Archivo de la categoría: Caravana por la Paz

[México] La sonrisa de Joaquín, la paz de Tere

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Marta Molina. Barcelona, 7 de agosto de 2014

Conocí a Tere el 4 de Junio de 2011 en Cuernavaca, Morelos (México). Ese día partíamos hacia Ciudad Juárez en la “Caravana del Consuelo” organizada por el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. Miles de víctimas de la guerra contra las drogas se disponían a atravesar el país pasando por las ciudades más violentas y convocando a todos aquellos familiares con hijos desaparecidos, secuestrados, maridos asesinados, esposas o hijas perdidas por culpa de la “guerra contra el narco”.

¿De dónde debe venir esa mujer pequeñita, delgada, de más de 50 años, de piel blanca, vestida con ropa de lino blanca, con el pelo corto, también blanco y los ojos azules? No parece mexicana, pensé. Me acerqué a ella y me di cuenta que sostenía un estandarte de bambú con la foto de un joven con una sonrisa preciosa. En la mano, unas margaritas blancas.

– ¿De dónde viene?, le pregunté.

– De Quintana Roo.

– ¿De tan lejos?

– Sí, de la península de Yucatán. ¿Has ido alguna vez?

– No, -le dije.

– Pero quién sabe, tal vez algún día…

Nos reímos y le confesé que cuando la vi, pensé que no era mexicana. “Siempre se piensan que soy gringa pero nací en el Distrito Federal (DF) aunque me fui a vivir a Cancún hace muchos años. Allí nació Joaquín, el de la foto, el de la sonrisa linda, mi hijo. Lo mataron el año pasado en su departamento en el DF”.

Tragué saliva y le di un abrazo.

La Caravana ya arrancaba. Ella se subió al camión número uno, el de las víctimas, la avanzadilla de 17 camiones más que viajaban hacia Ciudad Juárez (Chihuahua) en esta ruta del dolor. Ese día Teresa empezó a contar quién era Joaquín a los que nunca lo conocimos en persona para que hoy, algunos, tengamos el privilegio de que sea nuestro hermano pero sobre todo para que no nos cansemos de luchar por la justicia, la paz y la dignidad.

Hoy, 7 de agosto de 2014, se cumplen cuatro años de la muerte de Joaquín. Tenía 21 cuando lo asesinaron brutalmente en su apartamento. Se acababa de trasladar al DF para estudiar arquitectura en la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) dejando a su mamá, sus dos hermanos menores, Diego y Fabián, el mar de Cancún, el surf y las olas que tanto le gustaban. Escuchaba John Lennon, Bob Dylan y Sublime y le encantaban las películas de Tarantino. Quería ser arquitecto y construirle una casa a su madre.

Tere es una mujer luchadora, incansable, resistente. Recuerdo cuando, juntas, encontramos por casualidad un dibujo y un texto de Joaquín escondido dentro de un libro en la cabaña de una amiga suya en una playa de Quintana Roo. Debía tener no más de 15 años cuando lo hizo. En ese instante Tere respiraba paz y tranquilidad y empezó a hablar de su hijo con una sonrisa serena.

Aprendí de Tere sobre la necesidad de perder el miedo para luchar por la paz en un país en guerra. “La noviolencia tiene que empezar encontrándola dentro de nosotros mismos”, me decía cuando insistía en la necesidad de organizarnos como movimiento por la paz. “Luego viene la acción y también la resistencia civil, Marta. Tenemos que empoderarnos y claro, usar la imaginación y la creatividad”.

Conocimos juntas a Manuelito, de Las Abejas de Acteal en Chiapas, quien ya no está entre nosotros. Aprendí con ella sobre la lucha noviolenta de los indígenas mayas tsotsiles de Los Altos de Chenalhó que sufrieron una masacre por parte de un grupo paramilitar en 1997. Desde entonces, cada 21 de diciembre Tere va a visitarlos y se une a las jornadas de ayuno y oración. Allí donde descansan los restos de los 45 muertos descansa también la foto de Joaquín, la que llevaba cuando la conocí, hace tres años, en Cuernavaca.

Tere fue alumna de la Escuelita Zapatista el año pasado y aprendió todavía más sobre organización metiéndose en las entrañas de la Selva Lacandona chiapaneca escuchando y conviviendo con las bases de apoyo. Marchas por la paz en México, talleres de organización noviolenta, caravanas al norte y al sur del país fueron sus primeros pasos como organizadora.

Joaquín, estaría orgulloso de su madre quien nunca dejó de luchar por la paz desde el dolor del asesinato de su hijo. Caminó todo México y parte de los Estados Unidos pidiendo justicia y paz para un México desgarrado junto a otras madres que, como ella, habían perdido a sus hijos en una guerra que intenta esconderse desde el gobierno pero que sus muertos le ponen nombre.

Hoy abrazo a Tere, y lo hago encendiendo una vela para Joaquín desde Barcelona. Y la pongo en un vaso de mosaico de cristales verde-azulados, del color del mar caribe, un vaso muy especial, hecho con las manos de la Tere artesana y que fue parte del altar de Joaquín. Un vaso que Tere le regaló a mi hermana Judith cuando la conoció hoy hace un año.

Desde aquí te recordamos, Joaquín, sonrisa hermosa, para que se haga justicia para todos los asesinados en México. Hermano, gracias por dejarme conocer a tu mamá. Tere, gracias por seguir luchando.

***

“Yo veo esta Caravana como el arrecife que tenemos en Quintana Roo, es un gran organismo, pero es uno solo y hay tiburones ballena y hay corales y hay rayas y depredadores… Pero es un organismo que se ve desde la luna. Entonces, cuando seamos una sociedad civil, cuando nos vean desde la Residencia del presidente en Los Pinos y desde las cámaras y desde los medios y digan “la sociedad civil mexicana es una sociedad que está trabajando por la paz”, entonces, vamos a alcanzar la paz.” Teresa Carmona, Caravana del Consuelo, 2011. Ciudad Juárez. México.

 

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[Retales de memoria: Resiliencia] “Tercera carta a mi hijo”  

Marta Molina (texto) y Alessandro Bo (fotos)

Ciudad de México, 11 de Junio de 2014

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Hace más de cinco años que Toño no ocupa su cuarto, pero está todo intacto. Su ropa en el armario, sus muñecos de jugadores de hockey sobre hielo,  y su colección de coches de metal repartida en tres estanterías encima de su cama. En la pared, una reproducción del cuadro de “El dormitorio en Arlés” de Van Gogh y una enorme bandera de Canadá, país en el que estudió durante un año.

María Guadalupe respira profundo antes de empezar a escribir la tercera carta a su hijo aún a sabiendas de que no podrá enviarla a ningún lugar.

Le tiembla la voz, sus ojos claros se llenan de agua pero no salen lágrimas. Ya no le quedan. A veces habla de Toño en presente, a veces en pasado y a veces usa ambos tiempos verbales seguidos. “Era, es, no sé”, dice.

Resiliencia es la palabra que mejor define a esta mujer de 64 años que desde el 25 de enero de 2009 cuenta los días que hace que su hijo no está con ella.

Toño, a los 32 años empezó a trabajar con ICA Fluor Daniel, filial de Ingenieros Civiles Asociados (ICA), la mayor constructora de México, en Monclova, Coahuila, estado limítrofe con Estados Unidos. “Siempre quiso ser constructor y luchó por trabajar de lo suyo y lo consiguió. Era bueno en lo que hacía. Nos visitaba cada dos meses hasta el 25 de enero de 2009”.

Querido Toño,

Han pasado tantos meses, tantos años, cinco años y casi cinco meses. Se aproxima tu cumpleaños  y esas fechas le marcan a uno. 38 cumplirás.

