Archivo de la categoría: Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad

[México] La sonrisa de Joaquín, la paz de Tere

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Marta Molina. Barcelona, 7 de agosto de 2014

Conocí a Tere el 4 de Junio de 2011 en Cuernavaca, Morelos (México). Ese día partíamos hacia Ciudad Juárez en la “Caravana del Consuelo” organizada por el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. Miles de víctimas de la guerra contra las drogas se disponían a atravesar el país pasando por las ciudades más violentas y convocando a todos aquellos familiares con hijos desaparecidos, secuestrados, maridos asesinados, esposas o hijas perdidas por culpa de la “guerra contra el narco”.

¿De dónde debe venir esa mujer pequeñita, delgada, de más de 50 años, de piel blanca, vestida con ropa de lino blanca, con el pelo corto, también blanco y los ojos azules? No parece mexicana, pensé. Me acerqué a ella y me di cuenta que sostenía un estandarte de bambú con la foto de un joven con una sonrisa preciosa. En la mano, unas margaritas blancas.

– ¿De dónde viene?, le pregunté.

– De Quintana Roo.

– ¿De tan lejos?

– Sí, de la península de Yucatán. ¿Has ido alguna vez?

– No, -le dije.

– Pero quién sabe, tal vez algún día…

Nos reímos y le confesé que cuando la vi, pensé que no era mexicana. “Siempre se piensan que soy gringa pero nací en el Distrito Federal (DF) aunque me fui a vivir a Cancún hace muchos años. Allí nació Joaquín, el de la foto, el de la sonrisa linda, mi hijo. Lo mataron el año pasado en su departamento en el DF”.

Tragué saliva y le di un abrazo.

La Caravana ya arrancaba. Ella se subió al camión número uno, el de las víctimas, la avanzadilla de 17 camiones más que viajaban hacia Ciudad Juárez (Chihuahua) en esta ruta del dolor. Ese día Teresa empezó a contar quién era Joaquín a los que nunca lo conocimos en persona para que hoy, algunos, tengamos el privilegio de que sea nuestro hermano pero sobre todo para que no nos cansemos de luchar por la justicia, la paz y la dignidad.

Hoy, 7 de agosto de 2014, se cumplen cuatro años de la muerte de Joaquín. Tenía 21 cuando lo asesinaron brutalmente en su apartamento. Se acababa de trasladar al DF para estudiar arquitectura en la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) dejando a su mamá, sus dos hermanos menores, Diego y Fabián, el mar de Cancún, el surf y las olas que tanto le gustaban. Escuchaba John Lennon, Bob Dylan y Sublime y le encantaban las películas de Tarantino. Quería ser arquitecto y construirle una casa a su madre.

Tere es una mujer luchadora, incansable, resistente. Recuerdo cuando, juntas, encontramos por casualidad un dibujo y un texto de Joaquín escondido dentro de un libro en la cabaña de una amiga suya en una playa de Quintana Roo. Debía tener no más de 15 años cuando lo hizo. En ese instante Tere respiraba paz y tranquilidad y empezó a hablar de su hijo con una sonrisa serena.

Aprendí de Tere sobre la necesidad de perder el miedo para luchar por la paz en un país en guerra. “La noviolencia tiene que empezar encontrándola dentro de nosotros mismos”, me decía cuando insistía en la necesidad de organizarnos como movimiento por la paz. “Luego viene la acción y también la resistencia civil, Marta. Tenemos que empoderarnos y claro, usar la imaginación y la creatividad”.

Conocimos juntas a Manuelito, de Las Abejas de Acteal en Chiapas, quien ya no está entre nosotros. Aprendí con ella sobre la lucha noviolenta de los indígenas mayas tsotsiles de Los Altos de Chenalhó que sufrieron una masacre por parte de un grupo paramilitar en 1997. Desde entonces, cada 21 de diciembre Tere va a visitarlos y se une a las jornadas de ayuno y oración. Allí donde descansan los restos de los 45 muertos descansa también la foto de Joaquín, la que llevaba cuando la conocí, hace tres años, en Cuernavaca.

Tere fue alumna de la Escuelita Zapatista el año pasado y aprendió todavía más sobre organización metiéndose en las entrañas de la Selva Lacandona chiapaneca escuchando y conviviendo con las bases de apoyo. Marchas por la paz en México, talleres de organización noviolenta, caravanas al norte y al sur del país fueron sus primeros pasos como organizadora.

Joaquín, estaría orgulloso de su madre quien nunca dejó de luchar por la paz desde el dolor del asesinato de su hijo. Caminó todo México y parte de los Estados Unidos pidiendo justicia y paz para un México desgarrado junto a otras madres que, como ella, habían perdido a sus hijos en una guerra que intenta esconderse desde el gobierno pero que sus muertos le ponen nombre.

