Archivo mensual: octubre 2012

La Sagrada Familia, el bosque de piedra

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Foto: Mossen Bonet. Sagrada Família, Barcelona DR Alfred Rodríguez 2012

Por Marta Molina para Revista Variopinto (núm. 8) Octubre 2012

Fotos: Alfred Rodríguez / Beto Paredes

Cuando uno se acerca a la obra de Antoni Gaudí y en concreto al Templo de la  Sagrada Familia de Barcelona corre el peligro de contagiarse del virus del gaudinismo.

Dulia Mérida limpia cada día la Cripta en donde está enterrado Gaudí, el Mossèn Bonet, lleva 19 años como Rector del Templo, Narcís Laguarda es un joven arquitecto que forma parte del equipo de Jordi Bonet -que a sus 86 años es director del grupo de arquitectos de la Sagrada Familia-, Jordi Cussó es modelista e investigador de la obra de Gaudí y el señor Desiderio, albañil jubilado. Ellos seis tienen el virus, y son los responsables de que una servidora, vecina del Templo desde que nació, se haya contagiado finalmente de esta fascinación por  la obra del extraordinario arquitecto catalán.

El gaudinismo nos ha llevado a fijarnos en los detalles de la naturaleza buscando su geometría, a descubrir columnas en forma de troncos de árbol, a conocer un genio muy exigente y a preguntarnos cuándo se terminará esta obra si la naturaleza es infinita.

“Ya lo decía Gaudí, este árbol que tengo delante de mi ventana, es mi maestro”. Nos cuenta Jordi Bonet. Su padre, conoció a Gaudí. También decía que “el libro que hay que leer es el libro de la naturaleza, por eso todas sus obras, respiran naturaleza por todos lados”, comenta Jordi Cussó. Él entró a trabajar al Templo de la Sagrada Familia como aprendiz en el taller de modelistas. “Ahora deberíamos llamarlo Basílica desde que en noviembre del 2010 el Papa Benedicto XVI la consagró, pero a los que hemos trabajado aquí tantos años, nos cuesta”. Al cabo de 10 años le nombraron jefe del obrador y desde entonces ha estado trabajando allí hasta su jubilación en 2006.

Durante la Guerra Civil Española (1936-39) quemaron el taller y el estudio de Gaudí, pero como las maquetas no se quemaban -porque son de yeso- las rompieron a golpes. La responsabilidad de Cussó consistió en hacer un trabajo casi de arqueología recuperando las piezas de las maquetas originales –hasta las que estaban enterradas- para luego restaurarlas. Rehicieron piezas, capiteles y columnas, tarea de vital importancia, pues toda la parte interior del Templo está hecha a partir de maquetas. Además, los dibujos originales fueron destruidos. “Son tan especiales las piezas que usaba Gaudí que con los dibujos que hacía no era suficiente, necesitaba modelos de yeso en 3 dimensiones”.

 

Un bosque de piedra

Cussó es la persona adecuada para dar a conocer las raíces literalmente de la arquitectura orgánica de Gaudí. De las personas con las que hablamos es el que padece más gaudinismo de todos. Nos cuenta que el arquitecto estuvo enfermo los primeros años de su vida y pasó muchas horas acompañado de su madre. Con el fin de entretenerlo, le enseñó a observar la naturaleza y esto le despertó un profundo amor y respeto por ella. Cuando se convirtió en arquitecto lo que hizo fue mirarla y usar las formas geométricas de la naturaleza en sus obras. Al final, su salud delicada le hizo ser un gran observador: “mientras los otros jugaban, él miraba”.

Y es que cuando una entra al Templo es realmente como si nos adentráramos a un bosque, de piedra, pero un bosque. Tenemos los troncos de los árboles, las ramas, y arriba, las hojas que cubren toda la parte del techo. Y entre las hojas podemos ver unas luces que de día, son el Sol y por la noche serían las estrellas.

“Es una visión muy agradable porque en el fondo nosotros somos naturaleza y cuando nos encontramos en medio de ella, estas formas nos agradan”, comenta Cussó.

Pero hay interpretaciones que van más allá. Según Mossèn Bonet –capellán en catalán-  el interior del Templo es la visión de Ezequiel 47 que, en resumen dice que en el santuario nace una fuente que se convierte en río y en la orilla nacen árboles que dan frutos cada mes y cuyas hojas son el remedio medicinal para sanar. Los frutos, los pone al exterior, junto con los Santos.