Estamos bien. Seguimos buscándote. Donde quiera que estés, que estés bien, no te preocupes por nosotros, porque Dios nos ha dado mucha fortaleza. Estamos de pié que es lo importante. Si en algún momento, la adversidad que te tocó vivir, las personas que te hicieron tal adversidad, nos tumbaron, nos derribaron, nos hemos ido levantando poco a poco y estamos en la lucha.

Confiamos en que un día Dios nos va a hacer el milagro de que sepamos de ti, como sea su voluntad. Porque no queremos quedarnos sin saber en donde quedaste, sin saber… qué pasó. Por qué y para qué. Y sobre todo que haya justicia, que las personas malas paguen con cárcel lo que hicieron porque se llevaron a mucha gente inocente que no tenía nada que ver con la delincuencia.

Donde estés que sepas que te seguimos amando y que te recordamos todos los días, que no dejamos de nombrarte y yo en especial le agradezco a Dios haber sido tu mamá, que me haya dado un hijo tan maravilloso. Porque eras el pegado a mí.

Qué lástima que te gocé tan poco tiempo pero todos los “te quiero”, todos los abrazos que nos pudimos dar, nos los dimos. Es una de las cosas que me ayudan a sobrevivir.

No se si ya lo presentías pero cuando te fuiste a trabajar a Coahuila cada llamada era un “te quiero mucho mami, no lo olvides, te quiero mucho”. Que sepas que esto me ayuda a seguir sobreviviendo porque siempre nos dimos ese cariño.

Hijo mío donde quiera que estés no te olvides de nosotros y con interdicción de Dios cuídanos y protégenos y que logremos el objetivo que es encontrarte. Como sea pero encontrarte.

Al salir del cuarto, a la derecha, hay un pequeño altar en el que María Guadalupe se hincaba a rezar cada día a las seis de la tarde, la hora en que su hijo desapareció, hasta que se lastimó las rodillas. Hay una foto familiar en la que está Toño, su hermana y sus papás, los cuatro sonrientes en lo que parece la escena de un cumpleaños a juzgar por el pedazo de pastel que se cuela en la parte inferior del marco. Una vela, apagada, varios santos y una gran estampa de la Virgen de Guadalupe. “Me la regaló una amiga”, dice la mamá de Toño. “Ella tenía una hija desaparecida y la encontraron a los siete meses. Cuando me la dio me dijo que cuando apareciera Toño, la pasara y se la diera a otra persona, pero hasta día de hoy, no pude hacerlo”.

Resiliencia es María. Quien convirtió su dolor y su enojo en la fuerza necesaria para recorrer el país con la foto de su hijo organizando caravanas de paz con movimientos de víctimas que luchan en contra de la guerra contra las drogas en México. Se juntó con organizaciones de derechos humanos que exigen justicia por los desaparecidos y asesinados y convirtió su vida en un periplo de investigación y lucha para encontrar a su hijo.

Para José Antonio Robledo Fernández, Toño. Desaparecido en Monclova, Coahuila el 25 de enero de 2009.

 

Un memorial digno para las víctimas de la guerra

Reportaje de Marta Molina para Estación Sur en la WDR (Deutsche Welle Westdeutscher Rundfunk-Radio pública alemana) www.funkhauseuropa.de/sendungen/estacion_sur/

El 8 de mayo de 2011 llegó una gran marcha que caminó durante 3 días desde Cuernavaca (Morelos) hacia el zócalo de la Ciudad de México. Fue la marcha más grande en el país que pedía el alto a la guerra y el fin de la violencia. De ahí surgió el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, que organizó tres caravanas, una al Norte de México, la otra al Sur y una tercera a Estados Unidos. Durante todo su caminar visibilizaron a las victimas de la guerra contra el narco, a los desaparecidos, a los asesinados y sus familiares y no pararon de pedir justicia. Hoy, dos años después, una de las acciones del aniversario de este movimiento fue ocupar un espacio público de la Ciudad de México, en donde se encuentra la Estela de Luz -considerado un monumento a la corrupción y al mal gobierno- y resignificarlo poniendo placas y pañuelos bordados por los desaparecidos y asesinados en el país. Piden que la Estela se convierta en Estela de Paz.
www.change.org/esteladepaz

Calderón’s term wraps up without progress on disappearances

Waging Nonviolence

People-Powered News and Analysis

by | October 19, 2012

(WNV/Marta Molina)

“Because they were taken alive, we want them returned alive.” 

This was the call made by the mothers and family members of the disappeared in front of Mexico City’s Secretariat of Governance on October 10. The initiative was started by the mothers of the disappeared and assassinated, who are members of the Movement for Peace with Justice and Dignity (MPJD). Their goal is to bring visibility to those who can neither be called dead nor alive, and to those who continue searching for justice. It was the first in a series of activities planned for the coming months to ask for transparency from Felipe Calderón’s government, and to highlight the national emergency now that there are fewer than two months left before he finishes his term.

“My daughter was taken from her home in the state of Oaxaca — I’m from Michoacán — by a group of armed men,” explains Margarita López, an MPJD organizer. ”Like many mothers, I have had to investigate on my own, and I too am trying to find out if the body they say they found is that of my daughter. I’m doing the same as thousands of other mothers.” She continued:

Just as our children have names and faces, the authorities that have failed to do their jobs also have names and faces. We want the world to know who isn’t doing their job, and who is obstructing justice for those who are trying to find our disappeared children or know the details of the killings that have happened, even within the Movement for Peace.

According to the MPJD, by the end of Felipe Calderón’s term there are 80,000 dead, 20,000 disappeared and 250,000 displaced. The figures almost lose meaning when looking at how quickly they’ve grown in the last six years. But each number has a name and a family. No one who was disappeared has returned home. No cases have been resolved, no one has been sentenced and none of the commitments made to the movement have been met after a year and a half of organizing.

On October 10, members of the MPJD covered themselves from head to toe in black thread, and faced the Secretariat of Governance offices in Mexico City. “These black threads represent the number of disappeared,”explains Laura Valencia, a visual artist and member of the MPJD’s art group. This is the way she has found to illustrate an oxymoron: to make a disappearance visible. “This action was developed from serious reflection on a case of disappearance I experienced in my family,” Laura said. She added:

[I]t made me think about how to understand this hole, this hollow space that a disappearance creates … [I]t’s hard to understand just how awful it is for a family to have someone disappeared, because they cannot fill that hole until there’s justice.

The victims of the supposed war on drugs that Calderón began when he assumed the presidency in 2006 want to show Mexico’s president that he has essentially abdicated his job of governing Mexico. They want him to leave office knowing he accomplished nothing and to draw the attention of all Mexicans to the lack of political will to resolve cases of disappearance.

Six casualties of the war on drugs belong to the family of Olga Reyes Salazar, from the state of Chihuahua, who has been accompanying the MPJD since it began. “They have killed four of my brothers, one nephew and my sister-in-law. We have survived assassination attempts against two more nephews, a three-year-old boy and the wife of one of my nephews. My family is displaced, others are in exile,” explains Olga. She marched to the Secretariat of Governance offices, she said, because:

[W]e have not received a single response from the federal government, who we sat down to dialogue with on two occasions and they promised certain things before the term was up, and with two months to go, they have not met their commitments.

The purported dialogues with the federal government took place on two occasions — June 23 and October 14, 2011 — to discuss the lack of political will by state governments in Mexico to help resolve the victims’ cases. According to Malú García Andrade, “nothing is known about where the cases stand, if progress has been made or not — nothing. And from the cases that we presented during the dialogues, none have been resolved.”

Worse still, new cases have been opened into the assassinations or disappearances of members of the movement itself: Don Nepomuceno Moreno, who participated in the second dialogue with the government, was assassinated; Eva Alarcón and Marcial Bautista was disappeared at the end of last year; Pedro Leyva and Don Trino who also participated in the federal dialogues and who presented their cases directly to Calderón, have also been murdered.