Hoy abrazo a Tere, y lo hago encendiendo una vela para Joaquín desde Barcelona. Y la pongo en un vaso de mosaico de cristales verde-azulados, del color del mar caribe, un vaso muy especial, hecho con las manos de la Tere artesana y que fue parte del altar de Joaquín. Un vaso que Tere le regaló a mi hermana Judith cuando la conoció hoy hace un año.

Desde aquí te recordamos, Joaquín, sonrisa hermosa, para que se haga justicia para todos los asesinados en México. Hermano, gracias por dejarme conocer a tu mamá. Tere, gracias por seguir luchando.

***

“Yo veo esta Caravana como el arrecife que tenemos en Quintana Roo, es un gran organismo, pero es uno solo y hay tiburones ballena y hay corales y hay rayas y depredadores… Pero es un organismo que se ve desde la luna. Entonces, cuando seamos una sociedad civil, cuando nos vean desde la Residencia del presidente en Los Pinos y desde las cámaras y desde los medios y digan “la sociedad civil mexicana es una sociedad que está trabajando por la paz”, entonces, vamos a alcanzar la paz.” Teresa Carmona, Caravana del Consuelo, 2011. Ciudad Juárez. México.

 

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[Retales] Y el silencio se convirtió en poesía y México escuchó

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San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. 07 de mayo de 2011.
Más de diez mil bases de apoyo del Ejercito Zapatista de Liberacion Nacional marchan en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas en el estado de Chiapas en apoyo a la Marcha Nacional por la Justicia y contra la impunidad que encabeza el poeta Javier Sicilia en la capital del pais. Foto: Moysés Zúñiga Santiago.

Marta Molina

En un México que reinado por la violencia y asfixiado por el dolor, ya no es digno de la palabra, el silencio de los justos se convirtió en acción cuando salieron a caminar los que creen que otro mundo es posible y con su acción lo hacen realidad.

En los dos últimos años, dos marchas encabezadas por el EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) y sus bases de apoyo volvieron a obligar al país a voltear hacia “los sin nombre y los sin rostro”. La primera, el 7 de mayo de 2011, la segunda el 21 de diciembre de 2012. Las dos en silencio.

El 7 de mayo de 2011, 50mil zapatistas inundaron la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, en el Estado de Chiapas- caminado en silencio. Hacía más de 10 años que no salían tantos y tenían una fuerte razón para hacer presencia dignamente en las calles de la Vieja Jovel: “¡Estamos hasta la Madre!”, una expresión muy mexicana para expresar hartazgo. ¿Hartazgo de qué? De la violencia y la guerra en México, una guerra “contra las drogas” anunciada y desatada por el ex presidente del país Felipe Calderón en 2006 que dejó más de 80 mil muertos, más de 30.000 desaparecidos y 150 mil desplazados en lo que duró su sexenio. Víctimas también sin rostro y relegadas a seguir siendo cifras y tratadas como “daños colaterales”.

¿Y por qué el 7 de mayo? Acudieron al llamado de un poeta, Javier Sicilia, al que le acababan de asesinar a su hijo, Juanelo -de poco más de 20 años- junto a seis amigos más en la ciudad de Cuernavaca, en el Estado de Morelos.

Sicilia abandonó la poesía después de su tragedia, y a su tragedia se unieron millones de víctimas de una guerra atroz y silenciada que empezó incluso antes de Calderón y que continúa hasta hoy con Enrique Peña Nieto en el poder y con la aprobación de los Estados Unidos. Por ello, el poeta convocó a una Marcha Nacional por la Paz que salió en silencio el 5 de mayo de la ciudad de Cuernavaca y que llegó al zócalo de la Ciudad de México el 8 de mayo. Su llamado se escuchó a lo largo y ancho de la república y desde todos los rincones del país llegaron al zócalo unidos bajo un “Estamos Hasta la Madre de la violencia y la guerra” en el que no importaba ni origen, ni clase social, ni tendencia política. Era un “Ya basta” a la muerte, que no distinguen entre los de arriba y los de abajo entre indígenas y no indígenas o entre pobres y ricos.

Los zapatistas convocaron a sus bases a apoyar al poeta Sicilia y a todas las víctimas de la guerra. No llegaron a la Ciudad de México, pero desde San Cristóbal de las Casas les hicieron llegar su mensaje a todas las personas que en silencio caminaban, que escucharon su dolor y la digna rabia de sus palabras, les hicieron saber que en su “Alto a la Guerra”, que en su “No más Sangre”, que en su “Estamos hasta la madre”, no estaban solos.

Sabían los zapatistas -así lo expresaron en un comunicado leído por el Comandante David el 7 de mayo en San Cristóbal de Las Casas- que “estas nobles personas no nos están llamando o convenciendo para ser de una religión, una idea, un pensamiento político o una posición social. No nos están llamando a quitar un gobierno para poner otro. No nos están diciendo que hay que votar por uno o por otro. Estas personas nos están convocando a luchar por la vida. Y sólo puede haber vida si hay libertad, justicia y paz”.

