Archivo mensual: noviembre 2012

La palabra poética del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad

por Marta Molina @martamoli_RR

“Porque aún ahí es posible el corazón por eso el beso porque el corazón siempre es posible y la verdad no pierde su madera por abrazar la humanidad en el abismo por desearle al otro un poco de amor y regalarle la antigua comunión del beso y del abrazo”

El poeta Eduardo Vázquez escribió el poemaAbrazos para el acto “Recuento de daños. Sexenio de Muerte”. La palabra poética del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad tuvo de nuevo el poder de resignificar la Estela de Luz, un espacio público símbolo de la corrupción y la torpeza del sexenio de Felipe Calderón.

“Abrazo la luz humana en medio de esta noche la llama vacilante que perdura a la intemperie de la guerra apenas por el dolor de otros sostenida los otros que están aunque desaparezcan porque el amor es de dos y la muerte se cuenta de uno en uno dolorosamente impar”

 Frente a la “Estela” la verdadera luz de ayer la encendieron las víctimas de la guerra contra las drogas, las víctimas del sexenio de la muerte de Felipe Calderón que, con su dolor, continúan organizándose y abrazándose para cambiar este su país, México.

“las mujeres buscan en el cuerpo de México a sus hijos desaparecidos”

Mientras resonaban los versos del poema de Vázquez se creó una atmósfera común,  lo que Javier Sicilia llamaría Conspiratio, un intercambio de alientos, de espíritus entre todos los presentes.

“Cuando beso y abrazo, lo que estoy haciendo es tratar de crear una atmósfera común, que tanto le hace falta a este país”, dijo el poeta Javier Sicilia en agosto de 2011.

 

Nepo, la sonrisa del camión “Seis”


Nepomuceno Moreno durante la Caravana al Sur con las fotos de su hijo pegadas a su estandarte. DR 2011 Isolda Osorio

por Marta Molina @martamoli_RR

Nepomuceno Moreno Núñez fue asesinado hace un año, el 28 de noviembre de 2011 en Hermosillo, en su natal Sonora. Un padre que buscaba a su hijo, Jorge Mario Moreno León, desaparecido el primero de julio de 2010 y que vio en el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) la única esperanza para encontrarle y luchar, junto a otros mexicanos, para acabar con la guerra que se lo llevó. A él y a su hijo.

El próximo día 28 de noviembre de 2012 el MPJD rendirá homenaje a Don Nepo. 

La cita es a las 17h en la Estela de Luz, símbolo de la corrupción durante el último sexenio y de la crítica al gobierno que viene.

-A continuación recordamos a Nepo con un fragmento del artículo publicado en diciembre de 2011 días después de su asesinato-

Nepomunceno sabía que no era el único en este país al que le habían arrancado a su hijo sin motivo alguno, pero le hacía falta encontrarse con otros en su misma situación para empezar a organizarse. El segundo paso lo dieron ellos, gente como Nepomuceno, sin los que hoy no existiría el MPJD. El primero se llamó Javier Sicilia, el tercero ya fueron “todos”, las víctimas y los mexicanos y mexicanas solidarios con ellos y preocupados por el devenir de su país.

Lo asesinaron hace diez días mientras pasaba por la calle Pesqueira, en Hermosillo, Sonora. Tenía 56 años. Don Nepo el del camión 6, el de la sonrisa contagiosa. Así le llamaban sus compañeros de la Caravana por la Paz, que le recuerdan hoy por su sentido del humor pero sobre todo por su ejemplo de lucha. Nepo vio con sus propios ojos como crecía el Movimiento. Lo vio caminar, caminó con él, aprendió con él. Formó parte de la Marcha silenciosa a la que se unieron 600 personas que salió el 5 de mayo desde Cuernavaca -Morelos- rumbo a la Ciudad de México. Nepo quiso formar parte de este primer acto poético ciudadano y noviolento para pedir el esclarecimiento de la desaparición de su hijo y de todos los hijos de México.

El día 9 del mismo mes, llegaron los 600 marchantes al Zócalo capitalino que fue ocupado por decenas de miles de personas hartas de la política de guerra desatada desde 2006 por el gobierno de Felipe Calderón. Nepo ya no estaba sólo en su lucha. Encontró decenas de miles de “Nepos”, corazones calientes dispuestos a luchar y a organizarse para pedir justicia. Se sintió tocado por el asesinato de Juan Francisco Sicilia y conmovido por el llamado de su padre, Javier Sicilia a esa marcha que enseñaría a caminar de nuevo, juntos, a los mexicanos.

Nepo, antes de unirse al Movimiento, llevaba un año denunciando la desaparición forzada de su hijo que, según su testimonio, fue detenido el primero de julio de 2010, por policías del estado de Sonora cerca de Ciudad Obregón. Don Nepo empezó una campaña con el objetivo de demandar al gobernador de Sonora, Guillermo Padrés Elías,  y solicitó una audiencia para la presentación de su caso. A su vez, expuso públicamente que había recibido amenazas de muerte y  solicitado, por ello, medidas de protección a las autoridades de la entidad. No fue jamás recibido por el gobernador, ni su solicitud de protección atendida.

Después de la primera marcha (Cuernavaca-DF) decidió unirse a la Caravana del Consuelo rumbo al norte del país a su paso por Durango. Allí lo vimos por primera vez, en la Plaza de Armas de la capital –Durango- con su pancarta “de doble lado” en la que se podía leer un claro mensaje de exigencia: “Autoridades de Sonora: ¿Dónde están nuestros hijos?”

Desde ese día, 6 de junio, este lado de la pancarta junto con el otro en el que aparecía la fotografía de Jorge Mario y sus 3 compañeros, (José Francisco Mercado Ortega, desaparecido; Mario Enrique Díaz Islas, asesinado; Geovani Otero, desaparecido; todos, el mismo 1 de julio) no se separaron de él. Giraba su estandarte de lado a lado para unificar este mensaje de exigencia: “¿Dónde están nuestros hijos?”

Con el mensaje de Don Nepo resonaban las palabras de Julián LeBarón ese mismo día en Durango: “¿ dónde está el gobierno?, ¿dónde está la autoridad? ¿dónde está la justicia? (…) Creo que es tiempo de que nos empecemos a hacer otras preguntas, antes de que en esas mantas estén nuestros hijos y nuestros hermanos, y nuestros padres, o nosotros. ¿Dónde estamos nosotros? Siendo 112 millones de mexicanos, ¿dónde estamos?”. Ese 6 de junio, Nepomuceno se unió al Movimiento para nunca más soltarlo.

Javier Sicilia con Nepomuceno Moreno durante la visita de la Caravana al Sur a la Junta del Buen Gobierno en Oventic, Chiapas DR 2011 Moyses Zuñiga

Javier Sicilia se encontraba en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara el día del asesinato de su amigo, compañero de viaje y de movimiento, Nepomuceno Moreno. Las palabras pronunciadas por el poeta en este espacio -que se convirtió durante varios días en una agradable burbuja cultural- recordaron a los presentes que, cuatro días antes, el 24 de noviembre de 2011, aparecieron 26 cadáveres en Guadalajara, a tres cuadras del recinto del evento. Sicilia hizo presente a su compañero de lucha y de alguna manera se sumó a las palabras pronunciadas por LeBarón el 6 de julio en Durango y al porqué Nepo decidió unirse al Movimiento:

“Nuestro mayor obstáculo es la aceptación de la miseria, que la tomemos como algo normal. Necesitamos sentir que lo que le pasa a uno les sucede a todos. Esto es una afrenta para cada mexicano. Mientras no comprendamos eso, va a ser muy difícil entender que juntos somos mucho más fuertes que todos ellos. Pero juntos”.