“Felipe Calderón hasn’t kept his promises,” says Malú García. “He committed to the creation of a Memorial for Victims that would carry the names of all of the people who have been killed in our country. He didn’t keep his promises for a General Law for Victims, and he created an office to attend to victims that doesn’t work.” She continues, “None of what he committed to will be resolved.”

Malú García was displaced after the killing of her sister, María Alejandra García Andrade, in Ciudad Juárez. At the age of 17 she had to leave Chihuahua. “I’m a defender of human rights, an ever since I decided to support families that found themselves in the same situation as me.” For this, she has received death threats, and her children and her mother have been targeted with kidnapping and murder.

A MPJD statement that was read at the action said:

Before their omission stands our presence, before their injustice stand our voices, our actions and our pain. We tell them again: more than ever we have had it up to here. We are more determined than ever to give our children the dignified life everyone deserves.

These words reflected the voices of those who keep organizing through their pain and now ask for justice — not only for the dead and disappeared of their families, but for all of those who have been killed or disappeared in Mexico. In Olga Reyes’ words, “The only way that the country can be changed is when your case ceases to be your case and it becomes all of the cases.” Her words recall those of María Herrera, another MPJD organizer, who once noted that she had 20,000 disappeared children, not just four.

At the protest Paz Pavón de Nuñez — who came with her daughter and her sister Adelita — met the mothers, wives, sons, daughters and husbands of the disappeared in front of the SEGOB building for the first time. It had been less than a month since her husband disappeared. She is also the aunt of a girl named Mónica, who disappeared on December 14, 2004, while attending university.

“The authorities won’t give us an answer,” said Moncia’s mother, Adelita Albarado Valdés. “We want to know what has happened to my daughter. How is she? Where is she? What have they done with her? Dead or alive, we want an answer because for us right now we are dead while living.” Since her daughter’s disappearance, she has blended her profession as a clown with that of an activist mother searching for justice.

This action, which brought together family members of the disappeared in front of the Secretariat of Governance offices, was the first of many that are planned in the coming months as a public, symbolic impeachment of President Calderón. They hope to get the president to present before the nation a true account of what he did and didn’t accomplish before he takes his final exit from Mexico’s presidential palace.

Mexicans cry out for peace

Waging Nonviolence

by  | October 2, 2012

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The Republic of Mexico’s national anthem begins with the words, “Mexicans, at the cry of war.” But last week Mexicans were instead crying out once more for peace.

On September 21, in front of the U.S. embassy in Mexico City, the Movement for Peace with Justice and Dignity (MPJD) closed its “Ten Days for Peace and Human Rights” with a number of members representing various local assemblies of the Yo Soy 132 student movement at their side. It was also an event to welcome back those who had participated in the Caravan for Peace, which traveled through 27 cities in the United States over the course of a month. It marked the first time that a joint event was organized between the two movements.

The “Ten Days for Peace,” which included forums, debates, nonviolent actions and art exhibits around the theme of building peace, began on September 12 with members of the MPJD and other organizations declaring that date the National Day for Peace in Mexico.

No authentic peace without democracy, justice and dignity

Since May 8, 2011, the MPJD has organized the victims of the war on drugs. Now various assemblies of the Yo Soy 132 movement have agreed on an agenda to fight for peace. On September 20, they read a position statement directed to the people of Mexico and the United States. In it, they recognized the work the MPJD has carried out and appealed to the need for alliance-building:

With their efforts they have shown the state of war we are experiencing in Mexico and that the Mexican government not only does not recognize the victims of this work but that it denies their rights, it criminalizes and represses.

[…]

We want this call that is all of ours to become one single voice, to be heard louder than the bullets… that silences the military boots, that breaks the deafening silence of fear, a voice stronger than the curfews, and one that awakens the desire for just, dignified peace. This light that we lit on May 11 that symbolizes our hope, today we share it with you, fellow members of the MPJD so that we can burn together and illuminate the darkness.

More than ever, there is a need for this union between movements that have common cause. Presumably, they share a set of goals and a perspective geared towards rebuilding the social fabric of the country. In fact, there are clear points of overlap between the two movements’ agendas: the opening of democratic, participatory spaces, and above all, the democratization of the media.

On September 20, Javier Sicilia, the poet and journalist who sparked the MPJD, spoke in this vein in front of the U.S. embassy. He expressed gratitude for “being embraced” by the Yo Soy 132 movement:

The youth and their struggle has been very moving. We had been waiting for it for a long time, and here they are to stay, to make democracy and change the history of this country that has been torn apart, and suffered so much.

In addition, Javier Sicilia announced his temporary leave from the visible frontlines of the MPJD so that he can organize and empower the many victims who form the heart and mind of the movement to assume leadership of it. Sicilia will continue to be the figurehead of the movement and will not abandon the MPJD, but he has stated that he needs to rest after a long year and a half of caravans, dialogues with politicians, and meetings with victims and orphans of the war in Mexico and the United States.

During the vigil on the International Day for Peace, Carlos Moreno, an MPJD organizer, emphasized the need for a path to peace and respect for human rights in Mexico which takes the country’s history into account.

I have been looking for my son for over a year and three months and I cannot find him. I don’t want anyone else to go through this. I am the father of Jesús Israel Moreno Pérez, who disappeared on the beaches of Oaxaca, in Chacahua. No one truly disappears. They took him away. It could have been the delinquency or the very authorities that colluded with it. It’s something common. Unfortunately now Mexican society looks at his case as just one more. We should be horrified even that one person could disappear. Disgracefully, human rights are not respected and authorities “investigate” but really do nothing.

Following that theme, the talks given by members of Yo Soy 132 emphasized the need to cry out for peace and recognized that they are all victims of the state:

We, society as a whole, are victims, not collateral damage. We don’t accept this condition because that would exonerate from all responsibility those who have forced us to live in this supposed state of emergency, those who have been made accomplices by closing their eyes and suppressing us, refusing to recognize us, killing us, kidnapping us, disappearing us, and displacing us time and time again with policies of death. Eighty thousand deaths, 30,000 disappeared, 250,000 forcefully displaced, 20,000 orphaned, and 5,000 children slaughtered, all victims of policies that turn their back on society.

Yo Soy 132 joined the untiring efforts of the MPJD and also called on the North American people, “to join us in solidarity, and the communities all over the world who have suffered from these policies of war, so that together we can all build peace.” They made the call in very concrete terms:

Here, in front of the U.S. embassy, we ask that they stop promoting this war, pushing it forward with agreements that violate our sovereignty — like the Security and Prosperity Partnership of North America (SPP) and the Mérida Initiative — that they stop being accomplices by introducing guns into Mexico… We came to say that we are not one more star on your flag, that we aren’t part of your homeland security, that we don’t accept the export of your system of violence.

The Movement for Peace during the last year and a half has not stopped marching to ask for an immediate end to the war, for justice for its victims, and in Sicilia’s words, to rescue “our human dignity and to save democracy.” Sicilia clarified that the purpose of their act in front of this symbolic border at the embassy was to tell the U.S. and Mexican governments and entrenched powers that:

those who have flourished in this time of war and have turned our era into one of pain did not succeed. To tell them that despite all of the suffering they have inflicted and all of the unspeakable pain that day in and day out they manage to imprint into our skins, despite their desire to sow violence as a way of life, despite sowing confusion, we have come to to tell them that we are on our feet and that we will force them, with our own human dignity, to build peace and make it a priority on the bilateral agenda.

The Yo Soy 132 and the MPJD concluded their speeches saying that there will be no rest or tranquility in the United States or Mexico until peace is recovered and justice, as Sicilia puts it, “pulls us out of the absurd war.”

