Zapatismo urbano en Nueva York, la otra forma de hacer política

PorMarta Molina

Publicado en castellano en Otramérica 

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Escuchar es una de las cualidades básicas de un organizador. Esto es lo que hicieron un grupo de mujeres migrantes mexicanas en diciembre de 2004 en el Este del Harlem –conocido como El Barrio- en Nueva York. Fueron puerta a puerta, edificio por edificio escuchando y entendiendo los problemas de sus nuevos vecinos para luego pensar juntos cómo los podían resolver. Nunca antes habían participado en una lucha social en México y no sabían hablar inglés, pero lo que si sabían era que muchos estaban en su misma situación. Ahora llevan ya 8 años organizándose por una vivienda digna y contra el desplazamiento neoliberal para evitar que les obliguen -como les pasó en su país de origen- a dejar su casa “por culpa de la imposición de la cultura del dinero de los de arriba”.

Así nació el Movimiento por Justicia del Barrio (MJB) que a día de hoy cuenta con 750 integrantes y 72 comités, uno por edificio.  Todos son autónomos y se reúnen periódicamente en el lobby de sus viviendas en donde consultan sobre los problemas que tiene cada vecino y deciden qué estrategias seguir para vivir dignamente.

Los zapatistas son su inspiración, son adherentes a la Sexta declaración de la Selva Lacandona y parte de La Otra Campaña Nueva York. Definen su movimiento como zapatismo urbano y lo ven como “otra manera de hacer política con todos los de abajo, con los que están siendo oprimidos por el capitalismo y maltratados por los malos gobiernos. Sólo así le devolveremos la dignidad a nuestras comunidades”, comenta Juan Haro, organizador del MJB.

 Compartiendo su lucha

Desde México, conseguimos recoger los testimonios de Oscar Flores y Diana Morales, dos migrantes mexicanos. Ahora viven el Este del Harlem y son organizadores del MJB.

“Nos quieren sacar de nuestras viviendas de El Barrio. Nosotros, los más jodidos, estamos cansados vivir en estas condiciones de ventanas rotas, techos cayéndose, goteras en la cocina y el baño, sin calefacción y agua caliente en el invierno. Ellos, los caseros y el gobierno local nos fuerzan a mal vivir hasta que nos desesperan y decidimos mudarnos a otro lugar. Entonces los caseros renuevan sus edificios y rentan los apartamentos a gente rica”, comenta Oscar

“Luchamos para que los montes y las montañas sean de quienes los habitan y los cuidan. Así como las viviendas están para quienes las habitan y las cuidan. Nadie será dueño de más casas de las que pueda habitar”. Este es uno de los lemas del MJB. Lo escuchamos por primera vez en un video-mensaje intitulado “Otro mundo otro camino, otro barrio abajo y a la izquierda” a través del cual oímos  la palabra de resistencia de los vecinos del Este del Harlem en Chiapas (México), en el marco del 3er seminario sobre movimientos anti-sistémicos. Hasta el momento, los integrantes de MJB comparten este video sólo en pequeños espacios de reunión y reflexión y no está disponible en internet.

El mensajero es Juan Haro, uno de los organizadores del MJB. Él es el único de su comunidad que ha podido viajar hasta México porque la mayoría de sus compañeros de El Barrio son migrantes y no tienen los documentos necesarios para hacerlo. A través de él, El Barrio, su lucha, sus estrategias y tácticas se hacen presentes en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.

“Siendo migrantes sabemos que el sistema político y económico que nos expulsó de nuestro país de origen es el mismo que ahora busca desplazarnos de nuestras viviendas, pero luchamos contra las corporaciones multinacionales, contra los políticos y “los de arriba” y nos organizamos para que esto no ocurra”, comenta Haro.

Su inspiración: las consultas y los encuentros Zapatistas

“Ellos nos inspiran y nos enseñan cómo organizarnos mejor en nuestro barrio”, comenta Juan Haro en entrevista. Según Haro, para que un día haya justicia y libertad y para vivir dignamente “es necesario construir otro mundo, un mundo donde quepan muchos mundos y para ello lo primordial es escuchar, consultar, encontrarse y crear estrategias efectivas”.