Las palabras de Sicilia recordaban al “Todos somos Juan Francisco Sicilia”, “Todos somos hijos del poeta”, emblemas de las primeras movilizaciones contra la guerra. Hoy, muchos integrantes del movimiento sienten la misma identificación con Nepo. Además, varios de ellos, desde su asesinato, han agregado el nombre de Nepomuceno Moreno al de sus cuentas de Facebook y redes sociales, por ejemplo.

El MPJD señaló públicamente en un comunicado que Nepomuceno “estaba resignado a pelear solito” contra el gobierno de Sonora: “ya ni me quieren recibir, se ríen de mí, antes iba al cuartel del Ejército para denunciar el secuestro de mi hijo; escribí cartas a la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) y nadie me hacía caso; hasta que me uní al Movimiento por la Paz. Veo que las organizaciones sociales tienen el poder para sentar al presidente Calderón en una mesa de diálogo y que los procuradores de justicia están obligados a recibirnos para reabrir las investigaciones”.

Nepomuceno Moreno durante el segundo Diálogo con el Ejecutivo Federal en el Alcázar de Chapultepec el 14 de octubre de 2011

Don Nepo participó en el segundo encuentro del movimiento con el Ejecutivo Federal en el Alcázar de Chapultepec el pasado 14 de octubre de 2011. En dicho encuentro, le entregó en mano el caso de su hijo a Felipe Calderón junto con todas las pruebas que había estado recopilando, la famosa carpeta con la que se subía a los templetes durante la Caravana al Sur. Además, solicitó medidas de protección, pero ni el gobierno federal, ni el gobierno del estado dieron atención a las exigencias de este padre que en ese instante representó, ante las autoridades, a todos los padres y madres con hijos o hijas desaparecidos.

El poeta Sicilia, desde Guadalajara, se refirió al asesinato de Nepomuceno Moreno como “la crónica de un asesinato anunciado. Él estuvo presente en el encuentro que mantuvimos con el presidente Calderón, y delante de todos le dijo: «Señor presidente, busco a mi hijo y estoy amenazado de muerte». También le dijo eso mismo al gobernador de Sonora. De hecho, le pedimos al gobernador que lo cuidara y protegiera. Y fue asesinado arteramente.”

“Vale más morirme en la raya”, dijo Nepo. Y así sucedió al fin. Pero su dolor, su consuelo, su esperanza, su lucha, se unió con la de miles de mexicanos durante la Caravana al Norte. El segundo acto poético: atravesar la “ruta del dolor” pisar las ciudades y pueblos del norte dónde más sangre se ha derramado. Con este caminar, se fue agrandando el corazón caliente del movimiento que mantenía la cabeza fría para seguir andando. A pesar de que el dolor era mayor a cada paso, a pesar de que, cuanto más al norte, más testimonios escalofriantes de muertos, asesinados y desaparecidos se sumaban al consuelo y al dolor, avanzaron hasta llegar a El Paso (Texas).

Nepo se convirtió en un organizador. Gracias a él y a su persistencia se abrieron casos de otros asesinados o desaparecidos en su natal Sonora. Nepo entendió, como dijo LeBarón en Durango, que “la solución está en nosotros”.

O como dijo Teresa Carmona, “nos mataron a todos un poco pero también es cierto que Nepo vive en cada uno de nosotros, igual que Joaquín, Pedro, Adriana, y todas las víctimas de esta guerra atroz. “La lucha es tan larga… no hay que desanimar” nos dijo Antonio de la Sociedad Civil Las Abejas de la tierra sagrada de Acteal. El andar de Nepo, nuestro andar”.

Nepomuceno Moreno junto a Socorro Vázquez Zamora y María Herrera (dcha.) en Juchitán, Oaxaca, durante la Caravana al Sur. DR 2011 Marta Molina

Cuando el arte se convierte en un instrumento de lucha

por Marta Molina @martamoli_RR

Una versión deeste artículo fue publicada originalmente en inglés en Waging Non Violence: Gaza déjà vu — a conversation with cartoonist Carlos Latuff

Publicado en español por Rebelión

Publicado en português por Outras Palavras

19 de noviembre de 2012

Las caricaturas en forma de historietas del dibujante brasileño Carlos Latuff consiguieron traspasar fronteras. Lo están haciendo de nuevo ahora durante el ataqué de Israel a la Franja de Gaza, en el Territorio Ocupado Palestino, lo hicieron durante la Primavera Árabe en Egipto y hasta en las últimas elecciones mexicanas para evidenciar el fraude electoral.

Tiene trabajos sobre el movimiento de las Mães de Maio en São Paulo, sobre la guerra en Siria, sobre la lucha de la APPO -Asamblea Popular de los Pueblos- en Oaxacay hasta a cerca de el duopolio mediático de Televisa y TV Azteca en México

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que evidenciaron recientemente los #Yosoy132. Latuff traslada su indignación con el arma que mejor sabe usar: sus dibujos, su arte. Esta última semana estuvo de nuevo expresando su opinión sobre la guerra que estateniendo lugar en el Territorio Palestino

Ocupado que, según él es casi un déjà vu de lo que pasó en otros momentos electorales: “Cuando se aproximan las elecciones, Israel decide atacar Gaza. Es más o menos así: si tienes problemas o te sientes inseguro durante una elección invéntate una guerra y así tu popularidad aumenta. Hasta los candidatos a la oposición en Israel, apoyaron el ataque a Gaza”.

Conectamos con Carlos Latuff en video conferencia, de casa a casa, de mesa a mesa, de laptop a laptop, desde la Ciudad de México a Río de Janeiro y recordando un Portugués, un poco oxidado pero aún decente. Después de hacer un repaso de los movimientos de resistencia indígena contra los megaproyectos en Brasil, los Indignados de España y la crisis, los Occupy Wall Street, los Zapatistas y los Yo Soy132, aterrizamos en Oriente Medio y en concreto en la guerra de Gaza.

Durante casi hora y media hablamos de la importancia de la creatividad y del arte como forma de resistencia y sobretodo de la necesidad de que existan artistas, dibujantes y periodistas independientes que reporten sobre movimientos de resistencia o situaciones de conflicto en el mundo de forma independiente, en palabras suyas, “hacer lo que los medios comerciales no hacen” para, de

este modo, viralizar el mensaje desde la autonomía –y al mismo tiempo la responsabilidad- que te dan, por ejemplo las redes sociales e Internet en general.“Con tu trabajo también puedes inspirar movimientos”, dice. Él, desde su casa en Río de Janeiro y con una cuenta de Twitter ( ‏ @ CarlosLatuff ) y su blog consiguió que sus dibujos se mostraran impresos en pancartas durante la Primavera Árabe o se reprodujeran en forma de grafiti en las paredes de Bahrein. La semana pasada, sus imágenes sobre la guerra en Gaza dieron de nuevo la vuelta al mundo expresando su opinión que, como él mismo dice, “no saldría nunca en los medios mainstream de occidente”.

