Archivo mensual: junio 2013

Gritos de Libertad por Patishtán

 

Marta Molina.- San Cristóbal de Las Casas, Chiapas

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Foto: Moysés Zúñiga Santiago

Desde el interior del penal número 5 de San Cristóbal de las Casas, Chiapas los presos pudieron oír hoy los gritos de “libertad” y “justicia” entonados por centenares de indígenas de El Bosque y voces solidarias a favor de la liberación de Alberto Patishtán Gómez a 13 años de su encarcelamiento.

Mientras tanto, afuera, indígenas tzotziles de El Bosque, miembros de Las Abejas de Acteal e integrantes de El Pueblo Creyente se congregaron desde la mañana para realizar una misa católica en la entrada del CERESS -Centro Estatal para la Reinserción Social de Sentenciados- y rezar por la liberación del profesor tzotzil condenado a 60 años por un crimen que no cometió.

A la intemperie y en frente de una sencilla mesa improvisada en donde descansaba una tosca Biblia, dos recipientes con ostias sagradas y dos botellas de agua bendita el párroco de Simojovel, Marcelo Pérez dio inicio a la eucaristía: “No ser solidarios es ser cómplices de estas injusticias de los gobiernos injustos”, dijo.

Durante la misa, de alto contenido político y reivindicativo, se insistió en que la negación de la libertad de Alberto Patishtán es también la expresión de que los pueblos indígenas están todos encarcelados: “Es un mensaje del estado, quien tiene en sus manos las leyes para encarcelar a inocentes y liberar a asesinos como los autores materiales de la Masacre de Acteal”, señaló el párroco de Simojovel quién imploró la libertad de Patishtán y los pueblos indígenas “en nombre de Dios”.

Después del culto, celebrado en tzotzil y en español y durante el cual se entonaron cantos religiosos al unísono, los presentes marcharon alrededor de los muros de la cárcel encabezados por el padre Magdaleno Sánchez Ruiz, Párroco de El Bosque, quien portaba un estandarte de la Virgen de Guadalupe.

A pesar de las condiciones de dejadez en las que se encuentra el terreno contiguo a los muros del penal lograron dar la vuelta completa en una especie de abrazo colectivo de apoyo al profesor tzotzil y a sus compañeros presos injustamente.

“Hacemos como los peregrinos que dieron vueltas a Jericó para destruir a su enemigo”, comenta el padre Marcelo Pérez durante la marcha. “Nuestro caminar es una ofrenda a Dios y un apoyo solidario a Patishtán”, añadió.

Los integrantes de El Movimiento del Pueblo de El Bosque por la Liberación de Patishtán celebraron hoy 13 años de su necesario surgimiento, motivado por el encarcelamiento del profesor tzotzil y comentaron que no pararán de luchar hasta que su compañero salga libre “porque él es inocente, lo único que hizo fue querer ayudar al pueblo, le fabricaron un delito por querer destituir a un presidente municipal autoritario y corrupto, Manuel Gómez Ruiz”, recuerda Martín Ramírez, profesor y compañero de juventud de Alberto, entre gritos de “justicia, justicia”.

El expediente del Caso de Alberto Patishtán llegó hace dos semanas al Tribunal Colegiado de Chiapas remitido por la Suprema Corte y a día de hoy se sigue esperando que se designe un Magistrado Ponente para que elabore el proyecto. Posterior a eso tendría que ser listado o discutido en un término no mayor de 10 días -como establece el Código Federal de Procedimientos Penales. Sin embargo, los abogados de Patishtán consideran que por la complejidad del Caso el asunto puede demorar hasta agosto -por el período vacacional- aunque no descartan que se de una resolución ajustada al Código y se resuelva en dos semanas.

Leonel Rivero, el actual abogado de Patishtán, acompañó el acto simbólico en frente del CERESS 5 y comentó que, como parte del apoyo internacional a la liberación de Alberto, el día 4 de julio, Baldemar Velázquez -organizador y líder defensor de los derechos de los campesinos en los Estados Unidos, compañero del luchador social Cesar Chávez y discípulo de Martin Luther King- visitará a Alberto Patishtán.