La luz, como en el bosque, nunca es directa y va tamizando poco a poco toda la piel del Templo. “Gaudí también dijo como tenía que ser la luz. Los ventanales de abajo son de vitrales de colores, por lo tanto tiene que ser un sitio bastante oscuro para que la luz tiña de distintos tonos todas las columnas. A medida que subes,  los ventanales son de color banco, pero con texturas, de forma que tienes la sensación de estar en la oscuridad abajo pero en cambio arriba podrás percibir todos los materiales y las detalladas texturas de la cerámica y de la piedra”.

Es Narcís Laguarda quien nos describe con una emoción tremenda lo que vemos en el interior del Templo. Tiene unos treinta y tantos años y lleva 7 como parte de la plantilla de arquitectos que allí trabajan. “Para mi es una suerte, nunca me lo imaginé”. Con Narcís nos trasladamos a otro espacio privilegiado al que sólo tienen acceso los arquitectos y los obreros. Nos ponemos el casco y nos sentamos en la parte superior, la más alta. Desde ahí se ve todo, lo tenemos todo delante. Estamos al otro lado del altar, en las gradas de tribuna superiores, lo que Gaudí proyectó para que alojara un coro de más de mil cantores. Además, es el único punto que  tiene contacto con la fachada exterior.

            “Cuando entras, la luz va tiñendo suelo. Un momento muy mágico es por la tarde. Son las formas hiperboloides que se forman en el techo las que consiguen que la luz no sea directa, son rectas que giran alrededor de un eje vertical y hacen una circunferencia arriba y abajo, de este modo acaba apareciendo una superficie que hace que la luz, literalmente resbale”. Es como un árbol.

La sensación que nos describe Narcís es ahora más visible que nunca, pues desde que quitaron las bastidas –por la visita del Papa Benedicto XVI- se aprecia que la luz hace la función que Gaudí quería: configurar, junto con los vitrales, un espacio sagrado y crear una sensación de recogimiento mágica y divina. “Gaudí era el arquitecto de Dios”, dice Mossèn Bonet.

Las columnas de Gaudí

Cussó ha demostrado, gracias a su pesquisa, cosas tan extraordinarias como que las adelfas – un arbusto muy mediterráneo también conocido como laurel de flor – podrían llevarlo a la columna que Gaudí se inventa. “Seguramente cortó una rama de adelfa y se encontró que había un doble giro: pasaba de un triángulo -que daba como fruto tres hojas- a un hexágono”. Es la columna de doble giro de Gaudí.

Pero la solución definitiva de las naves del Templo se encuentra en otra planta, la abelia. “En el almacén teníamos una pieza original desde hacía tiempo y siempre pensamos que era parte de algo inacabado, pero no sabíamos de qué. Un día en el Templo mismo, vi una planta, la abelia, las hojas de la cual crecen en grupos de tres. Trazando una línea imaginaria por las puntas de las hojas salían unos triángulos y estos triángulos iban girando para que el Sol les tocara a todas las hojas. Vi que se parecía mucho a la estructura del modelo original que teníamos en el taller y llegué a la conclusión que claramente era un estudio del crecimiento de los vegetales”.

Pero hay una infinidad de otras cosas por descubrir, como por ejemplo cómo se le ocurrió aplicar el mismo “doble giro” de la columna gaudiniana para hacer ramificaciones y conseguir que, a medida que sube la columna se vayan multiplicando las aristas hasta llegar un numero infinito formando el polígono que estaría situado en el collarín.

Si nos fijamos en las bases de las columnas exteriores -como buenos portadores del virus del gaudinismo– vemos la parte inferior del tronco de un árbol, una de las formas geométricas  que están en la naturaleza y que usó Gaudí, lo que los arquitectos llaman el paraboloide. Según Narcís, la naturaleza, igual que nuestro propio ADN, gira alrededor de una hélice, “pues los árboles funcionan de la misma manera”. Gaudí se inventa una columna. Así como en el Barroco hicieron la famosa columna Salomónica él se imagina una columna equilibrada por ella misma de forma que la “hace girar por un lado y por el otro” hasta el infinito. Esta forma de hélice se reproduce también  en las escaleras, por ejemplo.

Gaudí decía, en los pensamientos que recogieron sus discípulos, que le extrañaba mucho que estas formas geométricas no las usaran los otros arquitectos “pero yo, como he visto que esto funciona en la naturaleza voy a usarlas en mis obras”.

 

La mirada de Dios es eterna

Nacido en el año 1931 hace casi 19 años que Mossèn Bonet es Rector de la Sagrada Familia. Conversar con él del Templo Expiatorio es un regalo. Su padre conoció y trabajó con Antoni Gaudí. Bonet se dedica también a concebir el simbolismo de los vitrales de la nave central y decidir qué tiene que tener cada uno de ellos. Gaudí dejó algunas indicaciones generales que él va concretando y que materializa el vidriero Joan Vila-Grau.