Ese día, miles de hombres, mujeres, niños y ancianos del EZLN dijeron su “pequeña palabra”, únicamente con presencia. Estaban ahí porque personas de corazón noble y dignidad firme les convocaron a manifestarse para parar una guerra que ha llenado de tristeza, dolor e indignación los suelos de México, una guerra que ha tenido como principal blanco militar a seres humanos inocentes, de todas las clases sociales que nada tienen que ver ni con el narcotráfico ni con las fuerzas gubernamentales. Y ellos, 50mil, les dijeron en silencio que no están solos.

Otro silencio se hizo palabra el 21 de diciembre de 2012, el día en el que los mayas anunciaron el fin de un ciclo y el comienzo de otro, el día del “13 baktún”. Bien temprano en la mañana 50mil mayas zapatistas salieron de las 5 zonas autónomasy marcharon en silencio, en 5 ciudades chiapanecas: Ocosingo, Palenque, Altamirano, Las Margaritas y San Cristóbal de las Casas. Las mismas que el 1 de enero de 1994 tomaron con las armas.

Fue la movilización pública más grande en la historia del EZLN-, una acción masiva, disciplinada y simultánea, no vista desde los días del alzamiento insurgente del primer día del año 1994. Por aquel entonces, salieron para gritar ¡Ya Basta! y expresar su hartazgo declarando la guerra al gobierno del entonces presidente de México Carlos Salinas de Gortari y manifestar su rechazo a la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC). Pero este día 21, a menos de un mes del regreso del PRI –Partido Revolucionario Institucional- a la presidencia con Enrique Peña Nieto, vinieron a decir, de manera pacífica, desarmados, aquí estamos y a constatar la necesidad de otro mundo que sólo se puede conseguir escuchando, con organización, disciplina y trabajo diario para construir la libertad.

La dignidad rebelde indígena maya caminó en absoluto silencio. ¿Resurgimiento de los zapatistas?, ¿reaparición?. Más bien vinieron a decirle al pueblo mexicano y al mundo que nunca se fueron. Se prepararon durante más de 10 años para salir de la oscuridad el 1 de enero de 1994; desde entonces, casi 20 años después, no han dejado de trabajar, organizar y luchar por su autonomía.

Los jóvenes que marcharon ese 21 de diciembre, han nacido ya en el seno de la lucha zapatista y ahora tienen 20 años. Lo vimos en las mujeres y hombres que caminaban con sus bebés, el futuro de la lucha, el sentido de la misma, el motivo por el cual seguir luchando.

En la marcha del 21, no hubo comunicado. No hubo palabra hasta bien entrada la tarde, mientras la atención mediática se volcaba en las profecías mayas del fin del mundo. Fue un poema:

¿Escucharon?

Es el sonido de su mundo derrumbándose.
Es el del nuestro resurgiendo.

El día que fue el día, era de noche.

Y noche será el día que será el día”

¡Democracia!

¡Libertad!

¡Justicia!

¿Qué es lo que los zapatistas quisieron expresar al mundo con su caminar en silencio y la pregunta ¿Escucharon?. Un oxímoron personificado en los 50mil que marcharon, un “nosotros si estamos haciendo la tarea; ¿ustedes?” Mientras el mundo se derrumba tal como lo conocemos, ellos siguen construyendo día tras día otro mundo “en el que quepan muchos mundos”.

El 21 de diciembre resonó el digno silencio de los zapatistas, que por sus pasos hablaron y nos contaron su camino andado y el que queda por recorrer. Vimos su digna presencia, la vigencia del ¡Ya Basta! que pronunciaron el 1 de enero de 1994. Mostraron al mundo su rebeldía y su ser congruentes con lo que dicen y hacen. Fue una lección de dignidad.

El silencio y el dolor de las víctimas de la guerra contra las drogas, la poesía hecha acción en las marchas silenciosas que tuvieron lugar en México en los últimos dos años demuestran que alguien en este país está escuchando como mínimo los que creen que el mundo que se derrumba está embarazado de otro que puede nacer.

