[Retales de memoria: Resiliencia] “Tercera carta a mi hijo”  

Marta Molina (texto) y Alessandro Bo (fotos)

Ciudad de México, 11 de Junio de 2014

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Hace más de cinco años que Toño no ocupa su cuarto, pero está todo intacto. Su ropa en el armario, sus muñecos de jugadores de hockey sobre hielo,  y su colección de coches de metal repartida en tres estanterías encima de su cama. En la pared, una reproducción del cuadro de “El dormitorio en Arlés” de Van Gogh y una enorme bandera de Canadá, país en el que estudió durante un año.

María Guadalupe respira profundo antes de empezar a escribir la tercera carta a su hijo aún a sabiendas de que no podrá enviarla a ningún lugar.

Le tiembla la voz, sus ojos claros se llenan de agua pero no salen lágrimas. Ya no le quedan. A veces habla de Toño en presente, a veces en pasado y a veces usa ambos tiempos verbales seguidos. “Era, es, no sé”, dice.

Resiliencia es la palabra que mejor define a esta mujer de 64 años que desde el 25 de enero de 2009 cuenta los días que hace que su hijo no está con ella.

Toño, a los 32 años empezó a trabajar con ICA Fluor Daniel, filial de Ingenieros Civiles Asociados (ICA), la mayor constructora de México, en Monclova, Coahuila, estado limítrofe con Estados Unidos. “Siempre quiso ser constructor y luchó por trabajar de lo suyo y lo consiguió. Era bueno en lo que hacía. Nos visitaba cada dos meses hasta el 25 de enero de 2009”.

Querido Toño,

Han pasado tantos meses, tantos años, cinco años y casi cinco meses. Se aproxima tu cumpleaños  y esas fechas le marcan a uno. 38 cumplirás.

Estamos bien. Seguimos buscándote. Donde quiera que estés, que estés bien, no te preocupes por nosotros, porque Dios nos ha dado mucha fortaleza. Estamos de pié que es lo importante. Si en algún momento, la adversidad que te tocó vivir, las personas que te hicieron tal adversidad, nos tumbaron, nos derribaron, nos hemos ido levantando poco a poco y estamos en la lucha.

Confiamos en que un día Dios nos va a hacer el milagro de que sepamos de ti, como sea su voluntad. Porque no queremos quedarnos sin saber en donde quedaste, sin saber… qué pasó. Por qué y para qué. Y sobre todo que haya justicia, que las personas malas paguen con cárcel lo que hicieron porque se llevaron a mucha gente inocente que no tenía nada que ver con la delincuencia.

Donde estés que sepas que te seguimos amando y que te recordamos todos los días, que no dejamos de nombrarte y yo en especial le agradezco a Dios haber sido tu mamá, que me haya dado un hijo tan maravilloso. Porque eras el pegado a mí.

Qué lástima que te gocé tan poco tiempo pero todos los “te quiero”, todos los abrazos que nos pudimos dar, nos los dimos. Es una de las cosas que me ayudan a sobrevivir.

No se si ya lo presentías pero cuando te fuiste a trabajar a Coahuila cada llamada era un “te quiero mucho mami, no lo olvides, te quiero mucho”. Que sepas que esto me ayuda a seguir sobreviviendo porque siempre nos dimos ese cariño.

Hijo mío donde quiera que estés no te olvides de nosotros y con interdicción de Dios cuídanos y protégenos y que logremos el objetivo que es encontrarte. Como sea pero encontrarte.

Al salir del cuarto, a la derecha, hay un pequeño altar en el que María Guadalupe se hincaba a rezar cada día a las seis de la tarde, la hora en que su hijo desapareció, hasta que se lastimó las rodillas. Hay una foto familiar en la que está Toño, su hermana y sus papás, los cuatro sonrientes en lo que parece la escena de un cumpleaños a juzgar por el pedazo de pastel que se cuela en la parte inferior del marco. Una vela, apagada, varios santos y una gran estampa de la Virgen de Guadalupe. “Me la regaló una amiga”, dice la mamá de Toño. “Ella tenía una hija desaparecida y la encontraron a los siete meses. Cuando me la dio me dijo que cuando apareciera Toño, la pasara y se la diera a otra persona, pero hasta día de hoy, no pude hacerlo”.

Resiliencia es María. Quien convirtió su dolor y su enojo en la fuerza necesaria para recorrer el país con la foto de su hijo organizando caravanas de paz con movimientos de víctimas que luchan en contra de la guerra contra las drogas en México. Se juntó con organizaciones de derechos humanos que exigen justicia por los desaparecidos y asesinados y convirtió su vida en un periplo de investigación y lucha para encontrar a su hijo.

Para José Antonio Robledo Fernández, Toño. Desaparecido en Monclova, Coahuila el 25 de enero de 2009.

 

2 Respuestas a “[Retales de memoria: Resiliencia] “Tercera carta a mi hijo”  

  1. María Guadalupe Fernández Martínez.

    Apreció mucho el arte de ambos, la solidaridad y sensibilidad para el dolor.

  2. maria del pilar hernandez lopez.

    Sinceramente Dios ayude a todas las familias que tienen a alguien desaparecido .Que pronto puedan saber de todos y cada uno de ellos.

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