En el momento de la entrevista, por ejemplo, se encontraba preparando unas notas sobre los mártires de la Revolución Mexicana, los que sufrieron la persecución religiosa entre 1911 y 1937 y que fueron beatificados. “Cuando esté terminado, los mexicanos podrán leer en uno de los vitrales el nombre de Cristóbal Magallanes, por ejemplo”.

Entramos a la casa de Bonet, un lugar privilegiado –la casa del capellán- situado a los pies del Templo. Mientras esperamos,  sobre su mesa guarda un artículo de Josep M. Dalmases Bocabella (1884-1934) publicado en El Correo Catalán el 20 de junio de 1926 titulado “Captant amb Gaudí”-“Pidiendo limosna con Gaudí”-. Relata cómo fueron juntos en busca de financiación para la construcción del Templo cuando estaba en peligro de pararse la obra por falta de recursos y cómo, después de no conseguir dinero suficiente, salían a pedir limosna cada semana para, como mínimo, pagar los jornales de los trabajadores.

“No lo podremos ver terminado”, le decían los posibles financiadores a Gaudí. Y él les respondía: “una generación, dos, tres no son nada para la mirada de Dios, que es eterna. Hay catedrales que se hundieron por haberse hecho demasiado deprisa”. Leemos. Hay otro artículo fotocopiado y trabajado a lápiz sobre la mesa de Bonet. Leemos un pedazo: “El templo que se está levantando es una gran obra de arte, es genial, es única; su autor la ha concebido y la va dando a luz lentamente; es un parto largo, entretenido. ¿Cómo es tan grande la concepción?. Solamente con la ayuda de Dios”. Eso escribió Joan Llimona en el periódico La Veu de Catalunya el 20 de enero de 1906.

Nos queda claro entonces que la pregunta de ¿Cuándo se terminará la Sagrada Familia? no es nada original y vamos a tener que ser pacientes, pero aún así, se la formulamos a Bonet. Se ríe y nos dice que hay tres respuestas, y las tres de Gaudí: “Primera, mi cliente no tiene prisa; segunda, lo acabará San José; y tercera, usted no lo verá todo esto, en el cielo veremos cosas mejores”. De hecho Gaudí sólo vio acabada una torre, la del Nacimiento.

Perdemos de nuevo la originalidad periodística al preguntarle a Narcís lo mismo –a ver si del arquitecto sacamos algo más. “Esto no se sabe, pero sería muy bonito que pudiera estar lista para el centenario de la muerte de Gaudí, en el 2026. Se ha avanzado muchísimo en poco tiempo, hay 8 torres construidas, 4 en cada fachada, la del Nacimiento, la de la Pasión y la de la Gloria. Pero la Sagrada Familia son 18 torres en total. Doce que simbolizan los apóstoles, 4 los evangelistas y luego estarían la torre Central de Jesucristo y la de la Madre de Dios centrada en el ábside. Y esto sólo si hablamos de torres”.

 

Donaciones anónimas. Una, de un mexicano

“¡Esto dura más que la Sagrada Familia!” Desiderio nos recuerda esta expresión tan catalana mientras nos sorprende quejándonos en voz alta de lo envuelta de grúas y andamios que está la construcción por fuera y lo difícil que es fotografiarla. Él es vecino del barrio de la Sagrada Familia de Barcelona “de toda la vida” y además es albañil jubilado. Como tiene el carnet de “Amigos de la Sagrada Familia” entra casi cada día a conversar con los albañiles y a observar el devenir de la construcción. Es él quien nos cuenta que fue un mexicano quien donó una gran cantidad de dinero para que se levantaran dos de las torres antiguas. “Vino un señor, cuando todo esto estaba terrible, después de la Guerra del 36 al 39. Contó que su hija estaba enferma y dijo: yo pagaré una torre y vosotros tenéis que hacer el resto”.

Confirmamos la historia de Desiderio con Mossèn Bonet quién nos cuenta que nunca se revela quien hace las donaciones. “Sólo los que le recibieron saben quién es, pero para el resto queda en el anonimato, y a veces más vale dejarlo así. Luego vendrán mil hipótesis de quien era este hombre y dejaba de ser…”

Bonet recuerda que el proyecto de Gaudí sigue después de un donativo porque Bocabella, quien fue el Fundador de la Asociación de San José encarga la construcción de la iglesia al arquitecto diocesano Francesc Villar. Cuando se acaba la Cripta, dimite, y es entonces cuando alguien hace un gran donativo anónimo -500 mil pesetas de la época-. Por eso se cambia el proyecto: de un campanario, pasará a tener 18. “Pero nunca se sabrá quién fue esta persona”, insiste. “Los donativos son anónimos porque esto es el Templo Expiatorio, y además el Evangelio dice: Cuando hagas un donativo, que la mano derecha no sepa lo que hace la izquierda”.