Un memorial digno para las víctimas de la guerra

Reportaje de Marta Molina para Estación Sur en la WDR (Deutsche Welle Westdeutscher Rundfunk-Radio pública alemana) www.funkhauseuropa.de/sendungen/estacion_sur/

El 8 de mayo de 2011 llegó una gran marcha que caminó durante 3 días desde Cuernavaca (Morelos) hacia el zócalo de la Ciudad de México. Fue la marcha más grande en el país que pedía el alto a la guerra y el fin de la violencia. De ahí surgió el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, que organizó tres caravanas, una al Norte de México, la otra al Sur y una tercera a Estados Unidos. Durante todo su caminar visibilizaron a las victimas de la guerra contra el narco, a los desaparecidos, a los asesinados y sus familiares y no pararon de pedir justicia. Hoy, dos años después, una de las acciones del aniversario de este movimiento fue ocupar un espacio público de la Ciudad de México, en donde se encuentra la Estela de Luz -considerado un monumento a la corrupción y al mal gobierno- y resignificarlo poniendo placas y pañuelos bordados por los desaparecidos y asesinados en el país. Piden que la Estela se convierta en Estela de Paz.
www.change.org/esteladepaz

Piden la Libertad para Patishtan el día de su cumpleaños

Hoy viernes 19 de abril, el profesor tzotzil Alberto Patishtán Gómez, sentenciado injustamente a 60 años de prisión, cumple 42 años de edad y en esta fecha también cumple 4 mil 686 días entre rejas como preso político.

En el marco de la campaña internacional “Luchando por la #LibertadPatishtan, festejemos su cumpleaños” se realizó una acción espejo delante del Consejo de la Judicatura Federal (CJF) en la Ciudad de México mientras miles marchaban por las calles de Tuxtla Gutiérrez y en otras regiones del Estado de Chiapas y del mundo se organizaban acciones de denuncia para exigir la libertad de Alberto Patishtán.

El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), la Coordinadora Nacional Plan de Ayala (CNPA), el ex preso político Ignacio del Valle y miembros del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de San Salvador Atenco (FPDT), la Red contra la Represión y Mujeres y La Sexta participaron en la concentración junto con Héctor Patishtán, hijo de 17 años del profesor tzotzil.

Gerardo Gómez, de la Comisión de Pueblos Originarios del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) leyó un comunicado después de mantener una interlocución con el ministro presidente en el Consejo de la Judicatura del Distrito Federal sobre el Caso Patishtán. En dicho comunicado reiteró la solidaridad del Movimiento hacia el preso político tzotzil definiéndolo como “un merecedor ejemplo de quiénes encarnan la dignidad del ser humano”  Añadió que el MPJD se compromete a acompañarlo hasta lograr su libertad “así como la reparación del daño del que ha sido objeto por ser víctima del sistema político del país”.

Héctor Patishtán durante 12 años ya se acostumbró a vivir sólo, dice. “Me quedé huérfano de mi mamá, que murió y 12 años sin papá cerca. Yo sigo viviendo en mi comunidad, en El Bosque y seguiré luchando para que salga, junto con mi pueblo y mi hermana Gaby que se quedó en Chiapas porque allí también organizan movilizaciones hoy para la libertad de mi papá”. Héctor pidió hoy a los magistrados encargados del caso “que actúen de forma legal y transparente y dijo que la campaña por la liberación de su padre -iniciada el 10 de abril- ya recaudó más de 4 mil firmas de apoyo en 15 países, que le serán entregadas a los magistrados del Primer Tribunal Colegiado y al Ministro Juan Silva Meza, presidente del Consejo de la Judicatura Federal.

Héctor se unió a una acción simbólica pintando mensajes con gis para su padre en el suelo de la entrada de la Judicatura. Uno de sus mensajes, en lengua tzotzil, exigía “Libertad Ya para Alberto” (Locuk sha lij Alberto)

Mientras escribía las palabras “Libertad Patishtán” comentó que hoy, en el día de su cumpleaños quiere felicitar a su papá “y agradecerle el padre que es. Estoy agradecido con Dios y con la vida por darme un padre como es él. Claramente hay una injusticia porque el es inocente y parece que hay justicia sólo para unos cuantos pero no para los inocentes. Seguimos esperando su libertad. Lucharemos por ella”.

Doña Fili, de 70 años, quien se presentó como adherente al EZLN -Ejército Zapatista de Liberación Nacional- participó de la movilización y comentó que “es absurdo que los gobiernos del mundo lo estén globalizando todo, menos la Libertad. Patishtán somos todos, porque ni una prueba hay en contra de él y sin embargo sigue preso después de 12 años. Somos todos porque en cualquier momento nos puede tocar a los que nada hicimos más que luchar por nuestro pueblo”, dijo. “Queremos la libertad para los que luchan en todos los pueblos del mundo porque sólo así levantaremos la bandera de la dignidad”.

Nepo, la sonrisa del camión “Seis”


Nepomuceno Moreno durante la Caravana al Sur con las fotos de su hijo pegadas a su estandarte. DR 2011 Isolda Osorio

por Marta Molina @martamoli_RR

Nepomuceno Moreno Núñez fue asesinado hace un año, el 28 de noviembre de 2011 en Hermosillo, en su natal Sonora. Un padre que buscaba a su hijo, Jorge Mario Moreno León, desaparecido el primero de julio de 2010 y que vio en el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) la única esperanza para encontrarle y luchar, junto a otros mexicanos, para acabar con la guerra que se lo llevó. A él y a su hijo.