El mismo Profesor habló desde las entrañas de la cárcel a través de una Carta que fue leída de la voz de Román a escasos metros de las rejas del penal. Patishtán externó su agradecimiento a todos los que, el día que cumple 13 años entre rejas, dedicaron su esfuerzo y creatividad a pedir su libertad: “No me arrepiento de haber ayudado a mis hermanos pobres, sino al contrario me siento feliz de haber cumplido un poquito de mi deber y no como una obligación”.

A su vez expresó que con la ayuda de los que le apoyan –como los que apoyaron a Jesús y le ayudaron a cargar la Cruz- se siente con fuerzas “y mi cruz que llevo la siento liviano y sé que llegaré al triunfo en unión de todos ustedes”. Su carta, terminó con un llamado a la esperanza y un grito de “la Verdad nos hará libres”

Al finalizar la marcha, Carmen Gómez Gómez, coordinadora del Movimiento del Pueblo de El Bosque se acercó a las puertas del penal y organizó una comitiva de 10 personas para que entraran a visitar a Patishtán insistiendo en que  pasaran los que aún no le conocen. Compañeras y vecinas del profesor, emocionadas, no dudaron en entrar a visitarle y traspasar los muros del penal para abrazarle en persona y darle la fuerza necesaria mientras sigue la eterna espera que decidirá su libertad.

San Cristobal de Las Casas, Chiapas. 19 de junio de 2013. Carmen Gomez Gomez (derecha), a la entrada del penal donde se encuentra recluido hace 13 anos su sobrino Alberto Patishtan Gomez  Foto: Moyses Zuniga Santiago.

Carmen Gomez Gomez (derecha), a la entrada del penal donde se encuentra recluido hace 13 anos su sobrino Alberto Patishtán Gómez
Foto: Moysés Zúñiga Santiago.

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Palabras de Martín Ramírez López, Coordinador del Movimiento del Pueblo de El Bosque por la Libertad del profesor tzotzil Alberto Patishtán durante la marcha realizada el 19 de junio alrededor del penal en donde lleva 13 años encarcelado injustamente.

El compañero de profesión y de infancia del preso político asegura que no pararán de luchar hasta que su compañero salga libre.

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“Alberto Patishtán viene de la raíz de nuestro pueblo noble”

Marta Molina.- San Cristóbal de Las Casas, Chiapas

Don Raúl Vera, Presidente del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas y Obispo de la Diócesis de Saltillo -Coahuila- no ha dejado de estar al pendiente del proceso jurídico y de la solidaridad que se ha volcado en torno al caso de Alberto Patishtán. A ocho días de que se cumplan ya 13 años del encarcelamiento injusto del profesor tsotsil pronunció estas palabras al respecto iniciando con una frase que viene del Evangelio: “ Por los frutos se conoce el árbol”

San Cristobal de Las Casas, Chiapas. 11 de junio de 2013. Carmen Gomez Gomez, tia de Alberto Patisthan, Leonel Rivero, abogado del caso y Raul Vera Lopez, obispo de Saltillo hoy en rueda de prensa. Foto: Moyses Zuniga Santiago.

San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. 11 de junio de 2013.
Carmen Gómez Gómez, tía de Alberto Patisthán, Leonel Rivero, abogado del caso y Raúl Vera Lopez, Obispo de Saltillo hoy en rueda de prensa.
Foto: Moysés Zúniga Santiago

“La presencia de Alberto Patishtán en las cárceles donde ha estado ha sido una experiencia de ayuda espiritual a los demás compañeros que, con él, sufren las prisiones y que entre ellos se encuentran muchos que injustamente son prisioneros.

No sólo Alberto ha ayudado a la gente que está en las cárceles. Alberto, continuamente ha emitido mensajes a las persones que estamos luchando por los Derechos Humanos, luchando por las causas de justicia, en las calles y fuera. Hemos recibido constantemente la palabra de Alberto de esperanza y ánimo.

Alberto es un hombre de un valor humano que ya lo quisieran tener tantas personas que lo han juzgado, y que lo han juzgado fabricando el delito.

