “ya ni me quieren recibir, se ríen de mí, antes iba al cuartel del Ejército para denunciar el secuestro de mi hijo; escribí cartas a la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) y nadie me hacía caso; hasta que me uní al Movimiento por la Paz. Veo que las organizaciones sociales tienen el poder para sentar al presidente Calderón en una mesa de diálogo y que los procuradores de justicia están obligados a recibirnos para reabrir las investigaciones”.


Nepomuceno Moreno durante el segundo Diálogo con el Ejecutivo Federal en el Alcázar de Chapultepec el pasado 14 de octubre

Don Nepo participó en el segundo encuentro del movimiento con el Ejecutivo Federal en el Alcázar de Chapultepec el pasado 14 de octubre. En dicho encuentro, le entregó en propia mano el caso de su hijo al Presidente Felipe Calderón junto con todas las pruebas que había estado recopilando, la famosa carpeta con la que se subía a los templetes durante la Caravana al Sur. Además, solicitó medidas de protección, pero ni el gobierno federal, ni el gobierno del estado dieron atención a las exigencias de este padre que en ese instante representó, ante las autoridades, a todos los padres y madres con hijos o hijas desaparecidos.

El poeta Javier Sicilia, desde Guadalajara, se refirió al asesinato de Nepomuceno Moreno como “la crónica de un asesinato anunciado. Él estuvo presente en el encuentro que mantuvimos con el presidente Calderón, y delante de todos le dijo: «Señor presidente, busco a mi hijo y estoy amenazado de muerte». También le dijo eso mismo al gobernador de Sonora. De hecho, le pedimos al gobernador que lo cuidara y protegiera. Y fue asesinado arteramente.”

“Vale mas morirme en la raya”, dijo Nepo. Y así sucedió al fin, pero su dolor, su consuelo, su esperanza, su lucha, se unió con la de miles de mexicanos durante la Caravana al Norte. El segundo acto poético: atravesar la “ruta del dolor” pisar las ciudades y pueblos del norte dónde más sangre se ha derramado, y lo más importante, con este caminar, se fue agrandando el corazón caliente del movimiento que mantenía la cabeza fría para seguir andando. A pesar de que el dolor era mayor a cada paso, a pesar de que, cuanto más al norte, más testimonios escalofriantes de muertos, asesinados y desaparecidos se sumaban al consuelo y al dolor, siguieron avanzando hasta llegar a El Paso (Texas).

Nepo se convirtió en un organizador. Gracias a él y a su persistencia se abrieron casos de otros asesinados o desaparecidos en su natal Sonora. Nepo entendió, como dijo LeBarón en Durango, que “la solución está en nosotros”.

Agresiones a los defensores de los Derechos Humanos

Nepomuceno Moreno junto a Socorro Vázquez Zamora y María Herrera (dcha.) en el Istmo de Juchitán, Oaxaca, durante la Caravana al Sur. DR 2011 Marta Molina

Sucedió con otras personas que se convirtieron en defensores de los derechos humanos porque la desgracia les tocó de cerca. Marisela Escobedo, asesinada a las puertas del palacio de gobierno de Chihuahua el 17 de diciembre de 2010 después de que el asesino de su hija fuera liberado. Ahora el sonorense Nepomuceno Moreno Nuñez asesinado en Hermosillo, a pocas cuadras de la sede de los poderes estatal y municipal.

Nepo estuvo presente en el momento en que Javier Sicilia colocó una placa en las baldosas del Palacio de Gobierno de Chihuahua con el nombre de Marisela Escobedo. En palabras de Sicilia de ese mismo día, una “placa a la que deben sumarse los nombres de los cientos de asesinados (…) es un recordatorio a las autoridades de que la muerte de Marisela es su responsabilidad, y que le deben a ella, a su hija, y a cientos de victimas y familias destruidas la justicia que merecen.”

Ese día Sicilia hizo un llamado a la ciudadanía mexicana para que pusieran placas en todas las plazas del país, como hicieron por primera vez en el zócalo de Cuernavaca y ahora, tocaría poner una placa para Don Nepo delante de la sede del poder municipal y estatal en Hermosillo (Sonora).

El comunero Pedro Leyva Domínguez, delegado de la comunidad indígena del pueblo nahua de Santa María Ostula (Michoacán) ante el MPJD – quien también participó en el diálogo en junio con Calderón – fue asesinado el pasado 6 de octubre. En palabras de Leyva, “Tenemos que luchar, venga lo que se venga, pase lo que pase, contra quien sea. Una lucha no es fácil, es desgastante, tanto económica, física y emocionalmente. Nos quieren meter miedo con sus armas, con sus aparatos de poder. Pero ya no hay que tenerles miedo, tenemos que luchar sin miedo, por nuestra tierra, por nuestra libertad, por nuestra dignidad”. Leyva pedía, con estas palabras, que a pesar de los hostigamientos hay que prepararse para luchar juntos y organizados.

Precisamente el pasado martes 6 de diciembre, una caravana de observación del Movimiento por la Paz fue agredida en el trayecto a Santa María Ostula al salir de la comunidad de Xayakalan, Michoacán y cuatro sujetos no identificados, encapuchados y fuertemente armados secuestraron a Trinidad de la Cruz Crisóforo, “Trino”, comunero de Santa María Ostula, que viajaba junto con los doce integrantes del movimiento. Al día siguiente fue encontrado muerto.

También el 6 de diciembre por la noche, Eva Alarcón y Marcial Bautista, defensores de derechos ambientales de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán y participantes en la Caravana del Sur, que pidieron medidas de protección frente a las amenazas que habían recibido, fueron obligados a bajar de un autobús que salió de Petatlán a Chilpancingo para ser secuestrados.