El próximo día 28 de noviembre de 2012 el MPJD rendirá homenaje a Don Nepo. 

La cita es a las 17h en la Estela de Luz, símbolo de la corrupción durante el último sexenio y de la crítica al gobierno que viene.

-A continuación recordamos a Nepo con un fragmento del artículo publicado en diciembre de 2011 días después de su asesinato-

Nepomunceno sabía que no era el único en este país al que le habían arrancado a su hijo sin motivo alguno, pero le hacía falta encontrarse con otros en su misma situación para empezar a organizarse. El segundo paso lo dieron ellos, gente como Nepomuceno, sin los que hoy no existiría el MPJD. El primero se llamó Javier Sicilia, el tercero ya fueron “todos”, las víctimas y los mexicanos y mexicanas solidarios con ellos y preocupados por el devenir de su país.

Lo asesinaron hace diez días mientras viajaba por la calle Pesqueira, en Hermosillo, Sonora. Tenía 56 años. Don Nepo el del camión 6, el de la sonrisa contagiosa. Así le llamaban sus compañeros de la Caravana por la Paz, que le recuerdan hoy por su sentido del humor pero sobre todo por su ejemplo de lucha. Nepo vio con sus propios ojos como crecía el Movimiento. Lo vio caminar, caminó con él, aprendió con él. Formó parte de la Marcha silenciosa a la que se unieron 600 personas que salió el 5 de mayo desde Cuernavaca -Morelos- rumbo a la Ciudad de México. Nepo quiso formar parte de este primer acto poético ciudadano y noviolento para pedir el esclarecimiento de la desaparición de su hijo y de todos los hijos de México.

El día 9 del mismo mes, llegaron los 600 marchantes al Zócalo capitalino que fue ocupado por decenas de miles de personas hartas de la política de guerra desatada desde 2006 por el gobierno de Felipe Calderón. Nepo ya no estaba sólo en su lucha. Encontró decenas de miles de “Nepos”, corazones calientes dispuestos a luchar y a organizarse para pedir justicia. Se sintió tocado por el asesinato de Juan Francisco Sicilia y conmovido por el llamado de su padre, Javier Sicilia a esa marcha que enseñaría a caminar de nuevo, juntos, a los mexicanos.

Nepo, antes de unirse al Movimiento, llevaba un año denunciando la desaparición forzada de su hijo que, según su testimonio, fue detenido el primero de julio de 2010, por policías del estado de Sonora cerca de Ciudad Obregón. Don Nepo empezó una campaña con el objetivo de demandar al gobernador de Sonora, Guillermo Padrés Elías,  y solicitó una audiencia para la presentación de su caso. A su vez, expuso públicamente que había recibido amenazas de muerte y  solicitado, por ello, medidas de protección a las autoridades de la entidad. No fue jamás recibido por el gobernador, ni su solicitud de protección atendida.

Después de la primera marcha (Cuernavaca-DF) decidió unirse a la Caravana del Consuelo rumbo al norte del país a su paso por Durango. Allí lo vimos por primera vez, en la Plaza de Armas de la capital –Durango- con su pancarta “de doble lado” en la que se podía leer un claro mensaje de exigencia: “Autoridades de Sonora: ¿Dónde están nuestros hijos?”

Desde ese día, 6 de junio, este lado de la pancarta junto con el otro en el que aparecía la fotografía de Jorge Mario y sus 3 compañeros, (José Francisco Mercado Ortega, desaparecido; Mario Enrique Díaz Islas, asesinado; Geovani Otero, desaparecido; todos, el mismo 1 de julio) no se separaron de él. Giraba su estandarte de lado a lado para unificar este mensaje de exigencia: “¿Dónde están nuestros hijos?”

Con el mensaje de Don Nepo resonaban las palabras de Julián LeBarón ese mismo día en Durango: “¿ dónde está el gobierno?, ¿dónde está la autoridad? ¿dónde está la justicia? (…) Creo que es tiempo de que nos empecemos a hacer otras preguntas, antes de que en esas mantas estén nuestros hijos y nuestros hermanos, y nuestros padres, o nosotros. ¿Dónde estamos nosotros? Siendo 112 millones de mexicanos, ¿dónde estamos?”. Ese 6 de junio, Nepomuceno se unió al Movimiento para nunca más soltarlo.