MM: ¿Qué intentas reflejar, a través de tus creaciones, sobre lo que está pasando ahora en Gaza?

CL: Mis dibujos reflejan la indignación de alguien que no consigue ver la realidad a través de medios establecidos de comunicación. Creo que elmainstream media, cuando tiene que mostrar lo que esta pasando en Gaza, toma partido. Todos tomamos partido, pero el lado de los medios comerciales es sin duda el lado “pro-Israel”, el lado de los Estados Unidos, del pensamiento occidental.

Lo que yo intento hacer a través de mis dibujos es expresar mi opinión con este double standard de los medios comerciales y mostrar el otro lado, el de los palestinos, que es el lado que no se muestra.

Cuando ves la televisión, percibes que existe una tendencia a justificar los crímenes cometidos por el estado de Israel contra los palestinos en nombre de una pretendida “autodefensa” o “seguridad”. Lo que yo intento hacer a través de mis viñetas es exponer estas contradicciones del discurso de la prensa, del discurso del gobierno de Israel.

MM: ¿Ve su trabajo como un instrumento de resistencia?

CL: Sin duda. Todo el mundo tiene un lado y tu como periodista independiente también tienes tu lado. La cuestión es saber a quién estas prestando tu fuerza de trabajo. Si estas trabajando al servicio de una causa popular o al servicio de un editor, de una editora o de un periódico que tiene intereses corporativos. Cuando se es periodista independiente tienes tu lado, claro, pero generalmente es el lado del más desfavorecido, la parte más débil de la cuerda y que necesita ser reforzada. Tu como periodista independiente y yo como caricaturista debemos hacer el contrapunto.

MM: ¿Existe entonces una tendencia que hace que la gente mire solamente hacia un lado? ¿Una especie de consenso común, de “ir todos hacia una misma dirección sin discutir la versión de los medios comerciales?

CL: La prensa guía a las personas para que se posicionen en su mismo lado y nosotros, hacemos exactamente lo contrario. No seguimos a la masa, no somos peones ni corderos, pensamos por nosotros mismos, no tenemos “o rabo preso”, como decimos en portugués, no nos sentimos atrapados ni obligados a seguir la tendencia de alguien. Tenemos la mente y el corazón libre para pensar libremente para trabajar nuestras opiniones sin presiones y de forma independiente.

MM: ¿Es el momento de empezar a construir un movimiento de periodistas y comunicadores organizados para mostrar este otro punto de vista independiente y necesario?

CL: Si. Creo incluso que Intenet llegó para ayudar mucho en este sentido. En los años 80, por ejemplo, la única forma que tenía de publicar mis viñetas era a través de un gran periódico. La única manera de que una audiencia extranjera pudiera ver mis dibujos era publicándolos en revistas como Time o Newsweek, los mainstream media internacionales. Y era bien difícil. Ahora Internet ayuda para viralizar el trabajo y que llegue a partes recónditas del mundo. Sin esta herramienta mis dibujos estarían restringido a Río de Janeiro o a la prensa sindical en la que trabajo que, infelizmente no tienen un alcance muy grande. En definitiva, si no fuera por Internet, por los medios independientes, por muchos blogs, por el Twitter o por el Facebook, muchos no me conocerían.

MM: ¿Qué lecciones nos dio la Primavera Árabe en cuanto a eso?

CL: Dejó muchas lecciones sobre comunicación. Por ejemplo, yo acompañé el levantamiento egipcio de inicio al fin a través de Twitter. Y puedo decirte que las cosas que los egipcios no conseguían leer en los periódicos o ver en las televisoras egipcias -sea porque no se lo permitían o no querían divulgarlo- lo podían leer a través de Twitter.

Los dibujos que hice sobre el inicio de la revolución en Egipto no fueron publicados en los periódicos egipcios -excepto algunos que si salieron, pero la mayoría, no. Incluso, cuando la junta militar asumió, el dibujo que hice de los generales egipcios no fue publicado, pero aun así las personas tuvieron acceso a ellos gracias a Internet.

MM: ¿Internet estimuló la creación de redes de periodistas independientes?

CL: Si. Existe hoy la posibilidad de trabajar por internet un contenido que no sea asociado a grandes periódicos, a grandes redes de televisión. Además necesitamos una comunicación independiente que no esté vinculada a medios corporativos y creo que Internet ayudó mucho en este sentido.

MM: Su material, sus dibujos, incluso se viralizaron fuera de la red. La gente los imprimía, hacían pancartas con ellos y salía a manifestarse. ¿Ayudan, creaciones como las tuyas, a fortalecer un movimiento social?

CL: Creo que lo fuerte de mis diseños es que son utilizados más allá de la función editorial. Las personas que ven mis dibujos, no sólo los tienen ahí guardados en un libro, en una revista, en un periódico. Se lo llevan a las protestas, a las manifestaciones traspasando lo puramente editorial. Las caricaturas tienen una importancia clavePara el militante pasaron a ser un instrumento de lucha. El dibujo es su voz y expresa, sin palabras, lo que está sintiendo. Esto fue lo que pasó durante la Primavera Árabe: las personas imprimían el dibujo y se lo llevaban a la calle porque se sentían identificadas con esas imágenes.

Es importante que se produzca un arte que no sea apenas para ser publicado en un periódico sino para ser reproducido en cualquier espacio. Sea en un esténcil, en una camiseta o en un grafiti, como hicieron en Bahréin. Muchos de mis trabajos se convirtieron en grafitis en las paredes de Bahréin y Egipto.

Cuando pones tu trabajo al servicio de las causas populares sociales y los militantes, los manifestantes, los activistas y organizadores lo utilizan para esa lucha, entonces el arte se vuelve un instrumento de resistencia. También el periodismo independiente.

MM: Hiciste algunos dibujos sobre Occupy Wall Street. ¿Cómo ves ahora el movimiento?

CL: El problema de Occupy Wall Street es que no tienen ahora mismo un objetivo concreto. Si quieres canalizar tu indignación, está muy bien, pero necesitas tener un objetivo. Entonces, Ocupamos Wall Street y qué hacemos luego?

En fin. Seguiremos, como decimos en portugués, “pisando no calo”, es decir, molestando, incomodando, pero también expresando nuestra indignación con el arma de resistencia que mejor manejamos, en mi caso, las caricaturas.

 

Brigada Ciclista por la Paz en repudio al gobierno de Calderón

La primera Brigada Ciclista por la Paz recorre el centro de la Ciudad de México para visibilizar los actos de repudio al gobierno de Felipe Calderón

por Brigada Ciclista Por la Paz – MPJD domingo, 25 / noviembre 2012 14:15 

El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) se unió esta mañana al acto público de “Despedida a Calderón” organizado por Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos/as en México (FUNDEM) en la explanada del Palacio de Bellas Artes.