El arquitecto catalán trabajó en las obras del Templo desde finales de 1883 -cuando tenía 30 años- hasta su muerte, a los 74. Como cuenta Narcís, durante todo este tiempo, Gaudí fue cambiando el proyecto en vida. Por ejemplo, después de recibir la gran donación se plantea hacer un proyecto que mejore la arquitectura más neogótica que le vino dada del proyecto inicial y piensa en la nueva Sagrada Familia de 18 grandes torres. Para subirlas vio la necesidad de convertir en escaleras -de 423 escalones hoy en día- el interior de las torres de la fachada del Nacimiento pensadas originalmente como capillas.

Él mismo cambia varias veces estas escaleras y las irá adaptando según le convenga. “Gaudí construye la Sagrada Familia y la Sagrada Familia lo construye a  él”, dice Bonet. Y no está nada equivocado. Le construye como arquitecto y como persona. Observaba, analizaba y luego sintetizaba para sacar unas conclusiones y ponerlo en práctica. Además parece que fue hilvanando lo que se le ocurre con la obra antigua, otras las va integrando poco a poco y así va manteniendo la continuidad que vemos en la naturaleza, en esta arquitectura orgánica basada en modelos moleculares que hoy está casi de moda pero en el fondo, dice Narcís, “todo viene de aquí”.

 

Gaudí, la persona, el genio

“Mi padre quería esta obra con locura,  y contaba de Gaudí que tenía pasión por Dios, a parte de ser un gran arquitecto, artista y visionario. Era un hombre que con un gran sentido de la responsabilidad, de fer la feina ben feta –hacer el  trabajo bien hecho-, que se dice en catalán, y por lo tanto  de profundizar en las cosas”. Según Mossèn Bonet, nació con los cromosomas adecuados “y desde esta base creció en él todo lo otro, el sentido de la fe, del compromiso y de la iglesia. Luego está lo que nosotros interpretamos desde la Fe, como si fuera una acción de Dios que provoca en Gaudí todo este despertar de genio. Pero él, para ser genio, ¡estudió!. Era un gran estudioso y por eso elaboró un proyecto iconográfico con unas dimensiones que cuando la gente de formación Bíblica viene aquí salen con la boca abierta”.

También decía, según Cussó, que ser original no es hacer cosas extrañas si no que es ir al origen y el origen es la naturaleza. La naturaleza tiene muchos millones de años y eso es lo que él quiso usar para poder hacer sus obras con esta geometría que en la Naturaleza existe desde el inicio del mundo que conocemos. Y es que veía en la naturaleza el milagro de Dios.

“Seguro que era un hombre humilde”. Así lo dice Dulia Mérida. Hoy la acompaña su hija Marisel, que tiene la misma edad que los años que hace que empezó a trabajar en el Templo: seis. Cada día limpia la Cripta en donde está enterrado Gaudí. “Muchísimas personas pasan por aquí a diario y rezan más en frente su tumba que en cualquier otro lado”. Se pasa horas en silencio dentro de este espacio y está eternamente agradecida de poder frecuentarlo cada día gracias a su trabajo. “Además justo me quedé embarazada de Marisel cuando empecé a trabajar aquí. De alguna manera, ella nació aquí”.

Según Narcís, Gaudí demostró tener una actitud de humildad también en frente de la naturaleza. Nos lo comenta cuando conversamos sobre lo que se dice en relación a la altura de la torre central: que no puede superar los 173 metros de montaña de Montjuïc en  Barcelona. La Torre de Jesús , la más alta, no podía ser más alta que la montaña porque “no podía ser más alta que la obra de Dios”, no podía superar una obra hecha por la naturaleza.

Le pedimos a Narcís que se ponga en el papel de un arquitecto de la época a las órdenes de Gaudí y que nos diga cómo se lo imagina: “una persona seria, austera, dedicado al trabajo, muy detallista, con mucha personalidad –y con eso quiero decir que también tenía su temperamento y su carácter- pero sobre todo alguien muy observador, crítico e increíblemente exigente, porque como nos demuestra en sus planos, se lo replanteaba todo mil veces”.

Y además, fue moderno para su época. “Realmente Gaudí llegó a un nivel de trabajo, de complejidad y de geometría tan trabajado que hasta hoy en día es mucho más moderno que mucha arquitectura moderna: desde el punto de vista geométrico y estructural” comenta Narcís que, con orgullo dice que fue una suerte que este genio excepcional hiciera una obra aquí, en nuestro país”.