 En 2005, cuando el EZLN (Ejercito Zapatista de Liberación Nacional) hiso pública La Sexta Declaración de la Selva Lacandona,  la compartieron en El Barrio y decidieron pedir formar parte de La Otra Campaña, iniciativa zapatista que busca “escuchar al pueblo mexicano, a los organizados y a los que no lo están, a todos aquellos que desde abajo y a la izquierda busquen cambiar el actual estado de la Sociedad”.

“Como migrantes mexicanos, somos La Sexta para que no más mexicanos se vean forzados a tener que dejar el país para buscar una forma de vida para nuestras familias, y eventualmente los que queremos regresar podamos hacerlo y quedarnos en nuestro lugar de origen con los nuestros.”, comenta Oscar.

También las consultas Zapatistas inspiraron al MJB. A través de una primera consulta y del voto comunitario salen los problemas principales de El Barrio, punto primordial para luego desarrollar sus estrategias. “Practicamos la democracia real, nuestra forma de lucha se basa en la decisión de el pueblo y la comunidad es la que tiene la palabra”, comenta Haro.

De los zapatistas aprendieron a luchar a nivel local, con sus vecinos y en sus comunidades, pero también a ver más allá de su barrio y empezar a realizar una serie de encuentros, inspirados en los Encuentros Intercontinentales por la Humanidad y contra el neoliberalismo organizados por el EZLN.

Los encuentros son fundamentales para lo que los vecinos de El Barrio definen como forma de zapatismo urbano. Lo ven como un momento de intercambio que los zapatistas han diseñado como otra forma de hacer política, abajo y a la izquierda para compartir luchas y aprender. Primero organizaron un encuentro a nivel ciudad de Nueva York y luego a nivel nacional e intercontinental. “Para nosotros es primordial conocer al vecino, a la vecina, unirnos y luchar juntos, tomar decisiones de forma horizontal pero también lo es crear puentes con otras comunidades marginadas de migrantes, mujeres, lesbianas, homosexuales, transexuales, gente de color y crear relaciones con estas organizaciones”, comenta Haro.

Celebran sus encuentros con colectivos que tienen en común la lucha por la justicia, la dignidad y la democracia, y lo hacen en el corazón de El Barrio. Todos participan, desde los más ancianos a los niños, quienes clausuran estos encuentros en un acto simbólico en el que rompen “la piñata neoliberal”.

Ganar para motivar la lucha

Cuando un movimiento social gana una batalla, inevitablemente se gana la confianza de más gente que también quiere ganar. Esto sucedió en el año 2006 en El Barrio, cuando en un intento de desplazamiento de inquilinos pobres de su vivienda el Movimiento obligó a Steve Kessner – multi-millonario y dueño de 47 edificios- a que vendiera sus propiedades y se fuera de El Barrio. Lograron sacarlo del vecindario en lugar de que él sacara a los inquilinos de sus casas. Fue una batalla ganada que duró dos años, una victoria que les mereció un reconocimiento en la ciudad y, tal vez lo más importante, dio ánimos a los integrantes de Movimiento para seguir luchando,  palabras de Haro, “contra el neoliberalismo, cosificado en las corporaciones multinacionales y los caseros capitalistas”

Pero Steven Kessner fue sustituido por una compañía multinacional de Londres, llamada Dawnay, Day Group. Esto detonó el inicio de otra campaña intensa en 2008 contra esta corporación multinacional británica que tenía propiedades en varios continentes y decidieron hacer su primera compra estadounidense en El Barrio. Oscar nos cuenta que enviaron una delegación a cinco países de Europa “porque allá hay grupos y personas que apoyan nuestra lucha”. Finalmente, Dawnay Day, Group se derrumbo y ahora enfrenta un proceso de embargo por no poder pagar la hipoteca de las que eran sus propiedades. “Mientras tanto, las familias que habitamos en estas propiedades estamos listos para seguir luchando por nuestros sueños.”

