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[Retales] Y el silencio se convirtió en poesía y México escuchó

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San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. 07 de mayo de 2011.
Más de diez mil bases de apoyo del Ejercito Zapatista de Liberacion Nacional marchan en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas en el estado de Chiapas en apoyo a la Marcha Nacional por la Justicia y contra la impunidad que encabeza el poeta Javier Sicilia en la capital del pais. Foto: Moysés Zúñiga Santiago.

Marta Molina

En un México que reinado por la violencia y asfixiado por el dolor, ya no es digno de la palabra, el silencio de los justos se convirtió en acción cuando salieron a caminar los que creen que otro mundo es posible y con su acción lo hacen realidad.

En los dos últimos años, dos marchas encabezadas por el EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) y sus bases de apoyo volvieron a obligar al país a voltear hacia “los sin nombre y los sin rostro”. La primera, el 7 de mayo de 2011, la segunda el 21 de diciembre de 2012. Las dos en silencio.

El 7 de mayo de 2011, 50mil zapatistas inundaron la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, en el Estado de Chiapas- caminado en silencio. Hacía más de 10 años que no salían tantos y tenían una fuerte razón para hacer presencia dignamente en las calles de la Vieja Jovel: “¡Estamos hasta la Madre!”, una expresión muy mexicana para expresar hartazgo. ¿Hartazgo de qué? De la violencia y la guerra en México, una guerra “contra las drogas” anunciada y desatada por el ex presidente del país Felipe Calderón en 2006 que dejó más de 80 mil muertos, más de 30.000 desaparecidos y 150 mil desplazados en lo que duró su sexenio. Víctimas también sin rostro y relegadas a seguir siendo cifras y tratadas como “daños colaterales”.

¿Y por qué el 7 de mayo? Acudieron al llamado de un poeta, Javier Sicilia, al que le acababan de asesinar a su hijo, Juanelo -de poco más de 20 años- junto a seis amigos más en la ciudad de Cuernavaca, en el Estado de Morelos.

Sicilia abandonó la poesía después de su tragedia, y a su tragedia se unieron millones de víctimas de una guerra atroz y silenciada que empezó incluso antes de Calderón y que continúa hasta hoy con Enrique Peña Nieto en el poder y con la aprobación de los Estados Unidos. Por ello, el poeta convocó a una Marcha Nacional por la Paz que salió en silencio el 5 de mayo de la ciudad de Cuernavaca y que llegó al zócalo de la Ciudad de México el 8 de mayo. Su llamado se escuchó a lo largo y ancho de la república y desde todos los rincones del país llegaron al zócalo unidos bajo un “Estamos Hasta la Madre de la violencia y la guerra” en el que no importaba ni origen, ni clase social, ni tendencia política. Era un “Ya basta” a la muerte, que no distinguen entre los de arriba y los de abajo entre indígenas y no indígenas o entre pobres y ricos.

Los zapatistas convocaron a sus bases a apoyar al poeta Sicilia y a todas las víctimas de la guerra. No llegaron a la Ciudad de México, pero desde San Cristóbal de las Casas les hicieron llegar su mensaje a todas las personas que en silencio caminaban, que escucharon su dolor y la digna rabia de sus palabras, les hicieron saber que en su “Alto a la Guerra”, que en su “No más Sangre”, que en su “Estamos hasta la madre”, no estaban solos.

Sabían los zapatistas -así lo expresaron en un comunicado leído por el Comandante David el 7 de mayo en San Cristóbal de Las Casas- que “estas nobles personas no nos están llamando o convenciendo para ser de una religión, una idea, un pensamiento político o una posición social. No nos están llamando a quitar un gobierno para poner otro. No nos están diciendo que hay que votar por uno o por otro. Estas personas nos están convocando a luchar por la vida. Y sólo puede haber vida si hay libertad, justicia y paz”.