Alberto ha dado prueba de ser un hombre que entiende lo que debe ser este país y precisamente por eso, porque como a los intereses de muchos afecta el que en este país haya justicia y se restablezca el derecho, como a tantos otros luchadores sociales, se les quiere cerrar la boca, se les quiere impedir el trabajo por la verdadera paz que México merece: el trabajo por el restablecimiento de un México en el que todos tengan respetados sus derechos y su dignidad.

Alberto viene de una raíz que es la raíz de nuestro pueblo noble. Cuando Bartolomé de las Casas le escribió al rey le dijo: en este pueblo en donde los esbirros –asesinos que hicieron barbaridad y media contra los pueblos indígenas- se convierten en príncipes los príncipes son convertidos en vasallos y sometidos. Si una persona noble, con un orden justo en su mente y en su corazón ha sido sometida por un país en donde la impunidad es la característica, en donde hay criminales de todo tipo, criminales de cuello blanco, criminales que presiden carteles, criminales que están incrustados en el servicio público y en los puestos políticos y que han generado la violencia y la muerte en este país. Estos viven como príncipes protegidos por este Estado que ha convertido nuestro país en un desastre. Y en cambio, las personas que defienden los derechos humanos, las personas que tienen principios, esas personas que sí entienden lo que debe ser la dirección de un país son a los que llamaba príncipes Bartolomé de Las Casas porque él siempre defendió la grande nobleza, la grande calidad, la hospitalidad, el orden con que estos hermanos vivían y que vinieron a ser sometidos por unos esbirros a quienes incluso en sus propios países les perdonaron la vida porque subieron a las carabelas, porque subieron a la aventura y vinieron aquí, a cargarse de oro y regresarse como príncipes.

Se sigue dando esta paradoja en nuestro país, en donde los esbirros son príncipes, en donde la gente noble, la gente que tiene la calidad humana para darle un verdadero sentido a la vida del país como es Alberto Patishtán, están sometidos, allí, queriendo callar sus voces, en las cárceles. Y otros, amenazados, y otros que constantemente están exponiendo su vida y que incluso llegan a la muerte.

Le pedimos al Señor que Alberto esté libre, que en México al final veamos una luz, una luz de que todavía hay esperanza, para la justicia y para la lucha para el bienestar de todos los mexicanos como la que ha sostenido Alberto.

La injusticia en este país está a tal grado que ya lo están llevando a una situación de una gran indignación y de una grande incomodidad y de una desazón y un incremento de la impunidad que genera una situación más violenta todavía.

Si Alberto no sale, sería una violencia más, porque no es contra Alberto Patishtán, es contra todas las personas que hemos decidido unir nuestras voces a pedir justicia y a pedir el respeto del derecho. No es nada más contra Alberto, Todos Somos Alberto Patishtán, todos los que peleamos por la justicia

CONVOCATORIAS para el próximo 19 de Junio, día en que Alberto cumple 13 años preso injustamente.

Convocamos a la toda humanidad de todo el mundo a que se unan con nosotros-as el 19 de Junio del 2013  a una Celebración Eucarística (Santa Misa)  se llevará a cabo a las 9:00  horas de la mañana  (hora normal) en la entrada del cereso número 5 de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México.

Alberto Patishtán convoca a realizar un Acto Político Cultural frente a Bellas Artes el 19 de junio.

In Guatemala, a long road to justice

Marta Molina for WNV | June| 2013

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A woman from the indigenous Ixil community holds a cross with the name of a family murdered in 1986 in the village of Sajsiban. (WNV/CPR Urbana)

Two weeks ago, Guatemala’s Constitutional Court overturned the historic guilty verdict of the nation’s former military dictator Efraín Ríos Montt, who had been convicted of committing genocide and crimes against humanity during his short reign from 1982 to 1983. The Constitutional Court’s decision annulled Montt’s 80-year prison sentence and ordered that the final weeks of the case be retried. At 86 years old, Ríos Montt was the first former head of state in Latin America to be sentenced for genocide by his own country.

In response, human rights organizations across Latin America organized actions protesting the sentence annulment, supporting the victims of genocide and condemning legal impunity. In Guatemala, an estimated 5,000 people marched through the capital on May 24. Simultaneous actions occurred in front of the Guatemalan embassies in Buenos Aires, Argentina; Mexico City, Mexico; Managua, Nicaragua; Lima, Peru; Tegucigalpa and San Pedro Sula in Honduras. Additional protests occurred in El Salvador and Costa Rica.