Organizing alliances for peace and authentic democracy

According to Luís Gómez, an organizer with the MPJD, the caravan to the U.S. had other fundamental objectives. First, they sought to establish a network of organizations within the U.S. against the war on drugs and of the people who have suffered from the direct consequences of it: African American and Latino communities that have been criminalized and suffer from mass incarceration. Second, they wanted to discuss the drug problem as a public health issue, not as a national security issue.

In addition, it was intended to bring international attention to the national emergency in Mexico by “exposing the consequences of the U.S. policy in our national territory and crediting binational treaties with fomenting violence and allowing the militarization of the country.”

The MPJD will also continue working on the agenda it has already launched, the General Law of Victims, which was approved by the Mexican Congress.  But Gómez explains that Felipe Calderón has yet to publish it because the law, “places blame for what has happened since 2006 in this war against drug trafficking on him and we believe that it is one of the key laws on which Calderón could be tried for war crimes later on.” Calderón sent this aproved law to the Supreme Court of Justice of the nation to review its constitutionality, thus delaying its publication and implementation.

MPJD’s caravan, which ended in Washington, D.C., sought to put on the conscience of U.S. citizens that Mexico is in a state of war and that Mexicans and Americans must together pressure their governments to take a new route towards peace. “Only with citizens’ pressure can we make governments serve the interests of the nation again,” stated Sicilia. “We haven’t pretended in these long days to be doing great things. We are small against the immensity of the evil. All we have done is light a candle for peace in the midst of the darkness of war.”

It is significant that Yo Soy 132 and the Movement for Peace have come together for actions and seek to harmonize their agendas and build an authentic democracy that, as members of both movements have expressed, cannot exist without peace.

To cry out with art

In symbolic acts in front of the embassy — including creative performances by the Art Action Collective  — activists represented the narcotization of Mexican society through the war on drugs, and the inprisonment and “death of Mexico” as a result of the U.S. arms trade and drug policy.

Political forums were established in which there were testimonies from victims regarding their cases accompanied by artistic participation in public spaces in the cities where the caravan stopped. Andrés Hirsch, a member of the Reverdecer Collective and the Students for a Sensible Drug Policy chapter at the Mexican Autonomous National University (UNAM), is part of the group responsible for artistic and visual actions for Yo Soy 132 and traveled with his mobile stencil during the caravan. “We made shirts and posters along the way as a way of connecting with urban artists from the U.S. who brought their own designs as we formed a binational network of artists,” he explained.

One of the most powerful actions during the caravan was the design of a shirt. On it was a red map that included Mexico and the U.S. without a border and with statistics: on the U.S. side, there have been one million people deported and, on the Mexican side, 70,000 dead, thousands of displaced families, and more than 20,000 disappeared.

With the end of the Caravan for Peace in the United States a new phase is set to begin for the Mexican movement against the War of Drugs. The caravans and marches are over and it’s time to begin to solidify and strengthen the alliances made in the north and south of Mexico, as well as the new relationship that were formed during the journey through the United States.

Los mexicanos se toman el norte porque están hasta la madre

11 de agosto de 2012

Una versión de este artículo apareció originalmente en inglés en la publicación Waging Non Violence en castellano en Otramérica  y Rebelión y en portugués en Outras Palavras

por Marta Molina

A pesar del ambiente de agitación y movilización post electoral en México y el contexto de pleno proceso electoral en los Estados Unidos (EEUU) los integrantes del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) saldrán el próximo 12 de agosto en caravana hacia territorio estadounidense y recorrerán más de 25 ciudades en un mes para exigir un cambio verdadero en la violenta política de drogas impuesta por los vecinos de la frontera norte en México.
Se trata de una política que trae tras de sí una retahíla de consecuencias para los mexicanos que llega a modificar su vida cotidiana, los planes de familias enteras a las que les desaparecen o asesinan un padre, una madre, un hijo o una hija, a los que les quitan sus tierras y tienen que emigrar, a los que les convierten en presuntos culpables de un delito no cometido. Sobran los motivos para pedir justicia. Tal vez estos sean los más cotidianos y los que han convertido México en un país en guerra pero que en el último año y medio se llenó de un coraje sin precedentes para exigir Paz, Justicia y Dignidad.Tijuana, San Diego y Los Ángeles serán las tres primeras ciudades que recibirán la Caravana por la Paz. Pasaran por el suroeste, Texas, el sureste y de ahí se dirigirán a Chicago para recorrer finalmente parte del noreste del país pasando por Nueva York y Baltimore. El recorrido acabará en Washington DC, en donde llegaran el 10 de septiembre y se quedaran hasta el 12.Se trata de la tercera caravana organizada por el MPJD, el movimiento más grande en contra de la llamada “guerra contra las drogas” inspirado hace más de un año por el poeta Javier Sicilia que a raíz del asesinato de su hijo Juanelo convocó a las víctimas de esta guerra desde el dolor.

Javier Sicilia en entrevista con Marta Molina. Cuernavaca, abril 2012. DR Isolda Osorio 2012

La primera, bajo el nombre de la Caravana del Consuelo, salió el 4 de junio de 2011 y recorrió la ruta del dolor desde Cuernavaca, Morelos hasta Ciudad Juárez, Chihuahua y llegó a cruzar la frontera norte para llegar a El Paso, Texas. Durante diez días se convocó a las víctimas de la guerra contra las drogas que empezaron a convertir su dolor en organización y al mismo tiempo demostraron al mundo que no eran simples cifras o daños colaterales sino mexicanos de carne y hueso dispuestos a recuperar su dignidad.

Estos fueron los primeros pasos del MPJD que, después de un primer diálogo –realizado el 23 de junio de 2011- con Felipe Calderón para exigir justicia para las víctimas y un alto a la guerra contra las drogas, organizaron una segunda caravana hacia el sur en septiembre del año pasado, la “Caravana de Paz” que pasó por Puebla, Veracruz, Oaxaca, Chiapas y otros estados hasta llegar a la frontera con Guatemala.

Caravana al Sur. Monte Albán. Oaxaca. Isolda Osorio DR 2011

Con estas dos Caravanas en 2011 el Movimiento logró convocar a las víctimas de la violencia de la guerra contra el narcotráfico así como a las víctimas de la violencia estructural que sufre el país, a organizaciones y movimientos sociales del norte y del sur y empezó a reforzar alianzas con aquellos que ya tienen una larga tradición organizativa como Las Abejas de Acteal en los Altos de Chenalhó, Chiapas con quienes han compartido su larga experiencia de lucha noviolenta –desde 1997 cuando ocurrió la matanza de 45 indígenas tzotziles-. A la Caravana a los Estados Unidos irán representantes de comunidades indígenas de Chiapas, del Consejo de Pueblos de Morelos en la defensa de la Tierra y el Agua así como de la comunidad Wixárica (Huicholes) del oeste central del país, entre otros.

Teresa Carmona, integrante del Movimiento por la Paz con la foto de su hijo asesinado en Acteal, Altos de Chenalhó, Chiapas en diciembre de 2011. DR 2011 Marta Molina.

Después de un año de trabajo y de aprendizaje, las víctimas que se sumaron al Movimiento ya se han convertido en organizadores que siguen empoderándose, capacitándose y entrenándose en la resistencia noviolenta para mejorar sus estrategias y su red nacional e internacional de apoyo. Son ellos los que han decidido emprender esta tercera caravana ahora bajo el nombre de “Caravana por la Paz” hacia los Estados Unidos para convocar a las víctimas del lado norte de las fronteras del país, a los migrantes, a aquellos mexicanos que tuvieron que abandonar su tierra a causa de la violencia estructural y las necesidades económicas, a los que se marcharon porque empezaban a ser perseguidos y amenazados por ser defensores de los derechos humanos, a aquellos que no encontraron respuesta ni amparo ni justicia en un estado mexicano fallido incapaz de entender la desesperación de un padre cuando le asesinan a un hijo o a una hija con padres desaparecidos.