De este punto partió la #BrigadaCiclistaPorLaPaz del #MPJD que recorrió el “ciclotón” de los domingos en la Ciudad de México convocando a los ciclistas y peatones a participar en el acto del 28 de noviembre en la Estela de Luz “Recuento de daños. Sexenio de Muerte”.

La #BrigadaCiclistaPorLaPaz llegó a las puertas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en donde los miembros del TPP México (Tribunal Permanente de los Pueblos Capítulo México) celebraron un Juicio Político-Popular a Felipe Calderón por el “daño que ha realizado al pueblo de México durante su mandato”.

Para formar parte de la #BrigadaCiclistaPorLaPaz únete a su grupo de Facebook o Twitter @BrigadaPaz

Gaza déjà vu — a conversation with cartoonist Carlos Latuff

 Waging Nonviolence

by  | November 20, 2012

“With your work you can inspire movements,” said Carlos Latuff, the Brazilian cartoonist whose illustrations have transcended borders by telling stories of resistance and injustices. He has published cartoons about the war in Syria, the “Mães de Maio” movement in São Paulo, the struggles of the People’s Popular Assembly in Oaxaca, and the media duopoly that Televisa and TV Azteca have in Mexico, which was highlighted most recently by the Yo Soy 132 youth movement.

His latest cartoons, however, are about the war being waged in the occupied territories in Palestine, which he said “is almost like déjà vu… when elections take place, Israel decides to attack Gaza. It’s more or less like this: when you have problems, invent a war and your popularity will grow.”

Over Skype, I spoke with Latuff from his home in Rio de Janeiro about the importance of creativity and art as a tool for resistance and the role of artists, cartoonists and independent journalists who report on social movements around the world.

What do you try to reflect through your illustrations about what is happening now in Gaza?

My drawings try to reflect the indignation of someone who simply cannot manage to see reality through the established mainstream media. I believe that the mainstream media takes sides when it shows what is happening in Gaza, and it is without any doubt “pro-Israel” and on the side of the United States.

What I try to do with my cartoons is expose the double standard of the commercial media, which tends to justify the crimes committed by Israel against the Palestinians in the name of a so-called “self-defense” or “security,” and show the other side — the side of Palestinians, which is the one not shown.

Do you see your work as a tool for resistance?

Without a doubt. Everyone in the world has taken a position, and even you, as an independent journalist, have chosen a side. Now the question is to know who you are working for. Are you at the service of a popular cause or an editor or newspaper with corporate interests? When you are an independent journalist, you have your side, of course, but generally you take the side of the weak — the thinnest part of the rope, to reinforce it. You, as an independent journalist, and I, as a cartoonist, have to make the counter-point.

What lessons has the Arab Spring given us in regards to this?

It left us with many lessons in terms of communication. For example, I followed the Egyptian uprising from the beginning to the end on Twitter. And I can tell you that the things that the Egyptians were not able to read in the newspapers or watch on Egyptian television — either because the news couldn’t or didn’t want to show it — you could find it all on Twitter.

The pieces I did at the beginning of Egypt’s revolution weren’t published in the Egyptian papers — except for a few. When the military took over, the drawing I did of the Egyptian generals wasn’t published, but even so, thanks to the Internet people could see it.

How else has the Internet changed the way you work?

In the 1980s, for example, the only way I could publish my pieces was through large newspapers. The only way a foreign audience might see my work was if I was published in a magazine such as Time or Newsweek, the international mainstream media. It made things very difficult.

Today there is the possibility of working online on content that need not be linked to large newspapers or large television networks. Now, the Internet helps my work to go viral. Without that tool, I’d be constrained to Rio de Janeiro, or to the press syndicate where I work, which unfortunately doesn’t have a very wide reach. If it weren’t for the Internet, independent media, blogs, Twitter and Facebook, lots of people wouldn’t know my work.

Your cartoons have gone viral online. People print them out and go to protest with them. What role does art like this play in social movements?

In my opinion the powerful thing about my drawings is that they get used beyond their purely editorial function. The people who see my pieces don’t just keep them in a book, a newspaper or magazine; they take them to the protests, to the demonstrations. Cartoons have a key importance. They have become an instrument of struggle. The drawing is our voice and expresses, without words, what is being felt. That’s what happened during the Arab Spring in Egypt: People printed the drawings and took them to the streets because they identified with the images.

It’s important to make art that isn’t just made for a newspaper but can be reproduced in any space — be it with a stencil, on a T-shirt or through graffiti. A lot of my pieces have been turned into graffiti on the walls of Bahrain and Egypt.

When you put your work at the service of social causes — of people’s struggles, of militants, of protesting activists — they will use your art for their struggle, and it becomes a tool of resistance.

para Arteinfacto- Crónicas necesarias de la vida cotidiana

Cultural Resistance and Creativity

por Marta Molina para ArteinfactoCrónicas necesarias de la vida cotidiana

Síguela en  [RR] Reporting on Resistances [RR] @martamoli_RR

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Hoy la Ciudad de México vuelve a temblar. Hace unos días tembló Guatemala, se despertaron algunos volcanes y se enojaron huracanes como Sandy. Y la tierra seguirá temblando.

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Hace unos días uno de mis poetas mexicanos favoritos y una de las personas que más me ha enseñado desde que llegué a este país me recordaba la película Apocalypse Now. Fue durante una de las noches en las que nos sentábamos alrededor de la tienda de campaña que las madres de hijos desaparecidos plantaron delante de la Secretaría de Gobernación de la Ciudad de México. Tres de ellas pasaron siete días en huelga de hambre exigiendo justicia.

Hablamos del “horror” que produce tener un hijo perdido y no saber dónde está, o si está vivo o muerto…

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Ahora nos toca a nosotros ser guardianes de la memoria

Hoy a las 3 de la madrugada falleció Manuel Vázquez Luna en el Hospital de Las Culturas de San Cristóbal de las Casas, Chiapas donde ingresó el pasado 22 de octubre. Se velará su cuerpo en la Tierra Sagrada de Acteal. Allí descansan sus papás, hermanos y hermanas masacrados por los paramilitares el 22 de diciembre de 1997. Un día escribí sobre él porque tenía una historia de lucha que contar. Triste, pero que a la vez alentaba a otros a organizarse para conseguir la paz, la justicia y la dignidad para los pueblos. Manuelito era uno de los guardianes de la memoria de su comunidad y  hoy nos encarga este papel a todos los que le conocimos y a los que algún día pisaron la Tierra Sagrada de Acteal. Con un profundo dolor, hoy la que chilla soy yo, pero al mismo tiempo doy las gracias a Manuel por haberme enseñado tanto. Somos hijos de los días, y las historias de los hijos de los días tienen que ser contadas. Ahora nos toca ser a nosotros guardianes de la memoria.

Y los días se echaron a caminar.

Y ellos, los días, nos hicieron.

Y así fuimos nacidos nosotros,

Los hijos de los días,

Los averiguadores,

Los buscadores de la vida.

Así es el Génesis según los mayas.  Lo retoma Eduardo Galeano en su nuevo libro  Los hijos de los días.  Hoy, toca contar la historia del 10 de noviembre, día en que muere Manuelito, día en que matan a 4 ciudadanos palestinos en la Franja de Gaza, día en que desahucian a 500 personas más de sus casas en España porque no pueden pagar su hipoteca, día en que nacer se vuelve un peligro. Pero que para quienes los días se echaron a caminar, no nos queda otra que organizarnos, resistir, tener memoria crear y luchar como lo hizo Manuel.