El MJB no sólo gana batallas si no que gana organizadores. Diana Morales, por ejemplo. Ella es indígena Mixteca y ahora es organizadora en El Barrio. Nació en Tlapa de Comonfort, Guerrero y “por culpa del mal gobierno fui forzada de dejar mi país. Ahora en Nueva York enfrento la discriminación cotidiana por ser una migrante. Por eso decidí unirme a mis vecinos y luchar por la justicia”

Desde que su madre la llamó contándole  que les querían desalojar, dejó México y se unió al movimiento. Su inspiración son los zapatistas. “En la primera reunión escuche a los compas hablar sobre los zapatistas y vi que siguen en pie de lucha y que viven en forma autónoma, sin depender del mal gobierno”

Al principio Diana no creía que pudiera haber migrantes en NY que se atrevieran a salir a las calles a protestar y denunciar a los responsables de los problemas que enfrentan, pero lo hizo, y ahora es una de las voceras de la organización.

“Nunca me imaginé que un día lucharía con mi comunidad, pero ahora lo hago. Luchando unidos es la forma que seremos escuchados y el modo en que cambiaremos al mundo”

 El MJB también realiza campañas solidarias para apoyar las luchas en México. Lo hicieron en 2006 cuando se pronunciaron en contra de la represión en San Salvador Atenco bajo el lema “Todos somos Atenco”. También crearon los llamados “comités de la palabra verdadera”, células organizativas en más de 24 países en el marco de una campaña para sensibilizar sobre la situación de los zapatistas. El pasado año 2012 iniciaron también campañas para la liberación de los presos políticos en Chiapas.

 Seguir escuchándonos. Formar organizadores.

Hoy en día los vecinos de El Barrio siguen luchando contra el desplazamiento, esta es su lucha cotidiana. “Cuando organizas, te das cuenta de que de repente tienes una familia enorme y que si nos tocan a uno nos tocan a todos”, comenta Haro. Justo ahora están en proceso de formar nuevos comités porque hay tres edificios que quieren integrarse al movimiento. El único requisito indispensable para formar parte del MJB es organizar tu edificio.

“La idea es trabajar con ellos para poder aumentar el interés y la pasión de lucha. Eso los motiva. A veces se les hace muy difícil organizar porque nunca lo han hecho, se les hace incómodo tocar la puerta del vecino que no conocen y se preguntan “¿qué van a pensar de mi?.” Entonces son los mismos compas que ya lo han vivido los que van, los acompañan y les ayudan a convertirse en organizadores”.

Le pedimos a Juan Haro que nos cuente qué significaron para la gente de El Barrio las marchas silenciosas del pasado 21 de diciembre y los subsiguientes comunicados zapatistas. “Fue una muestra de dignidad de los compañeros” -comenta- mostraron su capacidad moral y organizativa, de poder hacer. Aún no nos hemos reunido a hablar de ello pero vamos a platicarlo con calma. Los compas de El Barrio los escucharon y están esperando lo que sigue.”

La otra forma de hacer política de la gente de El Barrio nos recuerda la reflexión del viejo Antonio, un viejo sabio recolector de historias y de la experiencia del pueblo, “el tiempo maya hecho hombre”, conocido por los cuentos del Subcomandante Marcos: “Las tres primeras de todas las palabras de todas las lenguas son democracia, libertad, justicia. Los hombres y mujeres verdaderos custodian como herencia esas tres palabras para que no se olviden nunca, las caminen, las luchen, las vivan.”

 Y esto es lo que hacen los organizadores del MJB. Como dicen los zapatistas, caminan, no corren, porque van muy lejos. Caminan preguntando y escuchando, construyendo y organizando en su forma de zapatismo urbano para luchar contra el desplazamiento neoliberal,  por una vivienda digna y por un mundo en donde quepan muchos mundos.

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