“No puedes oprimir a un pueblo que ya no tiene miedo” dijo el mexicano-americano César Chávez líder campesino y organizador fundador de la Unidad de los Trabajadores Agrícolas (United Farm Workers) que desde 1964, agrupó a los jornaleros migrantes, en su mayoría de origen hispano, para luchar por la mejora de sus condiciones laborales. Pues las víctimas de la guerra contra las drogas ya no tienen miedo. Ahora no están solos y siguen mejorando en organización interna y externa. Además, ya no luchan por encontrar a sus hijos o para obtener justicia por los asesinados, luchan por todos los padres e hijos de desaparecidos y se llenan de coraje para recuperar la dignidad y vivir en paz, en un país destrozado y dolorido por la violencia. Durante esta caravana –por cierto, inédita- de mexicanos hacia los Estados Unidos harán oír su voz al otro lado de la frontera. Teresa Carmona, con un hijo –Joaquín- asesinado a los 21 años; Olga Reyes Salazar con un sobrino de 26 años, su hermano Rubén y Elías, sus hermanas Josefina y Malena y su cuñada asesinados, 20 integrantes su familia en el exilio y otros viviendo en distintas partes del país; Araceli Rodríguez, con su hijo Luis Ángel, policía federal desaparecido desde noviembre de 2009; Melchor Flores, caminando siempre con su enorme pancarta del “vaquero galáctico” su hijo performer desaparecido el 19 de enero de 2009 cuando se lo llevaron los policías de Monterrey; Maria Herrera, madre de 4 hijos desaparecidos. Todos ellos caminaron junto a Javier Sicilia desde que convocó a la Primera Marcha Nacional por la Paz el 8 de mayo, caminaron la caravana al norte y al sur y ahora, alzaran su voz en los estados Unidos junto a las víctimas del otro lado de la frontera.

Melchor Flores con la pancarta de su hijo , el “Vaquero Galáctico” desaparecido en Nuevo León. DR 2011 Heriberto Paredes.

Las víctimas organizadas del Movimiento por la Paz vuelven a partir en caravana con la premisa de que la prohibición de drogas ha fracasado y   ha generado un desgaste social con dolorosas consecuencias tanto para México como para el país vecino del norte: muerte, dolor, corrupción e impunidad. Tal como declaran en su posicionamiento binacional -hecho público el pasado 18 de junio en la Ciudad de México-

La creciente violencia en México más de 70.000 asesinados, 20.000 desaparecidos desde 2006 –y el encarcelamiento masivo personas en los EE.UU.– con sólo el 5% de la población mundial, los EE.UU. tiene el 25% de la población encarcelada del mundo –son testimonio de las formas en que la guerra contra las drogas está destruyendo el tejido social de los EE.UU. y de México.

Además, en una reciente carta publicada el 21 de julio pasado y dirigida a Felipe Calderón, el poeta Javier Sicilia explicita claramente que la llamada guerra contra las drogas es hija de una subordinación de la agenda de seguridad de México a la de Estados Unidos “que en buena parte está fincada en una estupidez decretada hace 40 años por Nixon”. Además el poeta reafirma un postulado que ha defendido desde el inicio del movimiento: “Las drogas, la historia lo demuestra con la prohibición y la legalización del alcohol en EU, es un asunto de salud pública, de libertades y de controles del mercado y del Estado, jamás un asunto de seguridad nacional.”

La descriminalización y legalización de las drogas será una de las demandas principales de esta Caravana que transitará durante un mes por los Estados Unidos, país cómplice de esta guerra que, según Sicilia, Obama sabe que es una estupidez pero de momento no ha hecho nada por detenerla.

Por eso Obama –que aunque sabe de la estupidez de esta guerra que está poniendo en crisis la democracia internacional, no ha hecho nada por detenerla– te llamó con fina ironía “Eliot Ness”. Ness, que al igual que tú, quiso, desde un puritanismo policiaco, erradicar a sangre y fuego a las mafias de Chicago, se hundió en la oscuridad y el fracaso cuando Roosvelt, en un acto de profundo republicanismo, legalizó el alcohol para desarticular realmente a las mafias y reducir la criminalidad y la corrupción que habían aumentado exponencialmente en los Estados Unidos con la Ley Seca.

El Movimiento por la Paz lleva ya más de un año y cuatro meses pidiendo justicia y dignidad para las víctimas de esta guerra fracasada que los Estados Unidos han impuesto en México y en otros países aún a sabiendas de que sus ciudadanos son los que más drogas consideradas ilegales consumen en el mundo. La política de prohibición fracasó entre 1919 y 1933 y fracasa hoy cuando se aplica a otro tipo de drogas y se trata como un asunto de seguridad nacional y no de salud pública. La violencia fruto de esta nueva prohibición en contra de otras drogas ha traído como resultado más de 70,000 familias mexicanas que, en palabras de Javier Sicilia “han sido mutiladas” como dijo en la Carta dirigida a los políticos y a los criminales publicada el 3 de abril de 2011 -en el semanario Proceso- y a través de la cual convocó a miles de mexicanos bajo el grito indignado de “Estamos Hasta la Madre”. Fue el inicio de un movimiento que exigía (y exige) que “hay que devolverle la dignidad a esta nación”.  

También los zapatistas se unieron al ¡Estamos hasta la madre! pronunciado por Javier Sicilia, los que también gritaron ¡Ya basta!” en 1994 salieron a marchar en silencio y en apoyo a Sicilia y al MPJD el 7 de mayo en la ciudad de   San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. Se sintieron convocados y hablaron después de tiempo de silencio- en apoyo al MPJD por boca del subcomandante Marcos:  Esta guerra ha tenido como principal blanco militar a seres humanos inocentes, de todas las clases sociales, que nada tienen qué ver ni con el narcotráfico ni con las fuerzas gubernamentales”.

Durante la Caravana binacional hacia los Estados Unidos estarán las víctimas estos seres humanos inocentes que forman parte del movimiento nacional mexicano más grande en contra de la guerra contra las drogas una guerra que, como dijo Olga Reyes a quien escribe, “no es nuestra, es de los del norte. Ellos venden las armas, lavan el dinero y nosotros ponemos a los muertos”.

DR 2011 Marta Molina. Olga Reyes en Ciudad Juárez durante la Caravana del Consuelo.

En palabras del poeta Javier Sicilia en rueda de prensa -el pasado 18 de junio en la Ciudad de México- toda esta violencia que se vive en México está íntimamente vinculada a la política de seguridad regional de los Estados Unidos, que ha desatado zonas de violencia generalizada, violación de derechos humanos y el grave deterioro del estado de derecho.

“Esta política ha permitido un círculo vicioso de consumo de drogas, compra ilegal de armas y un sistema financiero sostenido por lavado de dinero, todo avalado por una relación bilateral que ha alimentado una estrategia de guerra, y arrasado con grupos vulnerables como las y los migrantes, poblaciones indígenas, jóvenes y mujeres entre otros. Esto ha ido sosteniendo la reproducción de la violencia y muerte y de un tejido social desgarrado. Y, además del dolor, de la muerte y del sufrimiento de miles de familias, lamentamos que nuestros mismos gobiernos vuelven a victimizar y criminalizar a quienes buscan justicia y dignidad.