10 de noviembre de 2012

Manuelito fue uno de los sobrevivientes de la masacre de 1997. Tenía 12 años cuando ocurrió. Le recuerdo contando chistes, adivinanzas y cantando canciones. Esta era su forma de escapar del dolor, de no ponerse a llorar cada vez que le venía a la mente lo que ocurrió aquel 22 de diciembre. Recuerdo hoy el día en que Manuel conoció a Joaquín, el difunto hijo de Teresa Carmona asesinado en 2010. Tere, con su estandarte al lado con la foto del joven Joaquín, le contó que mataron a su hijo y que por eso se unió al movimiento por la paz, para pedir justicia y acabar con esta guerra absurda contra las drogas que sólo trae muerte. Manuel y Teresa se dirigieron a la capilla donde se encontraban rezando los 45 tzotziles en el momento de la masacre de 1997 y entonces, el joven Manuel nos contó la historia de lo que pasó mientras mostraba algunos agujeros de bala que aún conservan las viejas y desgastadas paredes de madera. Estamos en un espacio sagrado.

“El 22 de diciembre del 97 estaba yo ahí donde se quedaron muertos. Yo me quedé debajo de 3 cadáveres ahí abajo. Yo estaba sentado abajo. Algunos se quedaron arriba y cuando se murieron se cayeron encima mío”. “Mi papá se llamaba Alonso Vázquez Gómez y mi mamá, María Luna Méndez. Éramos 8 hermanas, un hermano y yo. Mis papás tuvieron 10 hijos: 8 mujercitas y 2 niños. De estas 8 mujercitas 5 se murieron, las más pequeñas, una de dos años y medio y una de 8 meses. Me duele mi hermana de 8 meses. ¿Qué hizo para que la mataran? No hizo nada malo. ¿Por qué la mataron a ella y no a mi que soy bien pecador?”.

Manuel contó entonces que llevaban 2 días de ayuno cuando llegaron los paramilitares. “Ahí, se murieron, ayunando. ¡Qué triste de veras!. Se murieron ayunando para pedir justicia y paz y para que no haya mucha muerte. Mi papa estaba en esta iglesia cuando vinieron a dar el aviso de que mañana vendrían aquí a matar personas, pero él dijo: “No, no voy a salir. Si Dios dice que voy a morir aquí voy a morir y si dice que no, pues no. Mi papá no tenía miedo de la muerte.” A Manuel, a mi y a Teresa, nos “molestó” lo que él llamaba “la chillona”, el llanto, la pena, la tristeza, el dolor, pero quedaba en él mucha alegría y humor, lo que nos enseñó a ver como “la forma para poder seguir luchando con mi organización, para que no me mate la chillona. ¡Ya me dio ganas de contar un chiste!”

Palabras de Tere Carmona: “Nos robaste el corazón Manuelito, así como nosotras morimos un poco con tu muerte, también tu vives en nosotras. Que estás bien y feliz muchacho junto a tus hermanitas, a tu papito y a tu mamita , a tu abuelita y tu tío y junto a todos los mártires que tan digna y amorosamente mantuviste vivos en la memoria de quienes llegamos a la Tierra Sagrada de Acteal, descansa en Paz y no dejes de mandarnos alegría desde donde estés.”

“A veces trato de olvidar lo pasado pero no puedo porque aquí perdí 9 personas de mi familia: mi papacito chulo, mi mamacita chula, mi abuelita que esta requetechulísima y mi tío que esta requetechulísimo, y 5 hermanas. Es imposible olvidar. Lo bueno es que tengo algo para no estar tan triste”.

Manuel contó otro de sus chistes y cantó una canción que escribió cuando fue el décimo aniversario de la masacre, en 2007. Manuel Vázquez Luna, su vida y ahora su muerte tiene un sentido profundo: el de ser guardián de la memoria. Ahora nos toca a nosotros y a todos los que pisaron la Tierra Sagrada de Acteal o a los que algún día oyeron hablar de ellos, contar lo que allí pasó ese 22 de diciembre de 1997. Manuelito convivió con un tumor en la cabeza pero aun así, nunca se desanimó, y su actitud frente a la desgracia que le tocó vivir es un ejemplo a seguir para todos los que luchan por la verdad y la justicia. Imagen

Central American mothers organize to find their missing migrant children

Waging Nonviolence

Mercedes Moreno holds a sign with a picture of her son, José Leonidas Moreno, who disappeared in 1991. (WNV/Mario Marlo)

“The things we have in common are that our sons or daughters are disappeared, and that we can organize from our pain, because it gives us courage,” said Mercedes Moreno, a migrant from El Salvador who has lived in Los Angeles since the 1970s. “We too will not rest until we find our children. Many of us also have to raise children while we search for our disappeared. We have a common pain, and we are all Mesoamericans. That’s why our home used to be called Mesoamerica.”

From 1978 into the 1980s, Mercedes organized with the Sandinistas and with the Salvadorans who fled from the civil war to the U.S. “We went to the churches and talked to the community priests, with the neighbors,” she explained, “so that they would listen and understand that we had something in common despite not being from the same country. Now, as mothers, we must do the same.”

Mercedes has not been able to get any information about her son, José Leonidas Moreno, since 1991. She just finished traveling with his photo on the Central American Mothers’ Caravan with 37 other mothers in search of their children, who disappeared in Mexico while traveling to the United States. Some were fleeing armed conflicts, while others found themselves homeless due to natural disasters that leveled all they owned.

Called “Freeing Hope,” this caravan of 38 mothers — which began on October 15 and ended on November 3 — traveled through El Salvador, Nicaragua, Honduras, Guatemala and across what is known as the “Migrant’s Route” in Mexico. This was the eighth such caravan organized by Central American mothers to arrive in Mexico. By the end, they had traveled nearly 3,000 miles, through 14 states and 23 towns, seeing with their own eyes the very landscapes that their children likely crossed while trying to reach the United States.

Although many of them have not been able to find their children, they drew attention from the media and authorities, spread awareness of migrants’ issues and put a face to the human rights’ violations that migrants are exposed to on their journeys.

María Teodora Ñaméndez, or “Teo,” was reunited with her son Francisco during the caravan. (WNV/Heriberto Paredes)

On October 28, María Teodora Ñaméndez,  or “Teo” as her companions in the caravan call her, excitedly told me about how after 30 years without seeing him, she would be reunited with her son Francisco the following day in Tierra Blanca, Veracuz.

“I’m going to scold him when I see him,” says Teo. She is 75 years old and just 15 days ago left her native Nicaragua for the first time, to search for her son. “My other sons said their brother was dead. No, son, he is alive, I would tell them. I felt it in my heart. That’s why I joined the Caravan.”