“Gaudí fue un personaje muy querido, aunque muchos han hecho sus interpretaciones, pero yo lo que digo es que para conocerle bien, hay que ir a las fuentes de la época y leer lo que escribieron aquellos que le conocieron. Por eso tengo todos estos papeles por aquí”, comenta Bonet mientras nos enseña su trabajo de hemeroteca que hemos estado curioseando antes de su llegada.

 

Turismo y fe

Más de 3 millones de personas al año visitan La Sagrada Familia. Es un Templo abierto a todo el mundo y que habla del cosmos, de la naturaleza, de lo divino, de lo sagrado. Gaudí quería que fuera una iglesia viva, porque esto, dice Bonet, “no se hace sólo por el arte si no porque tiene una finalidad puntual: que la gente se llene de Dios y del misterio del Evangelio”.

Mossèn Bonet tiene la preocupación de que, por culpa del turismo se quede en una cosa bella, bonita, admirable como pieza de arte y se olviden de que Gaudí quería que esto fuera un sitio de plegaria.

Los que padecemos de gaudinismo –tal vez si has llegado hasta aquí, ya te contagiaste- vemos en la Sagrada Familia, un bosque de piedra, una iglesia viva y un genio irrepetible, Antoni Gaudí,  quien logró revelar el más grande de los misterios: las raíces comunes de la naturaleza y lo divino, la mezcla de lo antiguo y lo moderno, el uso de los materiales de ahora y los de antes y con todo ello maravillar a gente de todo el mundo, a los de su época y a nosotros. Todo hilvanado de una forma tan orgánica como la naturaleza misma, en su ciclo infinito.

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“Nuestro principal enemigo es el miedo, y lo tenemos dentro”

Marta Molina .- (RR) Reporting on Resistances (RR)

Hoy en la Ciudad de México Eduardo Galeano recibió el Premio Amalia Solórzano junto a Marta Lamas y recordó una frase de el viejo Antonio, un personaje que aparece y desaparece ahí en la selva de Chiapas… “Cada persona es tan grande como el enemigo que elije y tan pequeña como el miedo que siente”.

Imagen DR Marta Molina 2012
Eduardo Galeano en el Palacio de Minería de la Ciudad de México. (RR) Marta Molina

Recordó también a Domitila Barrios que murió en Cochabamba el mes de marzo de este año. Galeano la conoció en una asamblea de obreros mineros – y eso que las mujeres dan mala suerte en las minas- “Si entran al socavón  se desprenden las piedras”, cuenta. Domitila era la única mujer. Se levantó y dijo: ¿Cuál es nuestro enemigo principal, compañeros? La burocracia, respondían. ¡El imperialismo!, gritaban. “No compañeros, se equivocan. Nuestro principal enemigo es el miedo, y lo tenemos dentro”.

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Domitila Barrios. Ella junto a otras cuatro mujeres comenzaron una huelga de hambre que desembocó, en 1978, en el derrocamiento de la dictadura de Hugo Banzer.

Galeano volvió a ver a Domitila años después, en la ciudad de La Paz. Estaba sentada en la plaza principal con 4 mujeres más y un cartel que decía: “Venimos de las minas, estamos en huelga de hambre hasta que caiga la dictadura militar”. La gente se burlaba de ellas al pasar: “¡Así que 5 mujeres van a derrotar una dictadura militar!Jajajaja ¡Qué buen chiste!

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Domitila Barrios Cuenca -así se presentaba cuando se despojó del “de Chungara”, su apellido de casada-, una mujer que cambió la historia de su país.

Y ellas, impasibles, en solemne silencio -el que proviene de sus raíces indígenas-, pacientes. Después de 5 mujeres fueron 50, después 500, después 5000, después 50mil y luego medio millón de bolivianos y bolivianas que se unieron y derrocaron la dictadura militar. ¿Por qué?

Porque ellas no estaban equivocadas, el equivocado era el miedo.

Calderón’s term wraps up without progress on disappearances

Waging Nonviolence

People-Powered News and Analysis

by | October 19, 2012

(WNV/Marta Molina)

“Because they were taken alive, we want them returned alive.” 

This was the call made by the mothers and family members of the disappeared in front of Mexico City’s Secretariat of Governance on October 10. The initiative was started by the mothers of the disappeared and assassinated, who are members of the Movement for Peace with Justice and Dignity (MPJD). Their goal is to bring visibility to those who can neither be called dead nor alive, and to those who continue searching for justice. It was the first in a series of activities planned for the coming months to ask for transparency from Felipe Calderón’s government, and to highlight the national emergency now that there are fewer than two months left before he finishes his term.