Así, para el Movimiento por la Paz, la Caravana binacional debe servir para que ambos países reconozcan que “han fallado en su obligación de proteger a su gente y defender sus derechos y con ello se han hecho cómplices” y aunque seguramente se encontraran con grupos muy conservadores durante su trayecto que están totalmente en contra de la legalización de las drogas, el control del comercio de armas y a favor de las leyes anti-migrantes, los organizadores del Movimiento por la Paz se mueven por sus hijos e hijas asesinados, por sus desaparecidos y desaparecidas, por las y los huérfanos y también, como dice Sicilia, “por nuestros policías y militares caídos en cumplimiento de su deber, tanto los que actuaron con honestidad como los que fueron corrompidos por el crimen organizado”

Les mueve el dolor de los cuerpos enteros o desmembrados encontrados por cientos de fosas clandestinas, la niñez secuestrada, las mujeres desaparecidas, los periodistas asesinados, los torturados así como la inseguridad a la hora de moverse por los territorios, los tratantes de personas que se ensañan especialmente con los millones de migrantes de Centroamérica que cruzan México en busca del sueño americano. Les mueven los homicidios relacionados con la prohibición de drogas o la falta de control de armas que también ocurren en Estados Unidos, las miles de personas encarceladas por delitos sin violencia relacionados con drogas, les mueven “los y las muertos por sobredosis y enfermedades transmisibles, los secuestros y la extorsión que afecta especialmente a migrantes y otras comunidades marginalizadas. Así como todas aquellas y aquellos que fueron orillados al crimen a causa de la violencia estructural.

Además, hacen un llamado a favor del cambio de las políticas que han llevado a la militarización de la frontera y la criminalización de los y las migrantes porque, en palabras del Padre Alejandro Solalinde, “han generado una crisis humanitaria sin precedentes. Los migrantes se han convertido en la población más vulnerable que tienen que emigrar al norte en busca de un sueño que se convierte en una pesadilla”.

El 12 de agosto, mexicanos entraran a territorio estadounidense y recorrerán una ruta de más de 25 ciudades en un mes con un mensaje de paz para hablar fraternalmente con las víctimas de sus países vecinos; porque, en palabras de Sicilia, “consideramos que los daños que vivimos están vinculados a políticas erróneas que queremos que sean cambiadas”

México empezó a despertar hace más de un año con el movimiento más grande en contra de la guerra contra las drogas, el MPJD y durante este 2012, los #Yo Soy 132 empezaron una revolución en contra de los medios de comunicación y por una democracia auténtica en plena campaña electoral. Hoy en un  esfuerzo necesario de unión de movimientos sociales a favor de la dignidad, la paz y la justicia el Movimiento Yosoy132 también ha declarado públicamente su apoyo al MPJD con estas palabras:  

Ahora caminamos juntos, nos encontramos. Las gotas de nuestras luchas que caminan por la paz, por la justicia, por la dignidad de los pueblos, por la vida, forman ahora un torrente de aguas que busca sanar las heridas de un país que sangra, que nos duele. Caminamos juntos por un mundo en el que no nos omitan, no nos callen, no nos maten. Es nuestra esa luz, en la que ardemos juntos, ¡sigamos andando!

Calendario y ruta de la Caravana a EEUU

Video de Javier Sicilia convocando a la Caravana a los Estados Unidos (inglés)

Página del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad

Posicionamientos de las organizaciones que apoyan la Caravana a los Estados Unidos

Durante la presentación de la iniciativa de la Caravana por la Paz a Estados Unidos el pasado 18 de junio en el Museo de la Tolerancia de la Ciudad de México estuvieron presentes varios de los representantes de las organizaciones estadounidenses y mexicanas que apoyan esta iniciativa. Ese día la periodista catalana Marta Molina también recogió varios de los posicionamientos de los presentes que nos sirven para entender los motivos que les inspiran a apoyar, desde sus organizaciones, el Movimiento Por la Paz con Justicia y Dignidad en la realización de la Caravana por la Paz hacia los Estados Unidos el próximo 12 de agosto.

Presentación de la iniciativa de la Caravana por la Paz a Estados Unidos el pasado 18 de junio en el Museo de la Tolerancia de la Ciudad de México. Marta Molina DR 2012

Sergio Aguayo, el que fue presidente de la organización mexicana Alianza Cívica cuya forma organizativa, según nos comentó, se inspiró en el Southern Christian Leadership Conference (SCLC) dijo que “es la primera ocasión en la cual se está intentando formar una agenda integral y global entre una gran coalición de organizaciones de los dos países. Por primera vez en la historia organizaciones de México y Estados Unidos organizan una caravana de un mes y vamos seguros y confiados de que la causa que nos une es justa”.

Ted Lewis, director del programa de Derechos Humanos de Global Exchange reconoció quenuestro país –Estados Unidos- es responsable del dolor que sufre México”.

Xochitl Espinosa  de NALACC (Alianza Nacional de Comunidades Latino Americanas y Caribeñas), red de organizaciones lideradas por migrantes organizados en EEUU habló de la dignidad humana de los migrantes: “Es importante traer las caras y las historias de las victimas incluyendo a los que viven en EEUU para visibilizar el coste humano que han infligido las erradas políticas de seguridad nacional, en particular la denominada guerra contra las drogas que han venido impulsando los gobiernos de México y EEUU y que ha conllevado también la militarización y la criminalización de la política migratoria causando miles de muertes y violaciones de los Derechos Humanos. Nosotros también buscamos la dignidad y la justicia para todos los seres humanos, para los migrantes que residen en EEUU que también son víctimas de estas políticas inhumanas”.

Enrique Morones fundador y presidente de Border Angels (Ángeles de la Frontera) basados en San Diego, California comentó que “tradicionalmente los migrantes cruzan la frontera por razones económicas o para juntarse con un familiar, pero últimamente tenemos un fenómeno nuevo: los migrantes que están escapando de la violencia de nuestro querido México. Por eso nos unimos a la Caravana. Demandamos paz, justicia y dignidad”.

Enrique Morones junto a Araceli Rodríguez muestra que tiene dos pasaportes, en mexicano y el norteamericano. Marta Molina DR 2012.

Maureen Meyer de WOLA Washington Office on Latin America- comentó que “van a estar en Washington para hacer llegar los mensajes de las víctimas al gobierno de Obama y al Congreso y exigir el cambio de una política que no ha logrado parar la violencia -al contrario, ha causado más violaciones de los Derechos Humanos y más victimas de la violencia en México- hacia un apoyo no militar a México, un apoyo que atienda las causas de la violencia, que respete los Derechos Humanos y que fomente la rendición de cuentas de autoridades mexicanas y de los Estados Unidos”. También comentó que “es importante dar el mensaje de responsabilidad compartida de los dos gobiernos de políticas nacionales de los Estados Unidos, en particular la política, las leyes de armas y la falta de pasos firmes para tomar medidas incluso lo que podría tomar el presidente Obama ahorita para frenar el trafico ilícito de armas a México y que han sido usadas para asesinar a muchas victimas inocentes en México”.

Daniel Robelo de The Drug Policy Alliance (DPA) remarcó la necesidad de exigir el fin a la guerra y de la fracasada política de prohibición: “Estoy aquí para decir que también nosotros ¡Estamos hasta la madre! de esta guerra contra las drogas, una guerra perdida, ilógica y desastrosa -a pesar de gastar miles de millones de dólares al año y encarcelar millones de personas sólo por poseer una droga. En EEUU no ha bajado ni la oferta ni la demanda, al contrario, se ha creado un mercado ilícito que financia al crimen organizado. El resultado de estas políticas han sido familias destrozadas y personas asesinadas. Nosotros desde los EEUU no podemos tolerar ni un muerto más”. También resaltó este esfuerzo binacional necesario para enviar un mensaje de paz a ambos gobiernos. “vengan los que vengan”.

Roberto Lovato, cofundador de Presente.org habló de “una Caravana sin precedentes llena de esperanza y con una visión amplia que pide el alto a la guerra fracasada contra las drogas. Los gobiernos de EEUU y México han creado una política fracasada que ha provocado una catástrofe para las familias de ambos países”.