Javier Sicilia con Nepomuceno Moreno durante la visita de la Caravana al Sur a la Junta del Buen Gobierno en Oventic, Chiapas DR 2011 Moyses Zuñiga

Javier Sicilia se encontraba en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara el día del asesinato de su amigo, compañero de viaje y de movimiento, Nepomuceno Moreno. Las palabras pronunciadas por el poeta en este espacio -que se convirtió durante varios días en una agradable burbuja cultural- recordaron a los presentes que, cuatro días antes, el 24 de noviembre de 2011, aparecieron 26 cadáveres en Guadalajara, a tres cuadras del recinto del evento. Sicilia hizo presente a su compañero de lucha y de alguna manera se sumó a las palabras pronunciadas por LeBarón el 6 de julio en Durango y al porqué Nepo decidió unirse al Movimiento:

“Nuestro mayor obstáculo es la aceptación de la miseria, que la tomemos como algo normal. Necesitamos sentir que lo que le pasa a uno les sucede a todos. Esto es una afrenta para cada mexicano. Mientras no comprendamos eso, va a ser muy difícil entender que juntos somos mucho más fuertes que todos ellos. Pero juntos”.

Las palabras de Sicilia recordaban al “Todos somos Juan Francisco Sicilia”, “Todos somos hijos del poeta”, emblemas de las primeras movilizaciones contra la guerra. Hoy, muchos integrantes del movimiento sienten la misma identificación con Nepo. Además, varios de ellos, desde su asesinato, han agregado el nombre de Nepomuceno Moreno al de sus cuentas de Facebook y redes sociales, por ejemplo.

El MPJD señaló públicamente en un comunicado que Nepomuceno “estaba resignado a pelear solito” contra el gobierno de Sonora: “ya ni me quieren recibir, se ríen de mí, antes iba al cuartel del Ejército para denunciar el secuestro de mi hijo; escribí cartas a la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) y nadie me hacía caso; hasta que me uní al Movimiento por la Paz. Veo que las organizaciones sociales tienen el poder para sentar al presidente Calderón en una mesa de diálogo y que los procuradores de justicia están obligados a recibirnos para reabrir las investigaciones”.

Nepomuceno Moreno durante el segundo Diálogo con el Ejecutivo Federal en el Alcázar de Chapultepec el 14 de octubre de 2011

Don Nepo participó en el segundo encuentro del movimiento con el Ejecutivo Federal en el Alcázar de Chapultepec el pasado 14 de octubre de 2011. En dicho encuentro, le entregó en mano el caso de su hijo a Felipe Calderón junto con todas las pruebas que había estado recopilando, la famosa carpeta con la que se subía a los templetes durante la Caravana al Sur. Además, solicitó medidas de protección, pero ni el gobierno federal, ni el gobierno del estado dieron atención a las exigencias de este padre que en ese instante representó, ante las autoridades, a todos los padres y madres con hijos o hijas desaparecidos.

El poeta Sicilia, desde Guadalajara, se refirió al asesinato de Nepomuceno Moreno como “la crónica de un asesinato anunciado. Él estuvo presente en el encuentro que mantuvimos con el presidente Calderón, y delante de todos le dijo: «Señor presidente, busco a mi hijo y estoy amenazado de muerte». También le dijo eso mismo al gobernador de Sonora. De hecho, le pedimos al gobernador que lo cuidara y protegiera. Y fue asesinado arteramente.”

“Vale más morirme en la raya”, dijo Nepo. Y así sucedió al fin. Pero su dolor, su consuelo, su esperanza, su lucha, se unió con la de miles de mexicanos durante la Caravana al Norte. El segundo acto poético: atravesar la “ruta del dolor” pisar las ciudades y pueblos del norte dónde más sangre se ha derramado. Con este caminar, se fue agrandando el corazón caliente del movimiento que mantenía la cabeza fría para seguir andando. A pesar de que el dolor era mayor a cada paso, a pesar de que, cuanto más al norte, más testimonios escalofriantes de muertos, asesinados y desaparecidos se sumaban al consuelo y al dolor, avanzaron hasta llegar a El Paso (Texas).

Nepo se convirtió en un organizador. Gracias a él y a su persistencia se abrieron casos de otros asesinados o desaparecidos en su natal Sonora. Nepo entendió, como dijo LeBarón en Durango, que “la solución está en nosotros”.

O como dijo Teresa Carmona, “nos mataron a todos un poco pero también es cierto que Nepo vive en cada uno de nosotros, igual que Joaquín, Pedro, Adriana, y todas las víctimas de esta guerra atroz. “La lucha es tan larga… no hay que desanimar” nos dijo Antonio de la Sociedad Civil Las Abejas de la tierra sagrada de Acteal. El andar de Nepo, nuestro andar”.