En las dos últimas semanas han crecido las agresiones a defensores de derechos humanos. Al asesinato de Nepomuceno Moreno se suma el caso de Norma Ledesma, -defensora de derechos humanos es especial de las mujeres, desde la desaparición de su hija en 2001- que recibió cinco balazos, el asesinato de “Trino”, defensor de tierras comunales y el secuestro de Eva y Marcial.

En todo este contexto de hostigamiento y terror cabe nombrar a la familia Morlett, el padre y la madre de la joven Adriana, que acompañaron también la Marcha Nacional por la Paz del 8 de mayo y la Caravana al Sur. Ellos han sido un ejemplo en la búsqueda de su hija que fue encontrada muerta el pasado 30 de noviembre. En palabras de Teresa Carmona y desde su profundo dolor “Adriana estudiaba arquitectura en la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), desapareció un mes después del asesinato de mi hijo Joaquín, es decir, hace un año dos meses y 24 días, hoy sabemos que Adri llevaba casi un año muerta, en paz, espero que sus padres y demás familia y amigos puedan descansar al decirle adiós a su niña, lo siento tanto…”

Joaquín, Adriana, Juan Francisco, Jorge Mario son algunos de los hijos muertos o desaparecidos de México. Sabemos sus nombres porque sus padres luchan por ello y el Movimiento por la Paz continuará pidiendo justicia por aquellos que, como Nepomuceno Moreno, no pueden seguir haciéndolo.

La muerte de Nepo y los sucesos de las últimas dos semanas lleva necesariamente al Movimiento por la Paz a ser autocrítico. Nadie es invencible, ni un convoy de acompañamiento de ciudadanos a Ostula. Es necesaria la capacitación, la organización y como declaró el miércoles 7 de diciembre en rueda de prensa Araceli Rodríguez, “implementar algunos protocolos de seguridad para nosotros.”

Por los que vienen, por los que siguen

Nepo tenía que trasladarse a la Ciudad de México con su familia 2 días antes del trágico asesinato. Aunque su casa estaba rodeada de policías locales, estatales y el ejército, “se sentía más inseguro que nunca” según declararon sus amigos, víctimas también, que acompañan el MPJD.

A las 6 de la tarde del mismo día 28 de noviembre, los integrantes del Movimiento por la Paz, indignados hasta la médula por este asesinato decidieron ir hasta la delegación del Gobierno del Estado de Sonora en el Distrito Federal de la Ciudad de México para exigir una respuesta por este asesinato y, al mismo tiempo pedir protección para la familia de Nepo y que su hijo, en prisión, pudiera salir para asistir al sepelio. Una acción repentina a la que se unieron un centenar de integrantes del Movimiento en solidaridad con Nepo.

Esa tarde, llegó por primera vez al Movimiento un señor del estado de Puebla, un padre al que este verano le desaparecieron a su hija que luego fue hallada muerta. Otro padre que, como tantos, movió cielo y tierra para encontrarla y hasta argumentó ese día que “si el procurador de puebla no encuentra a los culpables, lo hará él”. Pero ahora confía en el Movimiento. Y como él, llegan día tras día personas en busca de ayuda y comprensión con las que hay que comenzar a contar para organizarse.

Para ellos, por ellos, deben conservar, más que nunca, la cabeza fría para continuar organizándose con las víctimas, para pedir justicia por todos los muertos y desaparecidos y para acabar, al fin, con al guerra contra las drogas que es lo que está provocando tanta muerte.

Su familia no quería que siguiera participando con el Movimiento por la Paz, pero según Nepo, fue la única vía para “buscar lo que no encuentro en mi Estado, la justicia y la solidaridad y el consuelo. Yo me manifesté a fuera de mi casa, con la pancarta y pasaban los carros y miraban las patrullas. Y les decía: así es como te reprime el gobierno cuando tu estas peleando con tu hijo después de que fueron ellos los que los secuestraron”.

“Yo no tengo la esperanza de encontrarle vivo. Aun así, hay que unirnos porque esto es una cosa que no va a parar. Le pido a mi familia que me entienda. Tal vez me caiga en el camino…”

Nepo, al finalizar la Caravana de Paz al Sur del país, decidió cubrir su pancarta de “doble cara” con las fotografías de su hijo que tan orgullosamente enseñaba a todos los reporteros e integrantes de la caravana que caminaron con él. Con estas fotos cubrió su demanda a las autoridades de Sonora. Ahora, tenía un Movimiento entero luchando por lo mismo.

Convertir el dolor en una nueva política nacional

Los integrantes del movimiento, siguiendo el mismo impulso que los hizo encontrarse, deben intentar sobrellevar estas crisis para pasar a lo que todo movimiento de resistencia noviolenta exitoso ha hecho: el entrenamiento en la noviolencia, la organización comunitaria y el establecimiento de protocolos para saber como proceder enfrente de otros posibles ataques, asesinatos y desapariciones en el futuro y construir una estrategia que sirva para amplificar el número de lideres que conviertan este dolor en una nueva política nacional. Todo esto, sin perder de vista la razón por la que se han unido a luchar: el fin de la guerra contra las drogas, el epicentro de del dolor.

Como dijo Teresa Carmona, “nos mataron a todos un poco pero también es cierto que Nepo vive en cada uno de nosotros, igual que Joaquín, Pedro, Adriana, y todas las víctimas de esta guerra atroz. “La lucha es tan larga… no hay que desanimar” nos dijo Antonio de la Sociedad Civil Las Abejas de la tierra sagrada de Acteal. El andar de Nepo, nuestro andar”.

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