Competing interests

David Oliva, a member of the human rights organization HIJOS Guatemala, said that the march in Guatemala was the biggest mobilization he has seen around the issue of memory and unmasking impunity in the justice system.

“Today there are more people out than the day that Guatemala mobilized to protest the assassination of Monseñor Gerardi,” he said, referring to the Guatemalan bishop and human rights defender who was murdered two days after the 1998 publication of the groundbreaking report Guatemala: Never Again. The report compiled hundreds of testimonies about crimes committed during the nation’s protracted civil war and genocide against indigenous communities, and it laid the groundwork for Montt’s subsequent trial.

At the march, human rights activists who had spent years organizing for Montt’s trial asserted that the ruling and sentence was still valid.

Pilar Maldonado of the Center for Justice and Accountability — one of the two co-counsels on the trial — has spent the last 13 years seeking justice for Montt’s crimes. He explained, “The sentence was definitive, and we are going to defend it. This ruling from the Constitutional Court cannot stop justice in Guatemala. We are not disposed to repeat the trial, because it is disrespectful to the Ixil victims and the other communities who were also victims of genocide.”

Montt’s legal battle began in 1999, when he was indicted for torture, genocide and crimes against humanity. In 2012, he was re-indicted, and indigenous Ixil communities began presenting testimonies about the reign of terror and murder that occurred under Montt’s military dictatorship from 1982 to 1983.

But at the same time, the business elite of Guatemala began openly positioning itself against Ríos Montt’s trial. The nation’s leading business association, the Coordinating Committee of Agricultural, Commercial, Industrial and Financial Associations,publicly stated that it “defends the importance of knowing how to leave the past behind.” To Oliva, this stance clearly exposed those who financed genocide in Guatemala — and who now benefit from burying this history.

According to Nelson Rivera, a human rights activist and member of the Community Press, genocide, historical memory and today’s business practices are all connected. “They are all involved,” he said. “Those who are in the right-wing parties, those in organized crime and drug trafficking, the traditional elite families — and now transnational economic interests.”

But while elites worry that the admission of genocide threatens international investment, those in indigenous communities who have felt state terror argue that overturning the ruling is a national disgrace.

Andrea Ixchiu Hernandez, a young indigenous woman from the Quiché community in Totonicapán, was one of the thousands of people who marched in protest of the annulment. Ixchiu explained that what is happening now is an offense, not only to the dignity of the Ixil people, but to all of the people of Guatemala.

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Indigenous Ixil women marched in Guatemala City on May 24 to protest the annulment of former military dictator Rios Montt’s sentence for genocide. (WNV/CPR Urbana)

“Unfortunately we are used to these dirty tricks by the justice system, which benefits those with money,” she said as the march passed Guatemala’s Supreme Court. She took a moment to read aloud the signs: “Genocide is written with a G, for military Government.” “You can retry them but they’ll never be innocent.” “My heart is Ixil.”

Ixchiu explained that she and others are fighting for the integrity of Guatemala’s justice system, but also for a legal recognition of Maya law and the laws of all indigenous communities.

A female face

Across Latin America and Spain, feminist organizations led the solidarity movement. In Honduras, one of the core organizers of the protest outside the Guatemalan embassy in Tegucigalpa was Helen Ocampo, a member of a feminist studies group.

“We are in solidarity with the women who were attacked, raped and killed,” she explained in a phone interview.

Neesa Medina, from the Center for Women’s Rights in Honduras, was also at the protest in Tegucigalpa.  “It was an action of solidarity among women that transcends what happens in our own country,” she said. She explained that the call for solidarity protests came from a group of women in Guatemala rather than from organizations or political parties. Medina joined the solidarity effort, she explained, because she recalled the images from the trials, in which she could see the women’s pain, and she identified with them. “I can’t erase the images of the Ixil women from my mind, nor their stories. That’s why we will keep standing up for the role of women in indigenous communities, not just as victims but as fighters,” she said.