Rubén Figueroa, a human rights defender with the Mesoamerican Migrant Movement (MMM) and participant in the caravan was the one who, after following clue after clue, managed to find Francisco. He explained:

During this years’ Caravan, indications arose over a migrant who since 1985 had not communicated with his mother. I arrived in Veracruz and began following clues. Some neighbors didn’t want to say anything because they were afraid — because they were migrants too. They feel insecure. We followed a few false clues, but eventually we found him. “He might be the son-in-law of a woman I know,” some people told me. I went to visit that woman…  She put her hands to her chest, and I knew that Francisco was there. I also talked to his daughter, who said excitedly “my grandmother is looking for her son?”

Francisco arrived a bit later on his motorcycle. “Your mother has been looking for you,” I said. “I thought my mother was dead,” he said. “I thought this sort of thing only happened in telenovelas.”

Francisco Cordero had left Nicaragua at age 17. He had started out in a guerrilla movement. At 19 he went to El Salvador, and from there to Mexico. He had sent lots of cards to his home but his mother only received the first, and the rest were all returned to him. On the day Rubén found him, the people in his neighborhood came to hug him.

Now Francisco is 51 years old, he is married and has three children. Despite her age and having found her son, Teo will not leave the side of the 38 mothers she met on the Caravan. She plans to keep organizing with women who, like her, won’t rest until they find their children. “Now their children are also my children,” she said.

Rubén Figueroa was also a migrant. At 16 years old, he left for the United States and spent five years working in North Carolina. When he came back to Mexico, he and his mother began doing humanitarian work. They fed migrants, gave them shelter, heard the stories of raped women, of kidnappings, extortion and threats. Now he is a human rights defender.

Like him, many mothers of disappeared migrants have become organizers after participating in the caravan. Eméteria, for example, found her daughter on the first mothers’ Caravan two years ago, after not seeing her for 21 years. Despite having found her daughter, she has continued working with other mothers of the disappeared and accompanied them on the latest caravan. She has also created a radio program in her community that demands rights for migrants and encourages listeners to join them in asking for justice. The governments in the region “don’t do their job, and aren’t even interested in doing it, which is why we have to keep organizing,” she comments.

(WNV/Marta Molina)

Carmen Lucia Cuaresma is from Nicaragua, but lives in Costa Rica. She is searching for her son Álvaro Enrique Guadamos Cuaresma. The last time she heard his voice was in March of last year over the phone. He was asking for $2,000 dollars.

“Where am I going to get that money if I’m poor? And I asked myself, could it be that he was kidnapped?” Carmen lamented. “We are no longer in the era of slavery; we are human beings with the right to live. As a mother and in the name of everyone, I say, enough with the extortion, enough with the assassinations and kidnappings!”

Friar Tomas González works every day to pull these human tragedies that take place south of Mexico out into the light. He directs a migrants’ shelter called “The 72” in Tenosique (Tabasco). On October 27, when the caravan passed through Mexico City, he commented that:

It is organized civil society that’s facing this monster, in the migrants’ homes, in the shelters, places where victims arrive daily. We are doing the work of the Mexican state. Some of us are there, negotiating with kidnappers so that they’ll free people — work that ultimately isn’t our job, but in the end we’re doing it. We can’t trust the state because they haven’t given us answers. Their answer has been that they’re creating more check-points and border patrols.

“They can’t just sic the police on the migrants,” comments José Jaques Medina, co-founder of the Mesoamerican Migrant Movement. It’s not a penal, criminal or national security issue. For Jaques Medina it is shameful that in Central America it is so common to have a family member disappear in Mexico. Although there are no official statistics, he said that nearly 70,000 migrants have disappeared since 2006, when President Felipe Calderón began the “war against organized crime.” Medina added that:

Mexico holds a huge responsibility for the wounds it has inflicted on these nations. It carries the weight of these dead, disappeared, kidnapped, extorted. This is about people, and it can’t even give the mothers of these disappeared a name, or a gender, or a nationality, or a corpse, and the bodies are moved from a clandestine grave to a communal grave, leaving them anonymous while families die looking for their family members.

Narcicia Socorro Gómez marches with a picture of her son, Eugenio Marcelino Juarez Gómez, around her neck. (WNV/Mario Marlo)

The caravan of mothers stopped many shelters that work to give refuge to migrants. They are situated along the railways called “The Beast,” on which the trains that migrants jump on in order to cross the country travel. Eugenio Marcelino Juarez Gómez, Narcicia Socorro Gómez’s son, might have ridden one of those trains 10 years ago, when he left Nicaragua. She hasn’t heard from him since.

“We have been going from shelter to shelter and we see the young men who are traveling, and I see my son in them. I think that my son passed through these same places. Knowing how the route is, it makes me feel heavy-hearted and very sad,” said Narcicia. When we ask her what she says to these young men she replies energetically: “I tell them to go back to their homes. But they insist on going, they don’t listen… They say ‘No, but we want the American Dream everyone else wants too.’”

“Now is the moment in which the Central American mothers should unite with the Mexican mothers,” María Herrera said. She is Mexican, and has four disappeared children. She became an organizer with the Movement for Peace with Justice and Dignity (MPJD) when the poet Javier Sicilia came through the Michoacán Stadium during the “Caravan of Consolation” on June 6, 2011. She climbed up on a platform before the Cathedral of Morelia and said that she was “a humble person, not educated to speak [before an audience], but that the pain and helplessness force me to speak.” Like the 38 Central American mothers who made up the “Freeing Hope” caravan, María is a mother with colossal strength who turned her pain into action and has grown in her capacity as an MPJD organizer. “We joined their pain and strength to fight. We admire them,” she said. “For us, there is no respite in this search for our children. We are moved by a pain that only we can understand. Today we say ‘you are not alone.’”

During the caravan, there were six reunions of mothers and their sons. They inspired more mothers to keep doing the work that their governments aren’t doing. In addition to looking for clues that would lead them to their sons, the caravan made the dangers and human rights violations that migrants face while crossing through Mexico more visible.

Madres centroamericanas se organizan para encontrar a sus hijos migrantes

Domingo 04 de noviembre de 2012 – Este sábado 3 de noviembre ha terminado Liberando la Esperanza, la Caravana de 38 madres centroamericanas que han recorrido México para denunciar la desaparición de miles de migrantes en el apocalíptico recorrido hacia el Norte. Hacemos balance con Marta Molina.

Por Marta Molina para Otramérica

“Tenemos en común que nuestros hijos o hijas están desaparecidos. Tenemos en común que podemos organizarnos desde el dolor porque nos da valentía y coraje. Tenemos en común que no descansaremos hasta encontrar a nuestros hijos. Tenemos en común que a muchas nos toca ser padres y madres a la vez. Tenemos en común que el dolor nos une y que somos mesoamericanas. Por eso nuestra casa se llamaba Mesoamérica antes”

Son las palabras de Mercedes Moreno, migrante procedente de El Salvador y residente en Los Ángeles desde los años 70. Allí empezó a organizarse, con los sandinistas en 1978 y en los 80, con los salvadoreños que llegaban huyendo de la guerra civil. “Íbamos a las iglesias a hablar con los Padres de la comunidad, con los vecinos, para que nos escucharan y entendieran que teníamos algo en común a pesar de no ser del mismo país. Ahora, como madres, debemos hacer lo mismo”.