Niell Franklin, director ejecutivo de LEAP (Law Enforcement Against Prohibition) es un policía veterano que dirigió varias jurisdicciones de grupos de antinarcóticos para la Policía Estatal de Maryland y desenvolvió tareas de capacitación para el Departamento de Policía de Baltimore . Después de ver varios de sus amigos y compañeros policías morir en la línea de fuego mientras hacían cumplir las políticas antidrogas , Neill supo que tenía que trabajar para cambiar dichas leyes que “causan tanto daño , pero no hacen nada para reducir el consumo de drogas.”

Teresa Carmona y Niell Franklin, director ejecutivo de LEAP durante la Presentación de la Caravana

Neil nos comentó “he perdido muchos compañeros de trabajo peleando esta guerra contra las drogas. Antes de viajar aquí a México no podía imaginar tanto dolor. Escuché los testimonios de asesinados y desaparecidos que me hicieron estremecer. Creo que esta Caravana por la Paz es una oportunidad para educar a la población de los EEUU para que sean conscientes de lo que pasa en México y actúen. Mucha gente en EEUU no tienen ni idea de la gran devastación de familias y comunidades a causa de la guerra contra las drogas”.

Malú García Andrade es la hermana de una joven asesinada en el estado de Chihuahua. Es defensora de Derechos Humanos y cuando empezó a hacer sus investigaciones sobre el caso de su hermana empezó a recibir amenazas en su contra y en contra de su madre. Malú es miembro del Movimiento Por la Paz con Justicia y Dignidad y cofundadora de la Asociación Nuestras Hijas de Regreso a Casa. Ella nos contó que no sólo son asesinatos y desapariciones, “pierdes una casa un hogar y una familia y tienes que irte de tu casa. Creo que sabemos que los feminicidios en Chihuahua es algo que incrementa a través de esta guerra aunque no hay que diferenciar entre los feminicidios y la guerra contra el narco. En Ciudad Juárez, además, también vivimos a diario la trata de personas y las vulneraciones de los Derechos Humanos de los migrantes”.

Malú García Andrade. Marta Molina DR 2012

Entre las organizaciones estadounidenses que son parte de esta iniciativa se encuentran: National Alliance of Latin American and Caribbean Communities (NALACC), National Association for the Advancement of Colored People (NAACP),Labor Council for Latin American Advancement (LCLAA), The National Latino Congress, Law Enforcement Against Prohibition (LEAP), Latin America Working Group (LAWG), Border Angels / Angeles de la Frontera, Drug Policy Alliance (DPA), CIP-Americas Program, Presente.org, Washington Office on Latin America (WOLA), Students for a Sensible Drug Policy (SSDP), Veterans for Peace, Witness for Peace, L.A. Community Legal Center, Hermandad Mexicana Transnacional, Fellowship of Reconciliation, School of the Americas Watch, Global Exchange.

Participan también organizaciones mexicanas: Alianza Cívica, Sin Fronteras, INEDIM, Fuerzas Unidas por los Desaparecidos en México, FUNDEM;, Asociación Popular de Familiares de Migrantes (APOFAM), Red por los Derechos de la Infancia, CuPIDH, Espolea, Reverdecer, Iniciativa Ciudadana por el Diálogo, Pastoral de Movilidad Humana, Alarbo, Servicios para la Paz, Serapaz; Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos).

(Statements in English)

On June 18th at the Memory and Tolerance Museum in Mexico City, the Movement for Peace with Justice and Dignity presented its initiative to the United States. Amongst those invited to the presentation were a number of representatives from different American organizations that support the initiative. That day we talked to various attendees to learn their positions and understand what drives their organizations to support the Movement for Peace with Justice and Dignity and their Caravan for Peace, which will depart towards the United States on August 12th.

Sergio Aguayo, president of Alianza Cívica, a Mexican organization which according to Aguayo drew inspiration from the Southern Christian Leadership Conference (SCLC), “this is the first time a comprehensive and global agenda is being pursued by a large coalition with organizations from both countries. For the first time in history, Mexican and American organizations are coming together to organize a one-month long caravan, and we trust our common cause is a just one.”

Ted Lewis, head of the Human Rights Program at Global Exchange acknowledged that “our country, America, is responsible for Mexico’s pain and suffering.”

Xochitl Espinosa from NALACC (National Alliance of Latin American and Caribbean Communities), a network of organizations headed by organized migrants in the US, spoke of migrant’s human dignity, “It’s important we show the faces and tell the stories of victims, including the ones of those living in the US, in order to visualize the human cost of these wrong-headed policies in national security, particularly of the so-called War on Drugs that both the Mexican and the American governments have implemented and which has led to the militarization and criminalization of migration policy, which in turn has led to thousands of deaths and human rights violations. We are also looking for dignity and justice for all human beings; for those migrants living in the US, victims too of these inhumane policies.”

Enrique Morones, founder and president of Border Angels in San Diego,  California, said, “traditionally, migrants cross de border because of economic reasons or to be reunited with their families, but lately we’re witnessing a new phenomenon: migrants running away from all the violence in our beloved Mexico. That’s why we joined the Caravan. We demand peace, justice and dignity.”

Maureen Meyer of WOLA (Washington Office on Latin America) said, “They’re going to Washington to relay a message from the victims to Obama and Congress, to demand changes to a policy that has been unable to stop the violence and that has only led to further human rights violations and deaths in Mexico. To demand non-military support for Mexico, one that addresses the root causes of this violence, one that is compliant with human rights and which demands accountability from both Mexican and American authorities.”

She also mentioned “it’s imperative we deliver a message of shared responsibility from both governments. In particular American gun laws and the lack of solid actions, a number of which President Obama could take in order to stop the illicit traffic of guns to Mexico, guns which have been used to murder a vast number of innocent people in this country.”

Daniel Robelo from The Drug Policy Alliance (DPA) highlighted the need to demand an end to this war and of the failed prohibition policy. “I’m here to say we’re also ‘Hasta la madre!’ of this war on drugs, an illogical, disastrous and lost war, in spite of all those billions of dollars spent every year and the imprisonment of millions of people just for carrying a single drug. Demand and supply have not decreased in the US; on the contrary, an illegal market has sprung, financed by organized crime. As a result of these policies, people have been murdered and families torn because of the violence. Here in the US we can’t tolerate another death.” He also stressed the need for this bilateral effort to send a message of peace to both governments. “Come who may.”

Roberto Lovato, cofounder of Presente.org, spoke of “an unprecedented caravan, filled with hope and a wide vision that calls for an end to this failed war on drugs. The US and Mexican governments have created a failed policy with catastrophic results for families in both countries.”

Niell Franklin, executive director at LEAP (Law Enforcement Against Prohibition) is a veteran police officer who has led multi-jurisdictional antinarcotics task forces for the Maryland State Police, and run trainings for the Baltimore Police Department. After seeing several of his friends and partners killed in the line of fire while enforcing antinarcotics policies, Neill knew he had to work to change these laws that are causing so much harm, but are doing nothing to reduce drug use.

Neil said, “I have lost many work colleagues fighting this war on drugs. Before coming down to Mexico I couldn’t imagine this much pain. I heard testimonies of murdered and missing people that made me shudder. I believe this Caravan for Peace is an opportunity to teach the American people, to make them aware of what is happening in Mexico and to take action. A lot of people in the United States have no idea of the huge number of families and communities that this war on drugs has devastated.”

Malú García Andrade is the sister of a young murdered girl. She is a human rights defender and when she began doing her research on her sister’s case she and her mother started receiving threats.

Malú is a member of the Movement for Peace with Justice and Dignity and she’s the cofounder of Asociación Nuestras Hijas de Regreso a Casa (Our Daughters Back Home Association). She told us that “it’s not only murders and disappearances, you lose your house, your family, and you have to leave your home. I think we know the femicides in Chihuahua is something that has grown with this war, although we must not differentiate between the femicides and the war against the narco. In Ciudad Juarez we also experience human trafficking and a violation of migrant’s human rights on a daily basis.”