“My daughter was taken from her home in the state of Oaxaca — I’m from Michoacán — by a group of armed men,” explains Margarita López, an MPJD organizer. ”Like many mothers, I have had to investigate on my own, and I too am trying to find out if the body they say they found is that of my daughter. I’m doing the same as thousands of other mothers.” She continued:

Just as our children have names and faces, the authorities that have failed to do their jobs also have names and faces. We want the world to know who isn’t doing their job, and who is obstructing justice for those who are trying to find our disappeared children or know the details of the killings that have happened, even within the Movement for Peace.

According to the MPJD, by the end of Felipe Calderón’s term there are 80,000 dead, 20,000 disappeared and 250,000 displaced. The figures almost lose meaning when looking at how quickly they’ve grown in the last six years. But each number has a name and a family. No one who was disappeared has returned home. No cases have been resolved, no one has been sentenced and none of the commitments made to the movement have been met after a year and a half of organizing.

On October 10, members of the MPJD covered themselves from head to toe in black thread, and faced the Secretariat of Governance offices in Mexico City. “These black threads represent the number of disappeared,”explains Laura Valencia, a visual artist and member of the MPJD’s art group. This is the way she has found to illustrate an oxymoron: to make a disappearance visible. “This action was developed from serious reflection on a case of disappearance I experienced in my family,” Laura said. She added:

[I]t made me think about how to understand this hole, this hollow space that a disappearance creates … [I]t’s hard to understand just how awful it is for a family to have someone disappeared, because they cannot fill that hole until there’s justice.

The victims of the supposed war on drugs that Calderón began when he assumed the presidency in 2006 want to show Mexico’s president that he has essentially abdicated his job of governing Mexico. They want him to leave office knowing he accomplished nothing and to draw the attention of all Mexicans to the lack of political will to resolve cases of disappearance.

Six casualties of the war on drugs belong to the family of Olga Reyes Salazar, from the state of Chihuahua, who has been accompanying the MPJD since it began. “They have killed four of my brothers, one nephew and my sister-in-law. We have survived assassination attempts against two more nephews, a three-year-old boy and the wife of one of my nephews. My family is displaced, others are in exile,” explains Olga. She marched to the Secretariat of Governance offices, she said, because:

[W]e have not received a single response from the federal government, who we sat down to dialogue with on two occasions and they promised certain things before the term was up, and with two months to go, they have not met their commitments.

The purported dialogues with the federal government took place on two occasions — June 23 and October 14, 2011 — to discuss the lack of political will by state governments in Mexico to help resolve the victims’ cases. According to Malú García Andrade, “nothing is known about where the cases stand, if progress has been made or not — nothing. And from the cases that we presented during the dialogues, none have been resolved.”

Worse still, new cases have been opened into the assassinations or disappearances of members of the movement itself: Don Nepomuceno Moreno, who participated in the second dialogue with the government, was assassinated; Eva Alarcón and Marcial Bautista was disappeared at the end of last year; Pedro Leyva and Don Trino who also participated in the federal dialogues and who presented their cases directly to Calderón, have also been murdered.

“Felipe Calderón hasn’t kept his promises,” says Malú García. “He committed to the creation of a Memorial for Victims that would carry the names of all of the people who have been killed in our country. He didn’t keep his promises for a General Law for Victims, and he created an office to attend to victims that doesn’t work.” She continues, “None of what he committed to will be resolved.”

Malú García was displaced after the killing of her sister, María Alejandra García Andrade, in Ciudad Juárez. At the age of 17 she had to leave Chihuahua. “I’m a defender of human rights, an ever since I decided to support families that found themselves in the same situation as me.” For this, she has received death threats, and her children and her mother have been targeted with kidnapping and murder.

A MPJD statement that was read at the action said:

Before their omission stands our presence, before their injustice stand our voices, our actions and our pain. We tell them again: more than ever we have had it up to here. We are more determined than ever to give our children the dignified life everyone deserves.

These words reflected the voices of those who keep organizing through their pain and now ask for justice — not only for the dead and disappeared of their families, but for all of those who have been killed or disappeared in Mexico. In Olga Reyes’ words, “The only way that the country can be changed is when your case ceases to be your case and it becomes all of the cases.” Her words recall those of María Herrera, another MPJD organizer, who once noted that she had 20,000 disappeared children, not just four.

At the protest Paz Pavón de Nuñez — who came with her daughter and her sister Adelita — met the mothers, wives, sons, daughters and husbands of the disappeared in front of the SEGOB building for the first time. It had been less than a month since her husband disappeared. She is also the aunt of a girl named Mónica, who disappeared on December 14, 2004, while attending university.

