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[Pausa] ¿Escuchamos?

@martamoli_RR / La Paz / 13 de noviembre de 2019

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Foto: China Martínez / La Paz

¿Escucharon? Es el sonido de su mundo derrumbándose es el del nuestro, resurgiendo. Esta frase, poema, verso, es parte de un comunicado que envió el Subcomandante Marcos después de la marcha del 21 de diciembre de 2012. Lo recuerdo bien: era el día del fin de ciclo maya, el 13 baktún. Fue una marcha en silencio, de unas 5 horas. Eran más de 10mil mayas zapatistas marchando en silencio durante más de 4 horas. Perfectamente organizada, y en absoluto silencio. Otro poema, el que crearon ese día en las calles de San Cristóbal de las Casas. Marcharon en 5 ciudades chiapanecas. Sumaban 50mil. Fue un rugido de dignidad que me persigue en sueños y en pensamientos de forma recurrente. Sobre todo, cuando veo desfilar la dignidad o cuando siento que no nos estamos escuchando suficiente.

Estoy en una de estas situaciones. Llegué a Bolivia justo después de las elecciones. Desde ese día, como saben, la situación en el país no ha parado de cambiar.
Elecciones-Fraude-Marchas pidiendo democracia-bloqueos- convocatoria de elecciones-renuncia-golpe cívico militar- marchas por la dignidad-presidenta interina-golpe-no golpe-opina-no escuches-tragate la info que te dan con un embudo- posiciónate ya-fraude-elección irregular-Evo si-Evo no- pero cómo puedes hablar mal de Evo con todo lo que hizo- pero cómo se te ocurre sacar los trapos sucios ahora que hubo un golpe-los agravios a los pueblos indígenas? A la pachamama? -los pactos con la derecha neoliberal que ahora pasa factura?- fue lo mejor que le pasó al país no importa las cagadas que haya hecho- con todo lo que ganamos- estamos en un golpe de estado-lo siento pero no es un golpe- pues claro que es un golpe-  Pinches egos- pinche poder-¿democracia? Y eso qué es? Macho Camacho- Mesa-mesías-caudillos-presidencia interina – Biblia-militares-policía- aparente normalidad- paz impuesta a golpe de golpe- “los alteños” bajan los alteños- barricadas vecinales con palos, piedras y cocteles molotov en La Paz porque “bajan los del Alto”- hay que prepararse-no salgan-cierren puertas- Nadie baja- se asustan de ver a sus propios vecinos en la esquina de arriba- racismo asqueroso – violencia machocrática- la derecha coptando la indignación- “¡qué bajan qué bajan!- ¿Quién?- son sus propias sombras-Asco inmundo de ver cómo la gente tiene miedo de sus propios vecinos, de los de tez mucho más oscura, de los que son campesinos o campesinas, de los que viven en el Alto, de las que visten pollera. Piche racismo. Nunca se fue. Eso si se quedó independientemente de todas las conquistas sociales que se hicieron durante los primeros años de Evo. Nunca se fue y hoy está más feo que nunca -golpe-no golpe- ¿quienes son los golpeados? – qué pinche privilegio poder opinar desde tu posición. Pausa.

Hasta que la dignidad marchó ayer por la tarde y se hizo escuchar. Bajaron, si. I bajaron miles, como hormiguitas. Autoconvocados. ¿Qué les une? Son vecinos. Pero no les han convocado ni las juntas vecinales ni el Movimiento al Socialismo que intentó montarse a la marcha casi a su fin. Era la gente de El Alto que bajaban. Ayer si. Bajaron a decir bien alto “mírame, soy tu vecino y estoy marchando de forma pacífica”, “también tengo mis demandas y no somos los vándalos que, aprovechando la confusión y la policía amotinada asaltaron farmacias y comercios la noche del sábado en El Alto. Que, por cierto, esto pasó, sobre todo, en El Alto. Allí donde vive Celia, la mujer que ayuda a Sílvia una vez al mes y que a pesar del conflicto, bajó a trabajar dejando a sus dos hijos solos en casa. “Mamá, están tocando la puerta”. No abras, hijo. No abras”. Les llamaba a cada rato. Se quedó esa noche en casa porque no podía regresar al Alto. No había transporte. Y sus hijos, seguramente no pudieron dormir.

Ayer desfiló la dignidad por el centro de La Paz. Eran los y las de El Alto. Las mujeres de pollera, los que trabajan al día y los que saben organizarse para marchar juntos dejando atrás sus colores políticos así como la whipala integra, en todos sus colores, las formas pluridiversas de ver y de ser.

Hoy, “los de El Alto” se han reunido todo el día de lante de la UMSA (Universidad Mayor de San Andrés) . Así como saben hacer, escuchándose y mirándose con paciencia -aunque eran una multitud- a ver si realmente pueden encontrar un rumbo para este país. Porque nunca Nadie les regaló nada.

Ah! Y me copio del Sub: Este post tiene banda sonora, y viene de Chile: https://www.youtube.com/watch?v=0H5FbMqEjR4

 

 

“El Alto siempre ha estado de pie”

Madre alteña de 70 años habla con nosotras durante la marcha más multitudinaria de las personas de El Alto en La Paz. Piden que pase lo que pase se respete su dignidad.