Ese día, miles de hombres, mujeres, niños y ancianos del EZLN dijeron su “pequeña palabra”, únicamente con presencia. Estaban ahí porque personas de corazón noble y dignidad firme les convocaron a manifestarse para parar una guerra que ha llenado de tristeza, dolor e indignación los suelos de México, una guerra que ha tenido como principal blanco militar a seres humanos inocentes, de todas las clases sociales que nada tienen que ver ni con el narcotráfico ni con las fuerzas gubernamentales. Y ellos, 50mil, les dijeron en silencio que no están solos.

Otro silencio se hizo palabra el 21 de diciembre de 2012, el día en el que los mayas anunciaron el fin de un ciclo y el comienzo de otro, el día del “13 baktún”. Bien temprano en la mañana 50mil mayas zapatistas salieron de las 5 zonas autónomasy marcharon en silencio, en 5 ciudades chiapanecas: Ocosingo, Palenque, Altamirano, Las Margaritas y San Cristóbal de las Casas. Las mismas que el 1 de enero de 1994 tomaron con las armas.

Fue la movilización pública más grande en la historia del EZLN-, una acción masiva, disciplinada y simultánea, no vista desde los días del alzamiento insurgente del primer día del año 1994. Por aquel entonces, salieron para gritar ¡Ya Basta! y expresar su hartazgo declarando la guerra al gobierno del entonces presidente de México Carlos Salinas de Gortari y manifestar su rechazo a la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC). Pero este día 21, a menos de un mes del regreso del PRI –Partido Revolucionario Institucional- a la presidencia con Enrique Peña Nieto, vinieron a decir, de manera pacífica, desarmados, aquí estamos y a constatar la necesidad de otro mundo que sólo se puede conseguir escuchando, con organización, disciplina y trabajo diario para construir la libertad.

La dignidad rebelde indígena maya caminó en absoluto silencio. ¿Resurgimiento de los zapatistas?, ¿reaparición?. Más bien vinieron a decirle al pueblo mexicano y al mundo que nunca se fueron. Se prepararon durante más de 10 años para salir de la oscuridad el 1 de enero de 1994; desde entonces, casi 20 años después, no han dejado de trabajar, organizar y luchar por su autonomía.

Los jóvenes que marcharon ese 21 de diciembre, han nacido ya en el seno de la lucha zapatista y ahora tienen 20 años. Lo vimos en las mujeres y hombres que caminaban con sus bebés, el futuro de la lucha, el sentido de la misma, el motivo por el cual seguir luchando.

En la marcha del 21, no hubo comunicado. No hubo palabra hasta bien entrada la tarde, mientras la atención mediática se volcaba en las profecías mayas del fin del mundo. Fue un poema:

¿Escucharon?

Es el sonido de su mundo derrumbándose.
Es el del nuestro resurgiendo.

El día que fue el día, era de noche.

Y noche será el día que será el día”

¡Democracia!

¡Libertad!

¡Justicia!

¿Qué es lo que los zapatistas quisieron expresar al mundo con su caminar en silencio y la pregunta ¿Escucharon?. Un oxímoron personificado en los 50mil que marcharon, un “nosotros si estamos haciendo la tarea; ¿ustedes?” Mientras el mundo se derrumba tal como lo conocemos, ellos siguen construyendo día tras día otro mundo “en el que quepan muchos mundos”.

El 21 de diciembre resonó el digno silencio de los zapatistas, que por sus pasos hablaron y nos contaron su camino andado y el que queda por recorrer. Vimos su digna presencia, la vigencia del ¡Ya Basta! que pronunciaron el 1 de enero de 1994. Mostraron al mundo su rebeldía y su ser congruentes con lo que dicen y hacen. Fue una lección de dignidad.

El silencio y el dolor de las víctimas de la guerra contra las drogas, la poesía hecha acción en las marchas silenciosas que tuvieron lugar en México en los últimos dos años demuestran que alguien en este país está escuchando como mínimo los que creen que el mundo que se derrumba está embarazado de otro que puede nacer.

2 Respuestas a “[Retales] Y el silencio se convirtió en poesía y México escuchó

  1. el movimiento zapatista debe gobernar mexico

  2. Muy bueno….. Difundido!!!

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