“The authorities won’t give us an answer,” said Moncia’s mother, Adelita Albarado Valdés. “We want to know what has happened to my daughter. How is she? Where is she? What have they done with her? Dead or alive, we want an answer because for us right now we are dead while living.” Since her daughter’s disappearance, she has blended her profession as a clown with that of an activist mother searching for justice.

This action, which brought together family members of the disappeared in front of the Secretariat of Governance offices, was the first of many that are planned in the coming months as a public, symbolic impeachment of President Calderón. They hope to get the president to present before the nation a true account of what he did and didn’t accomplish before he takes his final exit from Mexico’s presidential palace.

Mexicans cry out for peace

Waging Nonviolence

by  | October 2, 2012

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The Republic of Mexico’s national anthem begins with the words, “Mexicans, at the cry of war.” But last week Mexicans were instead crying out once more for peace.

On September 21, in front of the U.S. embassy in Mexico City, the Movement for Peace with Justice and Dignity (MPJD) closed its “Ten Days for Peace and Human Rights” with a number of members representing various local assemblies of the Yo Soy 132 student movement at their side. It was also an event to welcome back those who had participated in the Caravan for Peace, which traveled through 27 cities in the United States over the course of a month. It marked the first time that a joint event was organized between the two movements.

The “Ten Days for Peace,” which included forums, debates, nonviolent actions and art exhibits around the theme of building peace, began on September 12 with members of the MPJD and other organizations declaring that date the National Day for Peace in Mexico.

No authentic peace without democracy, justice and dignity

Since May 8, 2011, the MPJD has organized the victims of the war on drugs. Now various assemblies of the Yo Soy 132 movement have agreed on an agenda to fight for peace. On September 20, they read a position statement directed to the people of Mexico and the United States. In it, they recognized the work the MPJD has carried out and appealed to the need for alliance-building:

With their efforts they have shown the state of war we are experiencing in Mexico and that the Mexican government not only does not recognize the victims of this work but that it denies their rights, it criminalizes and represses.

[…]

We want this call that is all of ours to become one single voice, to be heard louder than the bullets… that silences the military boots, that breaks the deafening silence of fear, a voice stronger than the curfews, and one that awakens the desire for just, dignified peace. This light that we lit on May 11 that symbolizes our hope, today we share it with you, fellow members of the MPJD so that we can burn together and illuminate the darkness.

More than ever, there is a need for this union between movements that have common cause. Presumably, they share a set of goals and a perspective geared towards rebuilding the social fabric of the country. In fact, there are clear points of overlap between the two movements’ agendas: the opening of democratic, participatory spaces, and above all, the democratization of the media.

On September 20, Javier Sicilia, the poet and journalist who sparked the MPJD, spoke in this vein in front of the U.S. embassy. He expressed gratitude for “being embraced” by the Yo Soy 132 movement:

The youth and their struggle has been very moving. We had been waiting for it for a long time, and here they are to stay, to make democracy and change the history of this country that has been torn apart, and suffered so much.

In addition, Javier Sicilia announced his temporary leave from the visible frontlines of the MPJD so that he can organize and empower the many victims who form the heart and mind of the movement to assume leadership of it. Sicilia will continue to be the figurehead of the movement and will not abandon the MPJD, but he has stated that he needs to rest after a long year and a half of caravans, dialogues with politicians, and meetings with victims and orphans of the war in Mexico and the United States.

During the vigil on the International Day for Peace, Carlos Moreno, an MPJD organizer, emphasized the need for a path to peace and respect for human rights in Mexico which takes the country’s history into account.

I have been looking for my son for over a year and three months and I cannot find him. I don’t want anyone else to go through this. I am the father of Jesús Israel Moreno Pérez, who disappeared on the beaches of Oaxaca, in Chacahua. No one truly disappears. They took him away. It could have been the delinquency or the very authorities that colluded with it. It’s something common. Unfortunately now Mexican society looks at his case as just one more. We should be horrified even that one person could disappear. Disgracefully, human rights are not respected and authorities “investigate” but really do nothing.

Following that theme, the talks given by members of Yo Soy 132 emphasized the need to cry out for peace and recognized that they are all victims of the state:

We, society as a whole, are victims, not collateral damage. We don’t accept this condition because that would exonerate from all responsibility those who have forced us to live in this supposed state of emergency, those who have been made accomplices by closing their eyes and suppressing us, refusing to recognize us, killing us, kidnapping us, disappearing us, and displacing us time and time again with policies of death. Eighty thousand deaths, 30,000 disappeared, 250,000 forcefully displaced, 20,000 orphaned, and 5,000 children slaughtered, all victims of policies that turn their back on society.