No sabe nada de su hijo José Leónidas Moreno desde 1991 y viaja con su foto –tomada en 1988- en la Caravana de Madres Centroamericanas. Salieron de El Ceibo – frontera Guatemala-México- para buscar a sus hijos que desaparecieron en México cuando iban rumbo a los Estados Unidos. Unos, buscando una vida mejor, otros, huyendo de conflictos armados, otros se quedaron sin casa por culpa de desastres naturales que arrasaron con todo lo que tenían.

Mercedes nos recuerda que fue “el hombre” quien inventó las fronteras, y mientras el dinero y las armas circulan libremente por el mundo, los migrantes se convierten en mercancía, en moneda de cambio, en el blanco perfecto para las extorsiones. Los derechos humanos también los inventó “el hombre”, pero para los migrantes no existen tales derechos.

“Liberando la Esperanza” es el nombre de esta Caravana de 38 madres procedentes de El Salvador, Nicaragua, Honduras y Guatemala que están recorriendo la llamada Ruta del Migrante por México.  Esta es la octava Caravana de madres de Centroamérica  que llega a este país. Durante 20 días -entre el 15 de octubre y el 3 de noviembre- pasaron por 14 estados y 23 localidades. 4.600  kilómetros durante los que las madres rehacen parte del camino que supuestamente recorrieron sus hijos con el objetivo de llegar a los EEUU. Aunque muchas de ellas no han encontrado a sus hijos, han conseguido llamar la atención de las autoridades y medios de comunicación para sensibilizar sobre el tema migratorio y evidenciar las violaciones de los derechos humanos a las que se exponen durante la ruta.

“En la organización está la fuerza”, dice Mercedes. Y quizás esto es lo que hace que la esperanza se convierta en realidad, como sucedió el pasado 28 de octubre, día en el que pudimos hablar con María Teodora Ñaméndez , “Teo” -así la llaman sus compañeras de la Caravana-. Nos contó emocionada que después de 30 años de no saber nada de su hijo Francisco se reuniría con él, al día siguiente, en Tierra Blanca, Veracruz.

Teodora es nicaraguense y encontró a su hijo francisco durante la Caravana de este año. Heriberto Paredes DR 2012

“Le voy a regañar cuando le vea”, dice Teo. Tiene 75 años y hace quince días salió por primera vez de su país, Nicaragua, para buscar a su hijo. “Mis otros hijos me decían que su hermano estaba muerto. Está vivo, les decía. Lo sentía en el corazón, por eso me sumé a la caravana. Las otras mamás no consiguieron a sus hijos y maridos pero continuaré con ellas buscándolos hasta que los hallen“.

Rubén Figueroa, defensor de los derechos humanos del Movimiento Migrante Mesoamericano (MMM) y parte de la organización de la Caravana, fue quién dio con Francisco, después de seguir pistas y más pistas.

“Durante la Caravana de este año,  surgieron indicios sobre un migrante que desde 1985 no se comunicaba con su mamá. Llegué a Veracruz y empecé a seguir pistas. Algunos vecinos no querían decir nada, por miedo, porque también son migrantes. Se sienten inseguros. Seguimos pistas falsas, hasta que dimos con él. Posiblemente es el yerno de una mujer que conozco, me dijeron. Fui a visitar a esta señora. “¿Su yerno se llama Francisco Cordero? Sí. Su mamá le anda buscando”. Ella se puso las manos en el pecho. Entonces supe que Francisco estaba ahí. Hablé también con su hija, quién dijo emocionada: “¿mi abuela anda buscando a su papá?”.

Francisco llegó al cabo de un rato en su motocicleta. “Su mamá le anda buscando”, dije. “Yo pensé que mi madre había muerto”, respondió. “Pensaba que esto sólo se ve en las novelas”.

Francisco Cordero salió de Nicaragua a los 17 años. Estuvo primero en la guerrilla. Y a los 19 años se fue a El  Salvador y de ahí llegó a México. Envió varias cartas a su casa pero su mamá sólo recibió la primera y el resto las regresaban. El día en que Rubén le encontró, la gente de su vecindario llegó a abrazarlo. Ahora, tiene 51, está casado y tiene 3 hijos.

Teo, a pesar de su edad y de haber encontrado a su hijo, no se va a despegar de las 38 madres que conoció en la Caravana y va a seguir organizándose con las mujeres que, como ella, no descansarán hasta encontrar a sus hijos. “Ahora también son los míos. Si el otro año vuelven, voy a venir con ellas, a acompañarlas”.

Rubén Figueroa comentó en entrevista : “Hoy día siguen desapareciendo migrantes. Todo, por culpa de la criminalidad, la persecución, y los crímenes cometidos en su contra. No sólo hay desaparecidos de hace 30 años. Los hay de un año, dos, tres y menos, y todo tiene que ver con la complicidad de las autoridades con el crimen organizado”, comenta Rubén Figueroa. Además, los gobiernos no hacen su trabajo, por lo tanto no nos queda más que organizarnos nosotros para buscar a los desaparecidos y exigir los derechos de los migrantes. Somos realistas, no todos los que buscamos están vivos, pero es nuestra responsabilidad el buscarles entre los vivos porque vivos vinieron, vivos los queremos.”

Rubén también fue migrante. A sus 16 años se fue a Estados Unidos y trabajó 5 años en Carolina del Norte. Al regresar a México, junto con su madre, empezaron a hacer un trabajo humanitario y de organización: alimentar a los migrantes, darles cobijo,  escuchar historias de mujeres violadas, secuestros, extorsiones, amenazas… Ahora es un defensor de los derechos humanos.

Como él, muchas madres de migrantes desaparecidos, después de participar en las caravanas, se convierten en organizadoras. Eméteria, por ejemplo, que encontró a su hija durante la Caravana de hace 2 años, después de 21 años sin saber nada de ella. Aún así, no dejó de acompañar a las demás mamás. Desde entonces siguió organizando a las madres de los desaparecidos y creó un programa de radio en su comunidad. De esta forma extiende el mensaje de exigencia de derechos para los migrantes y concientiza a más gente para que se una y reclame justicia a los gobiernos que “no hacen su trabajo, ni les interesa, por lo tanto, hay que seguir organizándose”, comenta.

Carmen Lucía Cuaresma es de Nicaragua pero vive en Costa Rica. Viene buscando a su hijo Álvaro Enrique Guadamos Cuaresma. La última vez que escuchó su voz fue el mes de marzo del año pasado. Le llamó pidiéndole 2000 dólares.  “¿Dé donde los voy a sacar si soy pobre?, ¿será que me lo secuestraron?. Ya no estamos épocas de esclavitud, somos seres humanos y tenemos derecho a vivir. Como madre y en nombre de todas reclamo ¡basta de extorsión, basta de asesinatos, basta de secuestros!”.

Fray Tomás González trabaja cada día para sacar de la invisibilidad las tragedias humanas en la frontera sur del país. Es el director  del albergue de migrantes  “La 72” en Tenosique (Tabasco). El pasado sábado 27 de octubre, al paso de la Caravana por la Ciudad de México, comentó que “la sociedad civil organizada somos los que estamos enfrentando este monstruo, en las casas del migrante, en los albergues, allí donde llegan las victimas diariamente. Le estamos haciendo el trabajo al estado Mexicano hasta mediando con los secuestradores para que liberen a las personas, trabajo que no nos corresponde pero que finalmente lo estamos haciendo. No podemos confiar en los estados porque no han dado respuestas. Eso si, ya han declarado que van a multiplicar las estaciones migratorias y a crear policías fronterizas”.