Nepomuceno Moreno junto a Socorro Vázquez Zamora y María Herrera (dcha.) en Juchitán, Oaxaca, durante la Caravana al Sur. DR 2011 Marta Molina

Brigada Ciclista por la Paz en repudio al gobierno de Calderón

La primera Brigada Ciclista por la Paz recorre el centro de la Ciudad de México para visibilizar los actos de repudio al gobierno de Felipe Calderón

por Brigada Ciclista Por la Paz – MPJD domingo, 25 / noviembre 2012 14:15 

El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) se unió esta mañana al acto público de “Despedida a Calderón” organizado por Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos/as en México (FUNDEM) en la explanada del Palacio de Bellas Artes.

De este punto partió la #BrigadaCiclistaPorLaPaz del #MPJD que recorrió el “ciclotón” de los domingos en la Ciudad de México convocando a los ciclistas y peatones a participar en el acto del 28 de noviembre en la Estela de Luz “Recuento de daños. Sexenio de Muerte”.

La #BrigadaCiclistaPorLaPaz llegó a las puertas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en donde los miembros del TPP México (Tribunal Permanente de los Pueblos Capítulo México) celebraron un Juicio Político-Popular a Felipe Calderón por el “daño que ha realizado al pueblo de México durante su mandato”.

Para formar parte de la #BrigadaCiclistaPorLaPaz únete a su grupo de Facebook o Twitter @BrigadaPaz

Mexicans cry out for peace

Waging Nonviolence

by  | October 2, 2012

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The Republic of Mexico’s national anthem begins with the words, “Mexicans, at the cry of war.” But last week Mexicans were instead crying out once more for peace.

On September 21, in front of the U.S. embassy in Mexico City, the Movement for Peace with Justice and Dignity (MPJD) closed its “Ten Days for Peace and Human Rights” with a number of members representing various local assemblies of the Yo Soy 132 student movement at their side. It was also an event to welcome back those who had participated in the Caravan for Peace, which traveled through 27 cities in the United States over the course of a month. It marked the first time that a joint event was organized between the two movements.

The “Ten Days for Peace,” which included forums, debates, nonviolent actions and art exhibits around the theme of building peace, began on September 12 with members of the MPJD and other organizations declaring that date the National Day for Peace in Mexico.

No authentic peace without democracy, justice and dignity

Since May 8, 2011, the MPJD has organized the victims of the war on drugs. Now various assemblies of the Yo Soy 132 movement have agreed on an agenda to fight for peace. On September 20, they read a position statement directed to the people of Mexico and the United States. In it, they recognized the work the MPJD has carried out and appealed to the need for alliance-building:

With their efforts they have shown the state of war we are experiencing in Mexico and that the Mexican government not only does not recognize the victims of this work but that it denies their rights, it criminalizes and represses.

[…]

We want this call that is all of ours to become one single voice, to be heard louder than the bullets… that silences the military boots, that breaks the deafening silence of fear, a voice stronger than the curfews, and one that awakens the desire for just, dignified peace. This light that we lit on May 11 that symbolizes our hope, today we share it with you, fellow members of the MPJD so that we can burn together and illuminate the darkness.

More than ever, there is a need for this union between movements that have common cause. Presumably, they share a set of goals and a perspective geared towards rebuilding the social fabric of the country. In fact, there are clear points of overlap between the two movements’ agendas: the opening of democratic, participatory spaces, and above all, the democratization of the media.

On September 20, Javier Sicilia, the poet and journalist who sparked the MPJD, spoke in this vein in front of the U.S. embassy. He expressed gratitude for “being embraced” by the Yo Soy 132 movement:

The youth and their struggle has been very moving. We had been waiting for it for a long time, and here they are to stay, to make democracy and change the history of this country that has been torn apart, and suffered so much.

In addition, Javier Sicilia announced his temporary leave from the visible frontlines of the MPJD so that he can organize and empower the many victims who form the heart and mind of the movement to assume leadership of it. Sicilia will continue to be the figurehead of the movement and will not abandon the MPJD, but he has stated that he needs to rest after a long year and a half of caravans, dialogues with politicians, and meetings with victims and orphans of the war in Mexico and the United States.

During the vigil on the International Day for Peace, Carlos Moreno, an MPJD organizer, emphasized the need for a path to peace and respect for human rights in Mexico which takes the country’s history into account.

I have been looking for my son for over a year and three months and I cannot find him. I don’t want anyone else to go through this. I am the father of Jesús Israel Moreno Pérez, who disappeared on the beaches of Oaxaca, in Chacahua. No one truly disappears. They took him away. It could have been the delinquency or the very authorities that colluded with it. It’s something common. Unfortunately now Mexican society looks at his case as just one more. We should be horrified even that one person could disappear. Disgracefully, human rights are not respected and authorities “investigate” but really do nothing.

Following that theme, the talks given by members of Yo Soy 132 emphasized the need to cry out for peace and recognized that they are all victims of the state:

We, society as a whole, are victims, not collateral damage. We don’t accept this condition because that would exonerate from all responsibility those who have forced us to live in this supposed state of emergency, those who have been made accomplices by closing their eyes and suppressing us, refusing to recognize us, killing us, kidnapping us, disappearing us, and displacing us time and time again with policies of death. Eighty thousand deaths, 30,000 disappeared, 250,000 forcefully displaced, 20,000 orphaned, and 5,000 children slaughtered, all victims of policies that turn their back on society.