Yo Soy 132 joined the untiring efforts of the MPJD and also called on the North American people, “to join us in solidarity, and the communities all over the world who have suffered from these policies of war, so that together we can all build peace.” They made the call in very concrete terms:

Here, in front of the U.S. embassy, we ask that they stop promoting this war, pushing it forward with agreements that violate our sovereignty — like the Security and Prosperity Partnership of North America (SPP) and the Mérida Initiative — that they stop being accomplices by introducing guns into Mexico… We came to say that we are not one more star on your flag, that we aren’t part of your homeland security, that we don’t accept the export of your system of violence.

The Movement for Peace during the last year and a half has not stopped marching to ask for an immediate end to the war, for justice for its victims, and in Sicilia’s words, to rescue “our human dignity and to save democracy.” Sicilia clarified that the purpose of their act in front of this symbolic border at the embassy was to tell the U.S. and Mexican governments and entrenched powers that:

those who have flourished in this time of war and have turned our era into one of pain did not succeed. To tell them that despite all of the suffering they have inflicted and all of the unspeakable pain that day in and day out they manage to imprint into our skins, despite their desire to sow violence as a way of life, despite sowing confusion, we have come to to tell them that we are on our feet and that we will force them, with our own human dignity, to build peace and make it a priority on the bilateral agenda.

The Yo Soy 132 and the MPJD concluded their speeches saying that there will be no rest or tranquility in the United States or Mexico until peace is recovered and justice, as Sicilia puts it, “pulls us out of the absurd war.”

Organizing alliances for peace and authentic democracy

According to Luís Gómez, an organizer with the MPJD, the caravan to the U.S. had other fundamental objectives. First, they sought to establish a network of organizations within the U.S. against the war on drugs and of the people who have suffered from the direct consequences of it: African American and Latino communities that have been criminalized and suffer from mass incarceration. Second, they wanted to discuss the drug problem as a public health issue, not as a national security issue.

In addition, it was intended to bring international attention to the national emergency in Mexico by “exposing the consequences of the U.S. policy in our national territory and crediting binational treaties with fomenting violence and allowing the militarization of the country.”

The MPJD will also continue working on the agenda it has already launched, the General Law of Victims, which was approved by the Mexican Congress.  But Gómez explains that Felipe Calderón has yet to publish it because the law, “places blame for what has happened since 2006 in this war against drug trafficking on him and we believe that it is one of the key laws on which Calderón could be tried for war crimes later on.” Calderón sent this aproved law to the Supreme Court of Justice of the nation to review its constitutionality, thus delaying its publication and implementation.

MPJD’s caravan, which ended in Washington, D.C., sought to put on the conscience of U.S. citizens that Mexico is in a state of war and that Mexicans and Americans must together pressure their governments to take a new route towards peace. “Only with citizens’ pressure can we make governments serve the interests of the nation again,” stated Sicilia. “We haven’t pretended in these long days to be doing great things. We are small against the immensity of the evil. All we have done is light a candle for peace in the midst of the darkness of war.”

It is significant that Yo Soy 132 and the Movement for Peace have come together for actions and seek to harmonize their agendas and build an authentic democracy that, as members of both movements have expressed, cannot exist without peace.

To cry out with art

In symbolic acts in front of the embassy — including creative performances by the Art Action Collective  — activists represented the narcotization of Mexican society through the war on drugs, and the inprisonment and “death of Mexico” as a result of the U.S. arms trade and drug policy.

Political forums were established in which there were testimonies from victims regarding their cases accompanied by artistic participation in public spaces in the cities where the caravan stopped. Andrés Hirsch, a member of the Reverdecer Collective and the Students for a Sensible Drug Policy chapter at the Mexican Autonomous National University (UNAM), is part of the group responsible for artistic and visual actions for Yo Soy 132 and traveled with his mobile stencil during the caravan. “We made shirts and posters along the way as a way of connecting with urban artists from the U.S. who brought their own designs as we formed a binational network of artists,” he explained.

One of the most powerful actions during the caravan was the design of a shirt. On it was a red map that included Mexico and the U.S. without a border and with statistics: on the U.S. side, there have been one million people deported and, on the Mexican side, 70,000 dead, thousands of displaced families, and more than 20,000 disappeared.

With the end of the Caravan for Peace in the United States a new phase is set to begin for the Mexican movement against the War of Drugs. The caravans and marches are over and it’s time to begin to solidify and strengthen the alliances made in the north and south of Mexico, as well as the new relationship that were formed during the journey through the United States.