Bolívia (I): De la elección al golpe -de quién contra quién-

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FOTO: China Martínez / La Paz

(I) De la elección al golpe -de quién contra quién-

@martamoli_RR / La Paz / 10 de noviembre de 2019

Bolivia petó. En las calles, sirenas, disparos, gritos y gente corriendo sin saber quién es quién. Se ven focos de fuego a lo lejos y la recomendación para todo el mundo es la de no salir. Compañeras de El Alto dicen que les han cortado el agua y que están prendiendo fuego a casas de sindicalistas, lideres indígenas y partidarios del MAS de Evo (Movimiento Al Socialismo). Compañeras feministas perseguidas y amenazadas por expresar públicamente su opinión. Mientras, proliferan los audios y videos sobre enfrentamientos, tiros e incendios descontextualizados en grupos de whatsapp y otras redes sociales. Se queman las antenas de las televisoras bolivianas y algunas dejan de retransmitir. Y me revienta el corazón cuando veo imágenes de gente quemando whipalas, bandera que representa los pueblos indígenas de los andes y el Estado Plurinacional de Bolivia.

El país petó y todas pensábamos que no llegaríamos a estos extremos. Sobre todo cuando esta mañana, cerca de las 8, escuchábamos a Evo Morales convocar nuevas elecciones para que el país encontrara una rendija por donde respirar paz. Hoy, La Paz está en guerra y se instaló esta espiral de violencia y racismo que no dejó de incrementar desde la llegada de el Presidente del Comité Cívico de la ciudad de Santa Cruz, Luís Fernando Camacho a la capital Boliviana. Empresario, vinculado con el escándalo de evasión fiscal de los Papeles de Panamá, católico, aliado con sectores evangélicos fundamentalistas y que llegó prometiendo, textualmente, “haré que Dios vuelva a estar en Palacio Quemado”.

Durante toda la tarde, los miembros del gobierno han ido renunciando, uno tras otro, y de forma muy rápida hasta que Evo Morales ha vuelto a comparecer ante los medios para anunciar su renuncia al cargo de presidente. También renuncia el vicepresidente Álvaro García Linera y ambos hacen un repaso de todas las conquistas sociales conseguidas hasta hoy después de 13 años, 9 meses y 18 días de mandato. Morales denuncia un “golpe cívico, político y policial” instigado por “grupos oligárquicos que conspiran contra de democracia”. Ya todo huele a golpe orquestado por la derecha empresarial, fundamentalista y racista en Bolivia contra la gente y organizaciones sociales que han sido parte del proceso de cambio en el país. Ya todo huele a contrarrevolución fascista.

Después de las elecciones el país se convirtió en una olla a presión llena de frustraciones hirviendo provenientes de todos lados, de los que siempre apoyaron a Evo y al MAS y de los que se sentían traicionados de nuevo por la sospecha de un fraude electoral. Los antecedentes del descontento de algunos masistas vienen de lejos y debemos tenerlos en cuenta en este momento en que la ultraderecha se aprovechó al máximo del escenario postelectoral: no acatar los resultados del referéndum del 21 de febrero de 2016 en el que salió el “no” a la repostulación de Evo; no se trabajó por la postulación de otro candidato o candidata del MAS; el ataque y la represión a los indígenas del Parque Nacional Isiboro-Sécure (TIPNIS), la coptacion de varias organizaciones sociales sindicales por parte del gobierno o las consecuencias del reciente incendio de la Chiquitanía.

Dentro de este descontento fueron los jóvenes los que empezaron a salir a la calle con una demanda única: “Democracia” y “Evo no”. Los masistas no salían. Ni los incondicionales a Evo ni los descontentos con él. Parecía que líder opositor Carlos Mesa aglutinaría las demandas de estos jóvenes que han crecido en el Proceso de Cambio, durante estos 14 años de Evo y ahora veían el globo desinflado. No hay mejor caldo de cultivo para la ultra derecha que un proceso de despolitización y hacer creer que la “democracia” lo es todo. A estos jóvenes se les sumaron personas que encontraron en ellos y en sus marchas una forma de canalizar su hartazgo y su forma de denunciar un fraude electoral que estaba siendo analizado por la OEA. Pero no había más demandas. Y tampoco veíamos su apoyo directo y masivo a Carlos Mesa.

Muchos, salían por primera vez, con la bandera tricolor con el objetivo de “salvar su patria de otro ciclo de Evo”. Pero también estaban los que no querían ni a Evo, ni a Mesa. Tenían claro lo que no querían pero sin plantear opciones políticas claras ni demandas concretas. Y entonces, aparece Camacho, postulándose como el mesías salvador de los “sin rumbo” y decide instalarse en La Paz. Empezaron a proliferar los cortes en las calles, y las protestas, diarias en el centro de la ciudad y los actos racistas violentos y misóginos en otros estados (el caso del brutal ataque a la alcaldesa del municipio de Vinto -Cochabamba- Patricia Arce, perteneciente al (MAS), la muerte de Limbert Guzmán, de 20 años, también en Cochabamba durante los enfrentamientos que se desataron entre opositores y partidarios del presidente boliviano, o la violación de dos mujeres que venían en una caravana que salió de Sucre y Potosí rumbo a La Paz.

Bolivia petó entre policias amotinados y frustraciones de todos lados metidas en esta olla a presión. Y mañana nos despertaremos con un país que enfrenta una terrible contrarrevolución fascista. Ojalá podamos encontrar un rumbo después de este golpe que, de momento, solo está teniendo consecuencias para la población civil entre asaltos, ataques y enfrentamientos.

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FOTO: China Martínez / LaPaz. Enfrentamientos violentos en el centro de la ciudad entre ciudadanos no simpatizantes del gobierno, ciudadanos simpatizantes del gobierno y la policia.