Yo Soy 132 joined the untiring efforts of the MPJD and also called on the North American people, “to join us in solidarity, and the communities all over the world who have suffered from these policies of war, so that together we can all build peace.” They made the call in very concrete terms:

Here, in front of the U.S. embassy, we ask that they stop promoting this war, pushing it forward with agreements that violate our sovereignty — like the Security and Prosperity Partnership of North America (SPP) and the Mérida Initiative — that they stop being accomplices by introducing guns into Mexico… We came to say that we are not one more star on your flag, that we aren’t part of your homeland security, that we don’t accept the export of your system of violence.

The Movement for Peace during the last year and a half has not stopped marching to ask for an immediate end to the war, for justice for its victims, and in Sicilia’s words, to rescue “our human dignity and to save democracy.” Sicilia clarified that the purpose of their act in front of this symbolic border at the embassy was to tell the U.S. and Mexican governments and entrenched powers that:

those who have flourished in this time of war and have turned our era into one of pain did not succeed. To tell them that despite all of the suffering they have inflicted and all of the unspeakable pain that day in and day out they manage to imprint into our skins, despite their desire to sow violence as a way of life, despite sowing confusion, we have come to to tell them that we are on our feet and that we will force them, with our own human dignity, to build peace and make it a priority on the bilateral agenda.

The Yo Soy 132 and the MPJD concluded their speeches saying that there will be no rest or tranquility in the United States or Mexico until peace is recovered and justice, as Sicilia puts it, “pulls us out of the absurd war.”

Organizing alliances for peace and authentic democracy

According to Luís Gómez, an organizer with the MPJD, the caravan to the U.S. had other fundamental objectives. First, they sought to establish a network of organizations within the U.S. against the war on drugs and of the people who have suffered from the direct consequences of it: African American and Latino communities that have been criminalized and suffer from mass incarceration. Second, they wanted to discuss the drug problem as a public health issue, not as a national security issue.

In addition, it was intended to bring international attention to the national emergency in Mexico by “exposing the consequences of the U.S. policy in our national territory and crediting binational treaties with fomenting violence and allowing the militarization of the country.”

The MPJD will also continue working on the agenda it has already launched, the General Law of Victims, which was approved by the Mexican Congress.  But Gómez explains that Felipe Calderón has yet to publish it because the law, “places blame for what has happened since 2006 in this war against drug trafficking on him and we believe that it is one of the key laws on which Calderón could be tried for war crimes later on.” Calderón sent this aproved law to the Supreme Court of Justice of the nation to review its constitutionality, thus delaying its publication and implementation.

MPJD’s caravan, which ended in Washington, D.C., sought to put on the conscience of U.S. citizens that Mexico is in a state of war and that Mexicans and Americans must together pressure their governments to take a new route towards peace. “Only with citizens’ pressure can we make governments serve the interests of the nation again,” stated Sicilia. “We haven’t pretended in these long days to be doing great things. We are small against the immensity of the evil. All we have done is light a candle for peace in the midst of the darkness of war.”

It is significant that Yo Soy 132 and the Movement for Peace have come together for actions and seek to harmonize their agendas and build an authentic democracy that, as members of both movements have expressed, cannot exist without peace.

To cry out with art

In symbolic acts in front of the embassy — including creative performances by the Art Action Collective  — activists represented the narcotization of Mexican society through the war on drugs, and the inprisonment and “death of Mexico” as a result of the U.S. arms trade and drug policy.

Political forums were established in which there were testimonies from victims regarding their cases accompanied by artistic participation in public spaces in the cities where the caravan stopped. Andrés Hirsch, a member of the Reverdecer Collective and the Students for a Sensible Drug Policy chapter at the Mexican Autonomous National University (UNAM), is part of the group responsible for artistic and visual actions for Yo Soy 132 and traveled with his mobile stencil during the caravan. “We made shirts and posters along the way as a way of connecting with urban artists from the U.S. who brought their own designs as we formed a binational network of artists,” he explained.

One of the most powerful actions during the caravan was the design of a shirt. On it was a red map that included Mexico and the U.S. without a border and with statistics: on the U.S. side, there have been one million people deported and, on the Mexican side, 70,000 dead, thousands of displaced families, and more than 20,000 disappeared.

With the end of the Caravan for Peace in the United States a new phase is set to begin for the Mexican movement against the War of Drugs. The caravans and marches are over and it’s time to begin to solidify and strengthen the alliances made in the north and south of Mexico, as well as the new relationship that were formed during the journey through the United States.