“No pueden echarle policía a los migrantes”, comenta José Jaques Medina, cofundador del Movimiento Migrante Mesoamericano. No es un problema penal, no es un problema criminal, no es un problema de Seguridad Nacional, es un problema de Seguridad Humana. Para Jaques Medina es una vergüenza que en Centroamérica sea demasiado común tener un familiar desaparecido en México. Los especialistas y académicos cuentan ya 70.000. “México tiene una responsabilidad enorme por la herida que causó a estas naciones, carga con estas muertes, desapariciones, secuestros, extorsiones y trata de personas y no puede dar a las madres de los desaparecidos ni un nombre, ni un sexo, ni una nacionalidad, ni un cadáver y los cuerpos pasan de una tumba clandestina a una fosa común dejándoles en el anonimato mientras las familias se mueren buscando a sus familiares”.

 Los albergues de sus hijos

Narcicia Socorro Gómez busca a su hijo Eugenio. Hace 10 años que no sabe nada de él.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Caravana de madres paró en muchos de los albergues que se encargan de dar cobijo a los migrantes. Están situados al lado de las vías del tren llamado “La Bestia” al que se suben para atravesar el país. A los hombros de esta Bestia pudo viajar Eugenio Marcelino Juares Gómez,  hijo de Narcicia Socorro Gómez. Hace 10 años que se fue de Nicaragua y desde entonces su madre no sabe nada de él. “Ahorita hemos venido de albergue en albergue  y vemos a los chavales que van y se me refleja mi hijo en ellos y pienso que mi hijo pasó por esta mismos lugares. A saber como pasaría. Me da un gran pesar y me pongo muy triste”. Cuando le preguntamos sobre qué les dice a estos “chavales” nos responde enérgicamente: “Yo les digo que se regresen para sus cases. Pero ellos insisten en ir, no hacen caso. Yo les digo no hijitos, regrésense para atrás, les van a hacer mucha falta a sus mamitas. No, pero es que nosotros queremos el sueño americano que todos deseamos”.

“Si no despertamos, nadie lo va a hacer por nosotras”, comenta Virginia Orcot. Viene de Guatemala, de Patzún, en el Departamento de Chimaltenango. Carlos es su esposo y vino a buscarle. “Se vino para acá porque en Guatemala no hay trabajo y quería emigrar a los Estados Unidos. Vino el 20 de agosto de 2009 y me llamó cuando llegó a México el 26 de agosto. Llegó bien. Después me llamó el 5 de septiembre diciéndome que estaba esperando a algunos compañeros para cruzar y ya no supe nada de él. Esperé un mes, dos meses, tres meses, cuatro meses, cinco meses y a los seis meses me llamaron pidiendo un rescate por él: 40.000 quetzales . Envié 24.000 después de pedir ayuda a mi comunidad. Nunca más supe de él”.  Carlos Enrique tiene 40 años y 5 hijos en Chilmaltenango. Tres de sus vecinos fueron víctimas de la masacre de San Fernando en Tamaulipas en 2010 en la que fueron asesinados 72 migrantes.

María Herrera, organizadora del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) con 4 hijos desaparecidos en su primera intervención en público durante la Caravana del Consuelo del MPJD –junio 2011- en Morelia, Michoacán.

“Ahora es el momento en que las madres centroamericanas y las madres mexicanas deben unirse”, comenta María Herrera. Es mexicana y tiene 4 hijos desaparecidos. Se convirtió en organizadora del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) cuando el poeta Javier Sicilia pasó por el estado de Michoacán durante la llamada “Caravana del Consuelo” el 6 de Junio de 2011. Por aquel entonces se subió a un templete delante de la Catedral de Morelia y dijo textualmente que ella era “una persona humilde que no tiene preparación, pero el dolor y la impotencia me hacen hablar”. María es una madre con una fuerza colosal que, como las 38 madres centroamericanas que acompañan la Caravana “Liberando la Esperanza” convirtió su dolor en acción y ha ido creciendo como organizadora con el MPJD. “Nos unimos a su dolor a su esfuerzo en la lucha. Las admiramos. Para nosotras no existe el cansancio en la búsqueda y el reencuentro de nuestros hijos y nos mueve un dolor que sólo nosotras podemos entender. Hoy gritamos juntas “no están solas”.

Durante esta edición de la Caravana se dieron cinco encuentros -uno en Tabasco,Nuevo León, Distrito Federal y dos en Chiapas- que se fueron forjando a través de las pistas encontradas durante la segunda Caravana en 2011. A estos encuentros se les sumó  uno no planeado en Veracruz y se logró organizar a más madres para continuar haciendo el trabajo que los gobiernos de sus países y el mexicano no hacen. Además de buscar pistas de los migrantes se logró visibilizar las precarias condiciones y las violaciones de los derechos humanos a las que se enfrentan los migrantes durante su paso obligado por México. También se consiguió coordinar a las organizaciones sociales y los albergues de migrantes para exigir a los gobiernos que atiendan el llamado de las madres de buscar a sus desaparecidos.

Mercedes, María Herrera, Carmen Lucía , Virginia, Narcicia, Teo y Emetéria tienen en común ahora que los hijos desaparecidos en Mesoamérica, migrantes o no, son sus hijos y no descansaran hasta encontrarlos o saber qué pasó con ellos.

Una versión de este artículo fue publicada originalmente en inglés por Waging Non Violence

“Liberando la Esperanza”

Hace 10 años que Eugenio Marcelino Juárez Gómez se fue de Nicaragua. Su mamá, Narcisa Socorro Gómez, decidió emprender el camino para buscarle. Lleva la foto de Eugenio colgada en el cuello. Como madre e hijo, se parecen. Es la primera vez que sale de su país y lo hace para unirse a la Caravana De Madres De Migrantes Desaparecidos En Tránsito por México.

“Liberando la Esperanza” es el nombre que los organizadores le han dado a esta Caravana de 38 madres procedentes de El Salvador, Nicaragua, Honduras y Guatemala que están recorriendo la llamada Ruta del Migrante.

Durante 20 días pasarán por 14 estados y 23 localidades. 4.600 kilómetros durante los que las madres están viendo con sus propios ojos parte del recorrido que supuestamente hicieron sus hijos con el objetivo de llegar a los EEUU en busca de una vida mejor.

Estas madres centroamericanas comparten la esperanza de encontrar a su hijos o, al menos, dar con algunas pistas de lo que pasó con ellos y entender por qué un día dejaron de recibir noticias.

También tienen en común el haberse convertido en verdaderas organizadoras. El dolor y la desesperación frente a los oídos sordos de los gobernantes de México y los de sus países de origen las motivó a emprender la ruta que hicieron sus hijos. Valientes mujeres que no pararan ni descansaran hasta que sepan dónde están o qué pasó con sus hijos.

Madres centroamericanas se organizan para encontrar a sus hijos