In Madrid, Mercedes Hernández, the president of the Guatemalan Women’s Association, also helped organize solidarity protests. To her, the entire struggle for human rights has a female face, and the history of resistance in Latin America can be seen as the history of the rights and struggles of women. In Guatemala, widowed women spent decades organizing to defend human rights, assuming community leadership roles and full responsibility for the children when men were killed in the conflict. All Latin American countries have these women. In Argentina, for example, the Mothers of the Plaza De Mayo — an organization of women whose children or grandchildren disappeared during the country’s military dictatorships — are the most prominent group defending human rights.

Yet, this organizing history is often buried, in part because the original violence is never fully acknowledged. Hernández explained that the truth commissions that have narrated the conflicts of Latin America have often hidden the use of sexual violence as a weapon of war. In Honduras, for example, femicides increased 160 percent after the 2009 coup d’état, prompting Medina and others to begin an organizing effort that has not stopped to this day. “We didn’t let ourselves be forgotten,” she said. “Because we have the constant fear that something similar may happen again.”

According to Hernández, these commissions have also obscured the gender violence in Guatemala’s past, in which unarmed women constituted more than 40 percent of those murdered during some of the worst moments of the crisis.

A continent looking for justice

Twenty-nine-year-old José Guadalupe Pérez Rodríguez was one of hundreds of people who joined the solidarity protest at the Guatemalan embassy in Mexico City. Pérez Rodríguez explained that he is connected to Guatemala not only by geographical proximity but also by the countries’ shared histories of forced disappearances — a history that claimed his own father in 1990. In Mexico, he explains, more than 20,000 people have disappeared over the last six years — during a time in which the country is allegedly under democratic rule. 

Despite the annulment of the sentence, Pérez Rodríguez still sees Montt’s trial as an example of how Latin American nations can address state-sanctioned violence — both past and present. “They sought for 31 years to bring one of those responsible for genocide to trial, and in Mexico we are very far from achieving anything similar,” he said.

For many across Latin America, the trial against Ríos Montt was a global demonstration that a national judicial system can put its own history on trial without the introduction of a third party. On the ground in Guatemala, it brought the debate about genocide into the streets, challenging those who were convinced that genocide never took place. It also opened the door for further investigations, not only into genocide enacted against the Ixil people between 1982 and 1983, but into the crimes that occurred throughout the course of Guatemala’s 36-year war — and during other periods of mass violence in Latin America.

Organizers explain that the next struggle is to have Montt’s sentence — and the dignity of the trial — restored. Forty-one-year-old organizer Daniel Pascual is from El Quiché, a region in southern Guatemala. In his community, half of the entire population was massacred. Three of his six brothers were murdered, as well as many of his aunts and uncles. He explains that the next step is to continue the battle over the memory and dignity of Guatemala.

Bridget Brehen, who works with the Network in Solidarity with the People of Guatemala, agrees. She recalls that at the end of Montt’s trial, many exclaimed, “‘We did it!’”

“But now we face the next challenge,” she said. “With any victory comes the next phase of struggle.”

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Guatemala: Voces de Dignidad

Reportaje de Marta Molina para Estación Sur en la WDR (Deutsche Welle Westdeutscher Rundfunk) www.funkhauseuropa.de/sendungen/estacion_sur/
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Ríos Montt, junto con su ex jefe de inteligencia militar, José Mauricio Rodríguez, fue acusado por la matanza de 1.771 personas y el desplazamiento forzado de decenas de miles más en el denominado Triángulo Ixil, en el departamento de Quiché Sur durante su gobierno de facto entre 1982 y 1983.
Llamamos, desde México, a los activistas y organizadores que participaron de la manifestación del pasado viernes 24 de mayo en Guatemala, en repudio a la decisión de la Corte de Constitucionalidad.
Hoy oiremos voces de dignidad frente a la decisión de este órgano que ordenó el pasado 20 de mayo repetir el juicio contra el ex dictador guatemalteco Efraín Ríos Montt a partir de las sesiones del 19 de abril. Con esta decisión anuló la parte más importante: la sentencia condenatoria a 80 años de prisión por genocidio y crímenes de guerra. A sus 86 años es el primer gobernante latinoamericano en ser juzgado por genocidio en su propio país.