Some of the American organizations involved in this initiative are: National Alliance of Latin American and Caribbean Communities (NALACC), National Association for the Advancement of Colored People (NAACP),Labor Council for Latin American Advancement (LCLAA), The National Latino Congress, Law Enforcement Against Prohibition (LEAP), Latin America Working Group (LAWG), Border Angels, Drug Policy Alliance (DPA), CIP-Americas Program, Presente.org, Washington Office on Latin America (WOLA), Students for a Sensible Drug Policy (SSDP), Veterans for Peace, Witness for Peace, L.A. Community Legal Center, Hermandad Mexicana Transnacional, Fellowship of Reconciliation, School of the Americas Watch, Global Exchange.

Also involved are Mexican organizations: Alianza Cívica, Sin Fronteras, INEDIM, Fuerzas Unidas por los Desaparecidos en México, FUNDEM;, Asociación Popular de Familiares de Migrantes (APOFAM), Red por los Derechos de la Infancia, CuPIDH, Espolea, Reverdecer, Iniciativa Ciudadana por el Diálogo, Pastoral de Movilidad Humana, Alarbo, Servicios para la Paz, Serapaz; Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos).

Marta Molina. Periodista Independiente

Mexican Caravan for Peace demands change to U.S. drug policy

for WNV Waging non Voilence by | August 11, 2012

In spite of the environment of agitation and mobilization in post-electoral Mexico, and a presidential campaign season in full swing in the United States, members of Mexico’s Movement for Peace With Justice and Dignity (MPJD) will begin a Caravan for Peace across the United States on August 12. On their route, they will pass through more than 25 cities in just one month to demand change in the violent drug policy that has been imposed by their neighbors to the north.

Tijuana, San Diego and Los Angeles will be the first three cities to receive the caravan. They will pass through Texas, the South, Chicago and the northeastern United States, including New York and Baltimore. The last stop will be Washington, D.C., where they will be from September 10 to September 12. This will be the third caravan organized by the MPJD, Mexico’s largest movement against the War on Drugs, inspired just over a year ago by the poet Javier Sicilia. Through his anguished response to the assassination of his son Juanelo, he brought together victims of the drug war.

The first caravan, called the Caravan of Solace, left on June 4, 2011, and ran from Cuernavaca, Morelos, to Ciudad Juarez, Chihuahua, then crossed the northern border to conclude in El Paso, Texas. Over the course of 10 days, it united victims of the drug war, who began to turn their pain into organizing, while showing the world that they were not simply statistics or collateral damage. Rather, they were Mexicans seeking dignity.

Those were the first steps taken by members of the MPJD. During their first dialogue with Mexican President Felipe Calderón on June 23, 2011, they demanded justice for the victims of violence and a halt to the War on Drugs. Afterward, they organized a second caravan in September 2011. This caravan, called the Caravan of Peace, passed through Puebla, Veracruz, Oaxaca and Chiapas before reaching Mexico’s southern border with Guatemala. With those two caravans in 2011, the movement managed to bring together victims of the War on Drugs — and of the structural violence found throughout the country — as well as organizations and social movements in the north and south.

In doing, it reinforced alliances with those who already had long organizing histories, such as with Las Abejas de Acteal, in Los Altos de Chenalhó, Chiapas, whose members shared lessons from their long history of nonviolent struggle, beginning in 1997 with the massacre of 45 indigenous tzotziles. Representatives from indigenous communities in Chiapas, from the Consejo de Pueblos, or Council of Villages, in Morelos, and members of the Wixárica (Huichol) community, among others, will be accompanying the caravan to the United States.

After a year of working and learning, the MPJD continues improving its strategies and strengthening its national and international networks of support. Organizers decided to embark on the Caravan for Peace in order to unite and draw attention to victims of violence on the northern side of the border — migrants forced to flee their homes by violence or economic need, those who are threatened for defending human rights or those left unprotected by Mexico’s failed state.

Many who have been affected by the War on Drugs are no longer afraid. They have realized that they are no longer alone and continue to work to strengthen their organization. They are no longer fighting to find their parents or children, or to seek justice for their loved ones, but instead they are fighting for all parents and children of the disappeared.

Those who will make their voices heard include Teresa Carmona, whose son Joaquín was killed at the age of 21; Olga Reyes Salazar, whose nephew and four brothers and sisters were assassinated; Araceli Rodríguez, whose son Luis Ángel is a federal police officer who disappeared in November 2009; Melchor Flores, with his giant “galactic cowboy” poster, whose son disappeared January 19, 2009, after being taken away by policemen in Monterrey; and Maria Herrera, a mother of four disappeared. Each of them walked alongside Javier Sicilia during the caravans to the north and south of Mexico. Now they will do the same with victims on the other side of the border.

Members of the MPJD will argue that drug prohibition has failed, while exacting a tremendous social cost for Mexico as well as the United States. The movement released this statementon June 18 in Mexico City:

The growing violence in Mexico, with more than 70,000 people assassinated and 20,000 people disappeared just since 2006, coupled with the mass incarceration of people in the United States — with only 5 percent of the global population, the United States holds 25 percent of the world’s incarcerated people — starkly illustrate the ways in which the War on Drugs is destroying the social fabric of both the United States and Mexico.

Moreover, in Javier Sicilia’s recent open letter directed toward Mexican president Felipe Calderón, he reaffirms the position he has defended since the movement began:

History demonstrates, with the case of the prohibition and subsequent legalization of alcohol in the United States, that drugs are an issue of public health, of personal liberties, of State market controls. Never an issue of national security.

Javier Sicilia. Photo by Isolda Osorio.

Sicilia believes that President Obama already knows the U.S. drug policy is a failure, but has done nothing about it. The United States has promoted similar drug policies abroad knowing full well that its own citizens are one of the world’s primary markets for illegal drugs. As caravan participant Olga Reyes wrote: “This isn’t ours, it belongs to those up North. They sell the arms, they launder the money, and we provide the corpses.”

The Zapatista movement has also joined Sicilia’s call. On May 7, Zapatistas marched in silence through the city of San Cristóbal de Las Casas, in Chiapas. Afterward, Subcomandante Marcos stated: “This war has always mainly targeted innocent people, from all social classes, who have nothing to do with drug trafficking or with the government.”

At a press conference in Mexico City on June 18, Sicilia further explained his view of how the violence in Mexico is so closely linked to U.S. security policy, resulting in virtual war zones, human rights violations and the deterioration of the rule of law:

This policy has permitted the existence of a vicious cycle of drugs, illegal arms trafficking and a financial system propped up by money laundering. All of this is possible because of a bilateral policy that feeds war and tramples migrants, indigenous communities, children, women and other vulnerable groups. Violence and death are perpetuated, and our social fabric is broken. And on top of the pain, death and suffering faced by thousands of families, it is a shame that our own governments turn around to criminalize and persecute those who seek justice and dignity.

In recent months, the MPJD has found new support in Mexico’s Yo Soy 132 movement, which spoke out against the mass media and demanded an authentic democracy in the middle of the Mexican campaign season. On August 6, in an effort to unite the social movements in Mexico, Yo Soy 132 declared its support for MPJD with these words:

We now walk together, we have found each other. Two droplets of our struggles that walk in search of peace, justice, and for the dignity of many peoples, for life, will now form a torrent that seeks to heal the wounds of a country that bleeds and for whom we hurt. We walk together in search of a world where we are not omitted, not silenced, where we are not killed. That is our light, in which we burn together, let’s continue walking!

As the caravan crosses the border to promote a message of peace, it insists that the United States, too, has been complicit in the war and its violence. Sicila explains, “We believe that the pains we share are linked by policies that are wrong, and we want them changed.”